Muse por Muse.

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No es un juego de palabras. The bigger the better solía decir el malogrado Freddie Mercury, y al pie de la letra parecen habérselo tomado los chicos de Devon. Ya está en nuestras manos uno de los discos más esperados del 2009. The Resistance es un álbum que deja boquiabierto. Con el culo inquieto de Matt Bellamy a la cabeza, obsesionado aún con revoluciones, la globalización, la destrucción del mundo o el más allá, consiguen no se si voluntariamente o no, hacer una parodia de sí mismos en el álbum más libre, complejo y emocionante que se les recuerda.

Éste su quinto álbum no es lo que nos tenían acostumbrados. Aquí los productores han sido ellos mismos, lo que pone de manifiesto que han probado lo que más les ha llamado la atención, sin tabúes de por medio y amén que así lo han grabado. Es por ello que podemos escuchar en todo su esplendor la influencia de su música clásica tan querida, la opera-rock, sonidos ochenteros, beats o r’nb. Y es al dar rienda suelta a su creatividad, donde Bellamy crea una sucesión de harmonías en muchos de los temas que no habíamos escuchado en sus álbumes anteriores.

No se han vuelto locos ni es una broma de mal gusto. Es un disco tal y como lo conciben. Sin prejuicios ni dobles raseros. Es un disco honesto, que muestra el camino que debían seguir. Es lo que hubieramos echado en falta de haber sacado una segunda parte de Black Holes, por ejemplo. Posiblemente sea la progresión natural que se espera a uno de los grupos más en forma de la actualidad.

Ésta vez el orden viene dado. Pero empezemos bien: United States Of Eurasia, el primer tema que vió la luz pixelada. Es una locura en la que homenajean visiblemente una buena parte de la carrera de Queen, con Red Special incluida, y lo mezclan graciosamente con música balcánica. Su admiración por Queen no es nueva. Aparte de británicos ya sabíamos de la obsesión de Matt por la figura de Freddie, y ahora más que nunca su voz se asemeja a la del mito, como en Guiding Light. Y él no lo niega.

El álbum abre con un anzuelo llamado Uprising, quizá el tema más comercial del álbum, lo más parecido al Black Holes que encontraremos. Con un so come on!, un sonido que nos parece haber esuchado ántes, y unos gritos de hooligans amaestrados reservados para el subidón del directo.

El comienzo del segundo tema del álbum da escalofríos. Me explico. Resistance, empieza de manera enigmática, para elevarse con un piano y batería que parece un quiero y no puedo de… Camela??!! Por suerte no hay que esperar mucho para dejar éste espejismo a un lado y disfrutar con un tema que cambia el registro con un un estribillo pegadizo y batallador. Una letra a ratos catastrofista, pero esperanzadora. En los derroteros de la utopía, estilo Invincible.

Undisclosed Desires, es sexy. Es un tema con un beat cool y moderno con aires a Prince y detalles que recuerdan tiempos mejores de George Michael, e incluso, disculpen la osadía, a algo tan sorprendente como aquella banda de teenagers de los 90’s: NKOTB. Aun así, uno de los mejores temas del álbum, pintando de 2000’s los 80’s, con vertiginosos violines y con sintentizador de serie. En sí mismo parece una lucha con sus propios sueños,presentada como un co-protagonista vacío al que le quieren sacar lo mejor de sí, aunque no con toda la buena intención que se anticipa.

En Guiding Light, un tema por definición más Muse que el anterior, ponen la exuberancia al servicio de la imaginación y no sale el tiro por la culata. Un derroche de voz espeluznante que esperamos ver en directo, un gran sólo del que sin duda es uno de los más grandes guitarristas de la decada, y un momento de inflexión del tema que le da toda la vida.

En Unnatural Selection y MK Ultra vuelven más metálicos y reconocibles, con guitarra ácida y voz distorsionada. Justo antes de sorprendernos de nuevo con la osada I belong to you, y una persecución al más puro estilo Madness, con una letra brillante y una segunda mitad, donde hacen aparición el piano, el acento francés de Bellamy, y de nuevo el torrente de su voz, en una muestra más de lo que el niño prodigio puede hacer. Sin duda uno de los temas más originales de la carrera de la banda, surrealistamente bailable y altamente disfrutable.

Aquí es donde empiezan los 3 cortes a los que se han atrevido de primeras a llamar sinfonías. La de ellas, como contaban en una entrevista aparecida en Metropoli, se desarrolla en un escenario donde el mundo ha llegado a su límite y no hay nada más. En la los protagonistas escapan en una nave a otro planeta para encontrar nueva vida. Vida que encontrarán en la sinfonía y donde tendrán en cuenta que no pueden cometer los mismos errores.

Un final del disco diferente, de una bella factura que no tiene nada que reprochar. Éste es el resultado del álbum que tenía que aparecer. Que después de unas cuantas escuchas en sitios y momentos distintos, da la impresión personal que no han llegado aún a su culmen y que lo mejor está por llegar.

Con toda ésta parafernalia MUSE no han pretendido pasearse por el borde de sus límites, sino que han tendido una cuerda hacia el otro lado y bailan sobre ella sabedores de lo que llevan encima.

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Una respuesta a “Muse por Muse.

  1. lo tengo en espera en SPOTIFY. pero afirmo eso de que estan en forma.

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