Lollapalooza toma Europa

Lollapalooza Berlin en Tempelhof Airport

La llegada de Lollapalooza a Europa era de esperar. El mítico festival inaugurado en Chicago en 1991 ya había extendido poco a poco sus tentáculos a través de suntuosas ediciones en America Latina desde hacía unos años. La primera en unirse fue Chile en 2011, pero pronto lo haría Brasil desde 2012, Argentina desde 2014, e incluso han anunciado la presencia del festival en Colombia a partir del año que viene. Así pues, viendo sus ansias de franquicia, la apuesta europea parecía clara.

La capital alemana es una ciudad infinita que ofrece un marco incomparable para el desembarco del gigante estadounidense. El lugar elegido es difícilmente superable por el resto de capitales europeas. Berlín tiene a su disposición en el centro de la ciudad nada más y nada menos que el antiguo aeropuerto de Tempelhof, con una superficie total de 300 hectáreas, el equivalente a 40 campos de fútbol. Con todo, la superficie finalmente utilizada no llega ni a una octava parte de lo disponible. El aeropuerto está ahora reconvertido en parque y cuenta con amplias zonas para la práctica de deportes y para el uso y disfrute de los berlineses, que votaron no hace mucho en contra de la edificación del emblemático espacio, dando lugar a la lógica ira del Ayuntamiento, que ahora planea fríamente su venganza.

El festival en sí no es muy diferente a su edición norteamericana ni a los grandes festivales europeos. Para su primera edición decidieron apostar por un fin de semana completo, planeando los conciertos en un horario familiar que se extendía desde las 12 de la mañana a las 11 de la noche durante Sábado y Domingo.

El cartel es popularmente llamativo. A nadie sorprende que se aleje del espíritu original del Lollapalooza en los tiempos patrocinados que corren. No hay ni rastro de viejos dinosaurios que puedan apuntillar un festival emblemático. Pero ¿A quién importa eso ya? Teniendo todo vendido a dos semanas del comienzo, el evento va a ser catalogado de exitoso más allá de lo que rece o deje de rezar el cartel.

Lollapalooza cartel 2015

La jugada es clara: nombres populares, público de todas las edades y bandas de distintos niveles para lograr un colorido organigrama. Y ahí las apuestas fuertes giraban en torno a caballos ganadores claros. Tenemos a Muse, a Sam Smith, a Macklemore & Ryan Lewis, a James Bay, Bastille, Fatboy Slim… pero jugamos en casa, así que hay hacer caso al efecto llamada de Seeed, Beatsteaks o Deichkind. La parte electrónica la completaban Martin Garrix, Hot Chip, Hayden James o Digitalism entre otros.

Sábado

El sábado el festival comienza a lo grande, con unos Everything Everything uniformados con camisas rojas y intentando demostrar que lo suyo quiere ir más allá que un par de buenos singles venidos a más. En el escenario Alternativo se desgañitan los buenos de Parquet Courts, desenfadados y cómodos al sol berlinés, logrando todo un desfile de riffs sucios que animan a un personal expectante por que den comienzo los conciertos.

El recinto cuenta con cuatro escenarios. El Main Stage es absolutamente monstruoso y cuenta con una pantalla gigante en la torre de sonido para facilitar la visión a quienes no tiramos los prismáticos a la maleta. El Main Stage 2 es algo más reducido, pero cuenta igualmente con gradas que hacen más llevadero el descanso en los actos que menos interés puedan suscitar. Además de estos también existe el escenario Alternativo y el electrónico, llamado Perry’s por alguna razón que desconocemos, y situado en línea con uno de los hangares del majestuoso aeropuerto.

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Son las 14h y Glass Animals saltan al escenario Alternativo. Cuentan con un disco bombástico que en directo se mueve como pez en el agua, haciendo bailar al más despistado, versión de Kanye incluida. Junto al escenario alternativo y colocado estratégicamente junto a la entrada del recinto, encontramos el Perry’s. La disposición del escenario electrónico a ras de hangar, y las pantallas rectangulares colocadas en diagonal, da mucho juego a los DJ y a sus proyecciones especiales. Así Hayden James vacila con un helicóptero a sus fieles mientras Fatboy Slim se da un baño de masas a base de jitazos ochenteros y noventeros pasados por su turbomix.

Los actos se suceden con puntualidad más o menos aceptable. En el Alternative, MS MR intentan animar al público ayudados de batería y segundo teclista sin demasiado éxito, demostrando que la odiosa moda de presentar el single debut envuelto en un halo de misterio durante semanas o meses (ejem, Rhye…) se puede acabar convirtiendo en una pequeña bola de indiferencia.

Una de las curiosidades del año había sido la colaboración entre Franz Ferdinand y Sparks. El resultado es un buen disco que no tiene freno en su representación en directo. Los escoceses son unos expertos en catalizar la diversión y la experiencia sobre un escenario, y con la colaboración con Sparks el jolgorio es continuo.  Disparan Johnny Dellusional a las primeras de cambio y no dejan caer el listón hasta el final. Desgranan el disco casi entero y tienen tiempo para versionar sus propios temas, a saber: Do You Want To, Michael y Take Me Out de Franz Ferdinand, y los clásicos When Do I Get To Sing My Way, The Number One Song In Heaven y This Town Ain’t Big Enough For Both Of Us de Sparks.

Uno de los momentos más divertidos de la tarde lo protagoniza el bueno de Ron Mael. El semblante del teclista de Sparks -que no se inmuta en todo el concierto-, se desfigura por completo para marcarse un baile épico, con una sonrisa de oreja a oreja y unos movimientos que descolocan a la audiencia. Amén de una corbata desatada que vuelve a su sitio con unos gestos robóticos que nos devuelven al impávido teclista en cuestión de segundos.

Lollapalooza Berlin 2015

En el Main Stage 1 Macklemore y Ryan Lewis hacen bailar a las masas mientras en el Alternative hacen acto de aparición los otrora adorables impresentables de Pete Doherty y Carl Barat. Con nuevo disco en la buchaca, The Libertines deleitan al personal con su clásico rock de riffs tintineantes, interpretados por un aparentemente renovado Doherty. Himnos tardíos de una Gran Bretaña que se resiste a soltar sus bazas más rockeras. Las gamberras “Don’t Stand Me Now”, “Time For Heroes” o “Don’t Look Back Into The Sun” no podían faltar en el repertorio, trasladándonos 10 años atrás a un Londres que luchaba por contener su rock de estribillo y riff.

Pero lo mejor de la noche estaba en casa. Los alemanes Deichkind saltaron al Main Stage 2 con el objetivo de engullirse al resto de actos a base de la eficiencia de sus armas. La puesta en escena no pudo ser mejor. El cambio constante de trajes, complementos, pelucas en forma de cerebros gigantes, la aparición de come-cocos humanos, crowdsurfing y el ilimitado juego que daban los paneles portátiles que rodaban por el escenario, lograron sin duda uno de los mejores espectáculos del fin de semana.
Su música oscila entre el rap, hip-hop, rock y electrónica. Tiene temas pegadizos y reivindicativos y consiguen meterse al público en el bolsillo de un plumazo. Lástima no tener oportunidad de ver este espectáculo en España.

Domingo

El Domingo tiene dos nombres en cartel que andan girando juntos por Europa y que por alguna razón no vamos a disfrutar a corto plazo en nuestro país. Es el turno de la música Americana en toda su expresión y tenemos a dos de sus más grandes exponentes en la actualidad.

El primero de ellos es Dawes, cuyos dos últimos álbumes claman al universo de la Americana tirando sus puertas abajo. Los de California tienen un directo potente y presentan su rock de raíces a las 12 de la mañana ante un público “madrugador”. Lo suyo son riffs, son coros y son melodías, y no les pidan ser más grandes de lo que son, porque sus seguidores están más que satisfechos con lo que muestran y demuestran. Cuentan incluso con la aparición de Jim James de My Morning Jacket en “Piece In The Valley”, ayudándoles al teclado y voces.

Lollapalooza Graffitti

Precisamente la segunda banda con mención especial es My Morning Jacket. A la banda del bueno de Jim James le sucede algo parecido que a Dawes pero a una mayor escala. Como ellos mismos nos comentan entre bastidores, su trayectoria es lenta pero ascendente. Y es así. Pero escuchando detenidamente sus discos te salta la duda de si estamos ante otra banda injustamente infravalorada que se quedará con ese estatus hasta el fin de los tiempos.

Su directo es impecable. La etiqueta de mejor banda en directo del mundo no es gratuita y no les hace falta esmerarse para mostrar sus credenciales. El sonido es cristalino y resulta sencillo reconocer cada instrumento. En conjunto la mezcla puede resultar por momentos apabullante pero nada fuera del registro habitual de la banda en el estudio. Con una técnica exquisita presentan temas de su reciente “The Waterfall” con el buenrollista “Believe” dando el pistoletazo de salida, pero acompañado también de “Compound Fracture”, “In Its Infancy”, “Spring” o el funky-friendly como “Off The Record”. No podían faltar clásicos como “Wordless Chorus”, o un maravilloso“Circuital” que sube progresivamente hasta alcanzar niveles realmente mágicos. Los bises de este concierto-degustación quedan para un psicodélico e hipnótico “Touch Me I’m Going To Scream –part 2” y un “One Big Holiday” que dejan irremediablemente al público con ganas de mucho más.

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Mientras en el escenario Alternativo Crystal Fighters se hacen de rogar. Con casi 40’ de retraso aguantados por el público sin un mínimo atisbo de cabreo, aparecen en el escenario con ganas de demostrar que lo suyo es el directo, y que para ellos conectar con la última fila supone el mismo esfuerzo que hacerlo con la primera. En apenas media hora les da tiempo a hacer el gamberro y vacilar al personal en español, consiguiendo esparcir sus buenas vibraciones a una audiencia con ganas de pasarlo realmente bien.

En el escenario principal han caído los buenos de Wolf Alice, posiblemente más apropiados para el escenario Alternativo. Los británicos formaron parte de nuestra lista de futuras promesas hace dos años , pero tal como vimos en Austin el pasado año, los ingleses son muy amigos del ruidismo, y así lo demuestran en el Main Stage ante unas cuantas decenas de miles de personas. Algo que contrasta con un álbum sobre-producido que finalmente cuenta con más máquinas y menos chicha, resultando en su conjunto un álbum más artificial que artificioso. Aun así son una de las bandas más interesantes que se pueden seguir estos últimos meses.

En el escenario alternativo tocaron los escoceses Chvrches, que han lanzado un o de los discos más celebrados por la crítica de este 2015. La voz de Lauren es la guinda perfecta a una banda que hace canciones de pop redondas y que son una de las sensaciones alternativas del momento.

Berlin-Tempelhof

Mientras en el escenario alternativo comprobamos como Freddie Mercury sigue levantando pasiones entre los raperos. Si hace unos meses era Kanye West el que intentaba con más guasa que éxito ganarse al respetable con una versión de “Bohemian Rhapsody” en Glastonbury, en esta ocasión les tocaba a Run The Jewels, que entran a todo trapo con el “We Are The Champions” por delante. El clásico himno daría el pistoletazo de salida a su endiablada retahíla de gangsta rap.

En el Main Stage 1 le tocaba el turno ahora a uno de los más esperados. Después de cancelar su concierto en el DCode de Madrid la noche anterior aludiendo una supuesta gripe, Sam Smith hace acto de presencia más sano que nunca. Está acompañado de una espectacular banda de soul formada por ocho músicos, que se encargan de ensanchar la puesta en escena del crooner británico. Sus versiones del “Can’t Help Falling In Love”, “Ain’t No Sunshine” y el “plagio amistoso” a Tom Petty en “Stay With Me” fueron los temas más celebrados de su actuación.

Pero de nuevo tenemos que quedarnos en el Main Stage 2 y con dos actos fundamentales esta noche. El concierto de Beatsteaks rebosa hasta los confines del aeropuerto y mete la directa a un público que aún con todo, prefiere lo de casa. El bueno de Arnim Teutoburg lleva a las masas en volandas y les adiestra sin miramientos, haciéndoles sentar en el suelo o corear hasta la saciedad clásicos y no tan clásicos, incluidas sendas versiones del “Hey Du” de Ilona Schulz y el “Frieda und die Bomben” de Fu Manchu. Los bises finales fueron para las efectivas “Let Me In” y “I Don’t Care As Long As You Sing”

Lollapalooza europe
Pero la banda de la noche estaba por llegar. Porque si alguien es profeta en su tierra esos son Seeed. Poco amigos de actuar en grandes recintos, sus shows se cuentan por “Sold Outs” con hasta un año de antelación. Pierre Baigorry (Enuff), Demba Nabé (Ear) y Frank A. Dellé (Eased) aparecen trajeados como de costumbre y fletados por una banda de 13 músicos a sus espaldas, dispuestos en dos vertiginosas gradas y preparados para hacer sombra a los mismísimos Muse. Sus canciones son una apuesta segura que cabalga entre el reggae, el dancehall, el rap y hasta el hip-hop. Son una fuente inagotable de energía con un espectáculo absolutamente encomiable, al que se sumarían otros cuatro percusionistas adicionales hacia el final del concierto. A los clásicos como “Dancehall Caballeros” o “Ding”, se les unen versiones en forma de guiños a la audiencia, como fue especialmente el “Wonderful Life” de Black.

Para terminar el festival teníamos el dinosaurio del fin de semana. Porque Matt Bellamy y compañía son un caballo ganador para cualquier guateque que se precie. Aunque no cuenten con sus ansiados juguetitos (véase drones, platillos volantes y similares) con los que apabullarían en conciertos propios, traen los visuales habituales y el gancho ganador que deja boquiabierto a cualquiera que se precie. A los nuevos temas de “Mercy” o “Supremacy”, se les unen clásicos infalibles como “Time Is Running Out”, “Uprising” o una “Knights of Cydonia” predecida de una intro con harmónica a lo Morricone.

Mientras, en el escenario alternativo, a la organización le había parecido buena idea hacer coincidir a una banda que cuenta con un público similar a Muse como es Tame Impala. El bueno de Kevin Parker tiene uno de los mejores discos del año y se encuentra posiblemente en su mejor momento. Como crítica constructiva, diremos que ver a Wolf Alice en el escenario principal y a Tame Impala en el el Alternativo a la misma hora que Muse chirría por los cuatro puntos cardinales. Aunque de estas hubo varias, como las coincidencias del guasón de Parov Stelar y los geniales Hot Chip, FFS y Digitalism, etc…

La primera edición del Lollapalooza en Europa deja buenas sensaciones, ya que los pequeños “peros” se hacen salvables. Además cuentan con una zona para niños llamada Lollakidz, zonas de actividades como saltos al “vacío” o impresión de bolsas y camisetas, fotomatones (recién reciclados de España, por cierto) e incluso una especie de autos-locos con personajes que parecen sacados directamente de Burning Man.

Cuentan con el apoyo popular, con un recinto envidiable y con una ciudad clave para la celebración de eventos masivos con una segura respuesta tanto local como foránea. El ambiente es realmente bueno y sin tanto postureo como en otros festivales. Cuenta con una buena cantidad de freaks, despedidas de soltero, grupos de amigos disfrazados a cada metro, etc… Lollapalooza dispone de todos los ingredientes para poder convertirse en uno de los festivales referentes de la escena europea en poco tiempo, a nada que lime pequeños pero importantes detalles.

Esto es Lollapalooza, marca registrada y espíritu original patrocinado, pero Lollapalooza al fin y al cabo y la diversión ya poco entiende de marcas o colores.

DB

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