Archivo mensual: noviembre 2009

El vértigo de Escocia

Biffy Clyro podría ser el nombre de casi cualquier cosa. Desde un pastel inglés, hasta un antiguo plebeyo rebelde de película noventera de Kevin Costner.

En éste caso se trata del nombre uncool de una de las mejores bandas de rock escocesas del mercado actual, sino la mejor. Acaban de publicar su 5º álbum llamado Only Revolutions, con el que por fin se hace justicia y se deja que asome la cabeza fuera de las islas una gran banda que lleva años esperando pacientemente su turno. Rock alternativo, hasta hace 2 años encontrada bajo la sección de discos de heavy a secas. Una banda que cuece un rock progresivo y vertiginoso como nadie. Curioso cuanto menos que grandes bandas necesiten 10 años y a otros les baste con algún minuto de gloria en el prime time de cualquier telebasura.

Biffy Clyro se formaron en la región escocesa de Ayrshire allá por 1995 cuando Simon Neil, voz cantante y guitarra contaba sólo con 15 años. Los gemelos James y Ben Johnston (bajo y batería) completan la formación, si bien ambos colaboran con sus voces en cada álbum. Después de patearse Glasgow y ganarse un público y unos oídos privilegiados como los de famosos Dj’s de radios escocesas, es en el año 2000 cuando tocan en el T In The Park, justo un año ántes  de que salgan a la luz sus primeros singles oficiales.

Pero hablando de lo más reciente, nos tenemos que quedar con Only Revolutions, un álbum donde siguen trabajando con Garth Richardson (Red Hot, Skunk Anansie, Rage Against The Machine…), que ya fué su productor en el célebre Puzzle de 2007.

Puzzle ya supuso su consagración a gran escala en el Reino Unido, un coqueteo con sonidos menos heavies que en sus anteriores trabajos pero no menos efectivos. Con aquél disco dieron vueltas al mundo telonenado a Muse, Red Hot, The Who o los Stones. En éste 2009 han sacado a la luz el maravilloso Only Revolutions, donde dan una vuelta de tuerca más al concepto de Puzzle, mosqueando obviamente a sus fans más heavies pero entrando directamente al olimpo de los oídos más abiertos del universo musical. Es en éste álbum donde veremos connotaciones como siempre han tenido de Foo Fighters o Nirvana, pasando por Jimmy Eat World o Rush. Para calma de sus fans más veteranos, intentan mantener el equilibrio para que la transición de sonido quede lo más limpia posible. Así en The Captain, donde suenan trompetas triunfantes, podemos también identificar sus riffs marca de la casa entre los «woo oo ooo» más típicos ya de otros merenderos. Todo ésto lo hacen sin perder, creemos,  un ápice de respeto de sus heavies más groupies. Al fin y al cabo The Captain es uno de los tesoros que guarda éste baúl.

En el single presentación, como ha sido That Golden Rule, tiene un cierto toque operístico que nos recuerda a otras bandas ochenteras aunque sin llegar al alarmismo retrobajero. Bubbles, ya en el tercer cajón del podio, nos deja una gran sensación, con un gran riff obra del gran Josh Homme que colabora con los chicos en éste tema.

Mountains es también un gran tema con una letra que quizás puede que parezca que lleva poco peso, pero que plasmada en el contexto y con la fuerza y fidelidad con la que cantan los de Ayrshire, hace de Mountains un tema irresistible.

Born On a Horse deja caer su lado más funky y moderno, con una letra un tanto bobalicona que no damos por vencida. Tienen también tiempo para sus baladas rasgadas como God & Satan, que tiene su mejor virtud precisamente en su aparente sencillez. Lo mismo sucede con Many of Horrors, con una voz que no queremos que nos recuerde nada parecido a nada EMO. Ejem.

Dejan su lado más Biffy para temas rotundos como Cloud of Stink, precisamente aquí aparece uno de esos pesos que hacen fuerza para equilibrar el álbum como comentábamos lineas más arriba. Know your Quarry, en cambio, es otro bello tema de una textura especial, que harían los mismísimos Aerosmith si hubieran nacido unos años más tarde y en las espectaculares tierras escocesas.

En definitiva, un gran álbum de unos tipos que realmente son muy buenos, y a los que el tiempo intenta colocar en su sitio.

Como pronto, el próximo Sábado 28 podremos verles taloneando a Muse. Y algo más tarde en solitario, cuando se confirme la nueva fecha de sus conciertos en España.

Salud!

D.

El rock del desierto.

TinariwenAmanIman

Al sur del Sahara, entre la quietud del paisaje y las gentes de Tamanrasset,  existe una banda de músicos/soldados formada por 7  tuaregs que llevan juntos desde 1979. Desde entonces, juntos han pasado por mil y una batallas y juntos han tenido que compaginar Kalashnikovs con guitarras. Para ellos cantar supone una forma de hacer justicia y contar a su propio pueblo todo lo que está pasando y lo que están viviendo en sus propias carnes. Un pueblo arraigado en su arcaica vida nómada, más acosumbrado a escuchar los tradicionales cánticos sobre antiguos héroes guerreros.

Ibrahim Ag Alhabib, es el fundador Tinariwen, que en castellano podríamos traducir por  «Desiertos».  Él también es el creador de ese estilo tuareg tan propio de tocar la guitarra, el Touareg blues guitar. Un estilo que ha creado una base que seguramente sea exportada a una multitud de nuevas y no tan nuevas bandas a corto plazo.

La historia de Ibrahim comienza de muy joven, cuando a los 4 años presencia cómo su padre es asesinado en la primera rebelión tuareg contra el Gobierno de Mali. Se marcharía entonces hacia el norte del país con la única compañía de su abuela y una vaca, para subsistir durante años con empleos inestables y siempre a camino entre Algeria y Libia.
Estamos en 1979 en la ciudad de Tamanrasset. Allí conoce a un hombre que pasea cada día frente a él con su guitarra al hombro. El mismo hombre que finalmente le enseña a tocar canciones árabes y al cual llega un momento en que le compra incluso su propia guitarra. Años más tarde llegarían los saltos cada vez más constantes a Europa. El propio Ibrahim contaba cómo se amolda a la vida occidental mientras trabaja, pero decía no entender nuestro frenético ritmo de vida, a la vez que añoraba siempre el regreso a la calma y sosiego del desierto.

En la música de Tinariwen, al contar esencialmente lo que han visto y vivido durante años,  hay mucho sitio para la nostalgia, la rebelión y el sufrimiento, aunque también hablan del orgullo natural de los suyos. Tinariwen desborda originalidad, carácter y know-how. Pocas bandas o músicos tienen la habilidad de transportarte a un determinado lugar o momento y ésta es una de ellas.

Su interpretación del blues es única. Las líneas de bajo y guitarra entrelazadas con su música tradicional ha dado lugar a lo que hoy escuchamos. Un nombre que por fín podremos lanzar más allá de los charts del World Music. Cuentan ademas con un productor, Justin Adams, ex-productor y guitarra de Robert Plant, que les ha guiado levemente dejándoles tocar a sus anchas. Así terminan subidos al escenario con el propio Plant en cierta ocasión

En definitva, podemos decir que Tinariwen crea música balsámica, escabrosa, exigente, con ritmos hipnóticos y un blues cuasi funkero que raramente habíamos escuchado ántes. Música grabada en ocasiones desde la noche abierta del desierto, captando toda la esencia y espíritu del mismo.

Recientemente, una de las revistas más respetadas del mundo musical como es Uncut, les ha concedido su máximo galardón, sustituyendo así a Fleet Foxes, ganadores de la pasada edición. A ello ha colaborado la salida de su último disco llamado Imidiwan: Companions, que supone la continuación y confirmación de su anterior trabajo Aman Iman, con el que dieron el salto definitivo fuera de las fronteras africanas.

El curso natural del rock, nos ha regalado esto.

Os dejamos con uno de los cortes de Imidiwan: Companions, Lulla.

Espacio para la música.

Hoy vamos caminando.

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Ludovico Einaudi, es probablemente el pianista clásico contemporáneo más vanguardista del momento. Pianista y compositor de sus obras, Einaudi pretende transmitir con su música los mismos sentimientos que puedan hacer llegar artistas más populares del rock y del pop, y lo que es más importante, a las mismas nuevas generaciones.

Su estilo, un tanto difícil de clasificar, se puede denominar como minimalista, etiqueta en la que el propio Einaudi se encuentra cómodo. Aunque él ya ha comentado en más de una ocasión que realmente, lo que le gusta es llegar al corazón del oyente, a la esencia de lo que se quiere decir, utilizando pocas notas,  como su admirado Miles Davis.

Su nuevo trabajo se llama Nightbook. Aquí además del piano, también podremos escuchar violines, arcos, percusión o hasta el uso de la electrónica. Nightbook, como él mismo explica, porque en la noche, los contemplativos, los poetas, los amantes, tienen la llave para abrir la puerta que hace tocar el infinito. El infinito del misterio, del silencio, del deseo… Por que el ambiente que envuelve a Nightbook es un ambiente de misterio, de sueños, de placer y de deseo.

La música del pianista de Turín puede disfrutar de varios adjetivos cortos: es emotiva, impactante, relajante, meditativa, contemporánea. Logra total libertad de expresión, bebiendo de elementos como el folk o el pop y llevándolos al terreno más clásico. Música para el espíritu proveniente de los viajes por África de Einaudi con su amigo el virtuoso Toumani Diabete.

Para la elaboración de sus trabajos necesita no sólo improvisación sino también un largo tiempo de meditación. Durante sus primeros años había realizado composiciones para danza, teatro, cine y televisión, apareciendo en no pocas bandas sonoras, algunas de ellas galardonadas con prestigiosos galardones de festivales de cine. No obstante, más tarde Einaudi sintió la necesidad de conectar de la manera más estrecha posible su música y la audiencia, y que mejor forma que sobre un escenario.

A partir de ahí nos deleita con sus publicaciones y conciertos sin dejar atrás sus apariciones en bandas sonoras y otros proyectos. De momento el tour actual está colocando el cartel de «Sold Out» en muchos países, algo indudablemente positivo para ésta música en estado puro.

D.