Archivo mensual: diciembre 2009

El último songwriter maldito.

Hace unos meses que éste gran trovador del rock merecía una reseña. Y aprovechando que el concierto benéfico Light Of Day pasó por España el pasado Domingo, no hemos visto mejor ocasión.

Hablamos de Jesse Malin. Un genio desconocido por siempre jamás, con mucho talento y exitoso en lo estrictamente musical, e injustamente falto de suerte en lo puramente comercial. Apartado del mundo punk desde la separación de D Generation, el chico sabe el camino que quiere echarse a andar y se marca desde el principio un discazo como The Fine Art Of Self Destruction (2003), con la producción genuina del brillante Ryan Adams que ya colaboró con él en una especia de proyecto secreto como era The Finger el año anterior, entonces bajo los seudónimos de Warren Peace (Adams) e Irving Plaza (Malin). Malin hace música sincera y directa, con gran carga energética y emotiva.

Joe Strummer, Jesse Malin y Ryan Adams.

Con influencias a Ryan Adams, Springsteen, Young o Steve Earl. Sus directos son explosivos con una intereactividad conocida por cualquiera que haya tenido la suerte de dejarse caer en alguno de sus directos. Nadie como él hace sentarse a todo el respetable en el suelo para cantar Solitaire o Death or Glory de los Clash, buscando siempre voces solistas y acompañantes entre la sorprendida audiencia.

Gran debut con temas como Queen of the Underworld, o el tema-huida y una de sus mejores canciones Wendy, pasando por Solitaire, Riding On The Subway o Almost Grown. Un cambio significante después de ver cómo se las gastaba con D Generation.

En 2004 lanzaría el aclamado The Heat, lo que sería una autoconfirmación del cuasi Springsteen wannabe de que su carrera en solitario iba muy en serio, y ésta vez sin la producción de Adams, si bien aparece en el disco. No se puede negar que es evidente que su relación profesional ayudó en todo momento al bueno de Jesse. Sin ir más lejos, se pueden observar ligeros paralelismos con el Rock n Roll de Adams y el The Heat de Malin. 2 discos de 2 artistas con mucho en común y con un rock muy similar en cuanto Adams quiere acercarse a éste palo. No obstante, dice un viejo rumor de un larguilucho heavy escocés que ambos eran sus únicos amigos en la escuela. The Heat, de todos modos es un disco para degustar de principio a fín, cargado de guitarras, pasión y buen rock suave. Sin la rabia de Rock & Roll pero igual de sincero.

No será hasta 2007, cuando se junta a personalidades como Springsteen, Adams, Josh Homme o Jakob Dylan para lanzar Glitter In The Gutter, junto a The Heat su mejor álbum. A pesar de ser acusado de pretencioso en éste álbum, lo cierto es que contiene una fila de grandes y divertidos temas, más cercanos al pop en ocasiones que harán las delicias de cualquiera dispuesto a escuchar. Amén del tema con Bruce, Broken Radio, tenemos joyas como Prisoners of Paradise, Lucinda, Black Haired Girl, Tomorrow Tonight, Little Star… Más que pretencioso, es un rock que en algunos oídos puede empalagar como puede empalagar Roy Orbison. Sobre todo si se le da más vueltas de lo normal.

Recientemente vendría un disco de covers: On Your Sleeve, con algunas grandes versiones de sus artistas favoritos y que acostumbra a deleitarnos en directo como Everybody’s Talkin, Do you remember Rocn & Roll Radio, You can make them like you etc… También publicó un directo desde su NY natal llamado Mercury Retrograde.

En definitiva, un artista que dificilmente será mucho más grande de lo que ya es, y al que tuvimos ocasión de ver en el reciente Light Of Day en Madrid. Un gran concierto no sólo de Jesse, sino del dinosaurio Willie Nile, Joe D’urso y el fenomenal acompañamiento en todo momento de Los Madison, gran banda que veremos de nuevo en directo en solitario en Febrero.

Mención aparte merece el desaprensivo y poco profesional de Dave Bielanko, cantante de Marah. El tipo en cuestión, no dudó en abandonar la sala por su propio pie y por la puerta de entrada cuando vió en el 2º tema que alguno de los monitores no sonaba como él deseaba. Incluso después de la atención del técnico de sonido que subió al escenario a intentar subsanarlo. Algo puede que tuviera que decir las cervezas que estaba bebiendo en el bar contiguo a la sala, y que le hicieron también arrasar con todo lo que encontró por el camerino compartido aquél día…

Siempre nos quedarán grandes músicos capaces de conectar y agradar como pocos.

Grande Jesse.

Salud.

D.

La lluvia de Manchester.

Dicen las buenas lenguas que es uno de los secretos mejores guardado del Reino Unido.

Doves es el nombre de una gran banda sin suerte del gran Manchester, un trío de tipos, de lo más normales que te puedas cruzar hoy en día en la calle,  que hace una música más inglesa que un Shepherds Pie. Una muestra de ADN de música de calidad británica. Una banda que aún con 4 Lp’s, le sigue sucediendo lo que a otros compañeros de viajes, son tremendamente subestimados y lo que es peor, olvidados fuera de los circuitos británicos. Por mucho que hayan comentado en más de una ocasión que a ellos no les apetece ser estrellas de rock.

Los hermanos Jez y Andy Williams y el bajista Jimi Goodwin saben lo que es levantarse y seguir caminando. A pesar de la muerte de su manager, y el incendio que arrasó con su estudio y todo su material de un plumazo. No obstante llevan tocando juntos la friolera de 19 años, aunque primero fuese como Sub Sub.  Han tardado 4 años en darnos nuevo material, tiempo suficiente para que una banda con aparentemente poco que decir entre las grandes voces caiga en el absoluto desconcierto. Por fortuna los amantes de su música no olvidan y han recibido éste Kingdom Of Rust de forma entusiasta, sin olvidar tampoco que los últimos 2 trabajos habían cosechado sendos números 1, todo hay que decirlo. Su falta de suerte también se deja caer en la estadísticas, y es que ésta vez se quedaron a 4 copias de arrebatar el nº1 a una tal Lady Gaga, aunque para ésto lamentablemente no contaran con las tiendas independientes no adscritas, que posiblemente vendan alguna copia más que su rival por el pódium.

Unos tipos que no dudan en cambiarse los instrumentos y alternar en las voces -no es que sean los Globetrotters del rock, pero tampoco Arcade Fire inventó ésto-. Doves son la lluvia ligera que apenas  se percibe. El paisaje de siempre visto desde otro ángulo. El patito feo del rock. Sin grandes sólos ni voces espeluznantes o temas eufóricos pero con un empaque envidiable. Una de esas bandas que del boca-oreja merecerían convertirse en en algo más. O una de esas bandas que escuchas cuando conduces.

Y ahí está Kingdom Of Rust. Probablemente su mejor trabajo hasta la fecha. Un disco frío. Refrescante. Donde parece quedar patente el giro de la paternidad de los 3 en los últimos años. Un álbum vivo, que tiene una serie de temas singles donde elegir libremente. Desde cualquiera de los 4 primeros cortes del disco, Jetstream, Kingdom of Rust (single oficial), The Outsiders, o la maravillosa Winter Hill, hasta 10:03, Spellbound, Compulsion o Lifelines. Música sin prisa, fluyente, muy calculada y compacta, pero con grandes espacios entre instrumentos. Todos fundamentales y  en primer plano.

Doves parecen seguir las migajas dejadas en el camino de Elbow hasta la meta del reconocimiento.

Has subido alguna vez a Winter Hill?

Salud.

D.

Los ruidos de Brooklyn

De la mina inagotable de Brooklyn vienen unos tipos denominados sutilmente A Place To Bury Strangers. O labandamásruidosadeNYC como les gusta decir a los yanquis. Ahora que se acaba el año y que florecen listas de best of’s, queremos lanzar nuestro disco de arena,  uno de los trabajos más soberbios y contundentes del año.

Una banda que hace méritos para quedarse con uno de los mejores álbumes de 2009, y que amenaza tus oídos en toda regla para hacerte cambiar tu primera opinión. Y es que hacer buen ruido es todo un arte. Por eso hoy acercamos a una banda que a base de codazos y sin mirar alrededor pretende hacerse un hueco en el complejo circuito internacional.  

APTBS logran un ruido distorsionado e impulsivo que rebota interminablemente en las paredes, recordando al más puro estilo wall-of-sound o muro de sonido que creara el malogrado Phil Spector con las Ronettes.  Una vuelta de tuerca inesperada al shoegazing para mezclar lo trepidante de sus melodías, con una voz lo suficientemente tenue como para flotar sin problemas sobre la atmosfera creada.

Ese sonido lo han conseguido en parte gracias a la astucia del cantante, guitarrista y fundador de la banda y ex Skywave,  Oliver Ackermann, que desarrolla sus propios pedales de guitarra y que además hace de ello su propia empresa denominado Death By Audio, detalle que le ha valido para ganarse más de un detractor sobre la intención real de la banda. Todo ello amén del productor Andy Smith, (Bowie, Paul Simon), y que es el artífice del vaivén del Yin-Yang de su sonido. Sin olvidarnos del sonido del bajo, poco llamativo pero realmente efectivo, que hace de maestro de ceremonias en todo momento, o el maraviloso beating de la batería. Es ese sonido pesado mezcla de rock, shoegaze y psicodelia que les va a hacer fuertes. O esos riffs fabulosos que parecen sacados a conciencia de otros tiempos como en el provocativo Deadbeat.

Sin duda éste segundo trabajo ha sido más y mejor producido que el anterior, producido a base de recuperaciones de temas grabados y regrabados en CD’s que intentaban vender en sus bolos. Es por ello que sus tiempos de teloneros de BRMC se irán esfumando, así como las comparaciones con The Jesus & Mary Chain, Cure y My Bloody Valentine. Un gran álbum de principio a fin definitivamente tonificante y desestresante

Abajo un pequeño y suave ejemplo.

Salud.

D.