Kurt Vile

Kurt Vile pictures 2015

“No elegiría otra década para sacar mis discos”

“Tengo una imaginación salvaje, dale algo de tiempo”. Las últimas palabras del nuevo álbum de Kurt Vile, el sexto en su carrera en solitario, parecen llevar implícito un mensaje para su pleno disfrute. Porque mientras el adelanto de “Pretty Pimpin” resultaba desenfadado y hasta vacilón, el disco parece pillar in fraganti al Kurt más introspectivo y vulnerable.

El músico de Philadelphia escurre la esencia del sonido Americana, y aúna folk y alt-country en su trabajo más personal. Aparecen elementos como banjos, pianos o sintetizadores, pero no pierde de vista el regusto lo-fi de sus anteriores trabajos, ni sus riffs secos marca de la casa. Quizá lo que más llama la atención sea precisamente la acertada inclusión del piano en temas especialmente balsámicos, como “Life Like This”, “Stand Inside”, o una lograda “Lost My Head There”, que comienza en modo crooner y termina con una suave psicodelia en bucle. “B’lieve I’m Goin Down” (Matador, 2015) es un álbum notable que pide tiempo y espacio, y que reivindica a un autor carismático que musicaliza sus ideas como pocos.

“Kurt se crea su propio mito. Un chico con una vieja voz de soul en medio de la era digital, donde todo se transforma en algo más; razón por la cual este disco espontáneo, equilibrado y maravillosamente claro, es un soplo de aire fresco”.

Las palabras de Kim Gordon no dejan lugar a dudas. Sin embargo en su tierra natal lo tenían claro desde hace tiempo. Después del éxito conseguido con “Waking On A Pretty Daze” (Matador, 2013), el alcalde de Philadelphia se había apresurado no solo a otorgarle la máxima distinción de la ciudad, sino también a nombrar el 28 de Agosto como el Día Oficial de Kurt Vile. En agradecimiento, el músico ofrecería un multitudinario concierto gratuito en el City Hall local.

Pero halagos aparte, Kurt siempre ha tenido los pies en la tierra. Introvertido más que tímido, el tipo que se esconde bajo una melena infinita tiene las ideas bastante claras. Su música está al servicio de su imaginación, y a pesar de empeñarse en tirar balones fuera, sus letras tienen más de autobiográficas de lo que nos quiere hacer creer. “B’lieve Me I’m Goin’ Down” (Matador, 2015) nos devuelve a un músico inquieto y particular en el que es posiblemente el mejor momento de su carrera.

Con la autobiografía de Miles Davis sobre la mesa de la cafetería de un céntrico hotel madrileño, Vile aguanta estoico el chaparrón de la promoción. Posiblemente este sea el último sitio donde desea estar. Su imagen de tipo reservado es real, aunque contrasta con el entusiasmo que suele mostrar después de sus conciertos.

“B’lieve Me I’m Goin’ Down”. Al final no suena tan pesimista como su título puede sugerir, pero por otra parte, sí que es más pausado que tus anteriores trabajos.

Sí, se supone que no debe ser muy calmado, solamente tener un ligero toque melancólico. Pero realmente ese tipo de música es mi favorita para escuchar, incluso si no es mía. Música que te llegue al corazón.

¿Es tu disco más personal?

La gente me pregunta mucho eso. Creo que todos son personales, pero quizá sea porque éste es más claro. Pero como he dicho, creo que me quedo con esa alusión. No tengo miedo de decir lo que pienso. Ni de decir algo sin pensar que tenga que ocultarlo.

Has introducido mucho piano en este caso.

Siempre me ha gustado el piano, pero nunca he grabado una canción directamente en piano conmigo cantando. De hecho muchas partes de “Bad Omens” las había escrito hace mucho tiempo, en 1998 más o menos. Es lo primero que escribí en piano cuando era un crío, pero he estado usando toda clase de instrumentos toda mi vida.

En el disco terminas diciendo “Tengo una imaginación salvaje, dale algo de tiempo”, y justo en “Kidding Around”, la canción anterior, te preguntas “¿Cuál es el significado de esa última línea?” ¿Hay algún doble mensaje escondido en estos casos? Pareces estar pidiendo tiempo al oyente.

No, no lo estoy pidiendo. Es divertido. Alguien dijo que en esa canción estoy tratando de pedir tiempo a una persona, pero hablo de manera más general, no exactamente de echar de menos a alguien y darle más tiempo. El disco también está abierto a interpretaciones, y que interpretes eso para mí es un éxito. Puede que estuviera pensando un poco en echar de menos a una persona que no veía en esos momentos pero de nuevo, está abierto a interpretaciones.

¿Piensas alguna vez en la edad de la gente que está escuchando?

Creo que mi música debe ser para todas las edades, pero entiendo lo que quieres decir. Últimamente no me gusta por ejemplo, ¿recuerdas esa banda, Bright Eyes? Toda su audiencia es como un puñado de quinceañeros volviéndose locos. No me gustaría solo eso, pero tampoco me gustaría que solamente lo escuchara gente más mayor. Me gustaría que lo escuchase todo el mundo. No pienso en la edad, solo quiero tener más gente escuchando.

¿Qué hay del segundo single? ¿“Life Like This” suena autobiográfico. ¿Trata sobre ti mismo?

No. Es una canción abierta. No es tan específica. Parte es sobre la música. Eso es seguro. Y parte es sobre mi vida deambulando de un sitio a otro como loco. Tengo esta especie de dicotomía en mi vida. Estoy exhausto pero también siento que soy la persona más afortunada del mundo. Parte es sobre la gente que amas. Pero es como una máquina de pinball, va dando vueltas pero está abierta. Me gusta dejar la música siempre abierta a la interpretación.

El álbum ha sido prácticamente auto producido. ¿Te sientes más a gusto sin contar con un productor fijo?

Mi compañero Rob Laakso y yo hemos producido la mayor parte. Nuestro batería Kyle Spence nos ha ayudado con algunas canciones, y Rob Schnapf (Elliott Smith, Beck) y Peter Katis (The National, The Twilight Sad) nos ayudaron mucho en la parte final también.

Es muy diferente producirlo por ti mismo. Este disco lo hemos producido nosotros mismos aunque hayamos tenido algo de ayuda hacia el final. Nadie de fuera se hacía cargo en plan “ok chicos tenemos esto o lo otro”. Nadie que no estuviera en la banda se ha implicado emocionalmente con el disco. Incluso Rob Schnapf al final estaba muy implicado pero duró un segundo. No era en plan estar ahí todo el tiempo. Eso es demasiado para mi.

“Cada uno tiene su manera de ser honesto consigo mismo. En mi caso, tiene que ver con un punto de vista más humano.”

¿Cuál es la clave para llegar hasta aquí y que la gente crea en tu música?

Pienso que en la música debes ser honesto. Yo valoro el hecho de que puedes ser honesto, y puedes ser un verdadero artista teniendo un espectáculo raro. Como David Byrne por ejemplo. “Stop Making Sense”, obviamente es un concepto muy extraño pero aún así puedes decir que su música es honesta incluso con sus trajes gigantes y todo eso. Cada uno tiene su manera de ser honesto consigo mismo. Supongo que en mi caso, tiene que ver con un punto de vista más humano, así que sienta bien saber que estoy transmitiendo eso.

Entiendo que no concibes la música de otra manera.

Sí, supongo que eso es lo que busco cuando escucho otra música, cuando te llega al alma como como John Coltrane, o espiritual… como Bill Fay. ¿Sabes? Él hizo esas canciones de pop realmente preciosas. Trabajó en una fábrica y nadie lo pudo ver porque tuvo un mal contrato. Nadie le entendió ni le ayudó, pero el lo hizo desde el corazón. Era realmente triste y hermoso. Ese tipo de cosas. Me gusta ese tipo de música.

¿Cuál es el significado del éxito para ti?

Éxito es ganarse la vida haciendo lo que quieres hacer. Obviamente yo quiero hacer música y sacar discos; he conseguido esos objetivos y estoy viviendo de esto. Pero siempre espero que vaya un poco mejor. Yo ya me siento satisfecho pero me gusta la idea de conseguir más éxito. Estaría encantado. Esa es una parte de la razón por la que sigues tocando, pero si de repente perdiera ese nivel o dejara de tener éxito, lo asumiría.

“Si de repente dejara de tener éxito, lo asumiría.”

Escuchando tus discos da la impresión de que eres un gran observador ¿Reconoces a tu alrededor sentimientos u obsesiones que hayas de reflejado de alguna manera en tus canciones?

Siento muchas emociones y lo puedo ver alrededor de mí. Supongo que conozco a tanta gente que al final siento que puedo identificarme con ellos. Hay ciertas personas con las que me siento conectado y entiendo que mucha gente ahí fuera se siente del mismo modo que yo. No todo el mundo. Pero siento que soy bastante intuitivo. Si alguien se acerca, siento que conozco al menos algo de lo que están pensando o sintiendo.

Has viajado mucho por EE. UU. para la grabación del disco, pero ¿Cómo ha sido el proceso de composición? ¿Sigues escribiendo durante la noche?

La verdad es que estamos grabando mucho de noche. Compongo mucho durante la noche. Es cuando me viene. En el pasado algunas canciones surgían en esos momentos, pero sobre todo surgía durante el proceso de grabación. Durante este disco la mayor parte se ha desarrollado de noche en parte porque no teníamos productor, y en parte porque me gusta tomarme las cosas con calma. Y luego está la oscuridad. Cuando oscurece es cuando empiezo a despertarme. Son las horas del rock & roll.

Se dice que has nacido en la década errónea, ¿pero elegirías otra diferente si pudieras?

Yo no elegiría otra década para lanzar mis discos. La razón es que ahora mismo hay un montón de música que he escuchado. Música que puedo rememorar y que me alegra haber podido escuchar y que me haya influenciado. No quiero retroceder. Obviamente el sonido de los 70 era increíble, pero también había muchos egos hinchados, hippies pensando que podían cambiar el mundo más de lo que realmente podían… Eran tiempos primitivos, pero con mucho dinero. Jóvenes haciéndose asquerosamente ricos… obviamente suena divertido, pero al mismo tiempo si miras en profundidad también parece que hay mucha soledad.

¿Cómo sería volver a empezar ahora en plena era de internet?

Hace diez años estaba MySpace y esas cosas ¿verdad? Eso era práctico, pero ahora va todo incluso más rápido. No lo sé. Es duro. No quiero pensar en tener que empezar mi carrera porque llevo haciendo esto desde que tenía 17, y ahora tengo 35 así que no sé lo que haría. Probablemente no lo conseguiría.

¿Cambiarías algo en tu carrera?

No. Estoy muy apegado a la realidad y a lo que ha pasado. Sería raro cambiarlo.

Con seis álbumes a tus espaldas en ocho años y varios EPs. ¿Puede ser “B’lieve Me I’m Goin’ Down” el álbum del que estás más orgulloso?

Sí, creo que este es el disco del que más orgulloso me siento. Estoy orgulloso por haber alcanzado un punto donde quería llegar. Pero escucho mis anteriores discos y también estoy orgulloso porque son momentos diferentes. Pero siempre estoy orgulloso del progreso y de lo que pueda surgir de la siguiente tanda de canciones y todo eso. Pero sí, estoy claramente orgulloso.

“Adam no me necesita en The War On Drugs”

Hemos visto que te sigues reuniendo eventualmente con tu ex-compañero Adam Granduciel de The War On Drugs.

Tocamos de vez en cuando pero él está muy ocupado. Se vale por sí mismo. Acaba de firmar por una gran discográfica (Atlantic Records, Junio 2015). Ahora está totalmente inmerso en su propia música y ha conseguido tener detrás la maquinaria que necesitaba para hacer las cosas a lo grande, así que no le veo mucho, pero cada vez que lo veo es genial. Parece que está realmente involucrado en su propia vida. Tiene una novia genial que es actriz pero no la conozco aún. No le he visto fuera de los conciertos o en el backstage desde hace tiempo pero sé que le veré en algún momento.

¿Os habéis planteado volver a grabar juntos?

Sí, bueno, sé que lo haremos algún día. No sé cómo. Pero sí, seguro que tocaré con The War On Drugs. En cierta manera estoy feliz de hacerlo, pero sería tocar la guitarra o algo parecido. Lo haría si él quisiera, pero realmente no me necesita en The War On Drugs. Sabes, él ha inventado un sonido tal en estos momentos… Tenemos caminos diferentes.

David Bernardo