La quietud de Ryan Adams

Hay muchas, quizás demasiadas habladurías de Ryan Adams en todos los medios especializados. Habladurías que tratan de ver handicaps siempre que Ryan se sale de la tangente y prueba con algo diferente a Heartbreaker.

Entendería esas quejas de niño fruncido si lo que se sale de la tangente fuera de una mediocridad inusitada. Pero no lo es.  Entonces críticas al lanzamiento de 3 álbumes en un año (2005)  y uno de ellos dobles, cuando esos 3 álbumes son de la talla de 29, Cold Roses y Jacksonville City Nights, directamente no son concebibles. 3 LP’s tan distintos y tan maravillosos.  El más country friendly y por tanto el mejor para la prensa especializada es Jacksonville City Nights con clásicos de la talla de The Hardest Part o Dear John. Pero qué decir del incomprendido y fantástico 29, de sus letras, su profundidad,  del blues, del guiño de The Sadness y de temas tan soberbios como Blue Sky Blues,  Elizabeth you were born to play that part, etc…  Y el doble Cold Roses,  sostenido por Neal Casal y sus Cardinals, donde lleva el Alt. Country a su propia dimensión.

Pero veníamos a hablar de Ashes & Fire. Todo este cuento viene a que en este último álbum ha tenido a bien subirse al carro hasta el apuntador,  para chivarse de la vuelta a la normalidad de Adams. Pero ¿cuál es su normalidad? Si en 3 meses se le ocurre lanzar un Rock & Roll part 2 será atizado como antaño. No es fácil que ocurra tal cosa a corto plazo ya que las circunstancias han cambiado.  Su matrimonio con la actriz Mandy Moore contra todo pronóstico va viento en popa,  y los quebraderos de cabeza que le ha dado la enfermedad de Ménière que padece parece le han llevado de momento a estar extrañamente asentado y relajado. Tanto como para hacer An Acoustic Nightmare, una mini gira europea totalmente acústica y anterior a la salida de A&F. La misma que ahora repite después del lanzamiento del álbum. Adams no es un tipo que se deje llevar por ninguna corriente. La salida de A&F no se debe a la continua presión de su apesadumbrado entorno para estabilizar de alguna manera su carrera y seguir por la senda más coherente, sino más bien a su propio sentir actual. Al igual que vino el turno de publicar heavy, escribir poesía o conectar con los Cardinals a quienes ahora no muestra el menor aprecio.  Adams es un genio que no sabes por donde va a salir, asi que vale más dejar los lamentos a un lado y disfrutar con cada lanzamiento y sobre todo  entender que no es un artista al uso.  Sólo de esta manera se llega a comprender a alguien con un talento extremo. Alguien que no trata de alimentar un mal atribuído ego, que curiosamente queda enseguida desterrado cuando se conoce su modus operandi en conciertos, contadas entrevistas o trato con los fans. No se puede entender un genio sin peculiaridades propias. Le sucede a Dylan, a Bowie, a Prince. Al fin y al cabo, es su música, su estilo y su vida, y no puede ser automáticamente desacreditado, por ejemplo, por creer que sólo se pone camisetas de Iron Maiden para cantar temas heavies. Craso error.

Ashes & Fire es un álbum óptimo. La banda sonora de la leña que arde. La delicadeza  y precisión de las melodías están más cercanas aquí que en anteriores trabajos.  Rezuma soul por varios costados, pero lo que de verdad destaca del disco es la capacidad de Adams de abrirse en canal -aunque reniegue en las entrevistas- y ofrecernos emociones intensas en forma de buenos temas, que es lo que hay aquí, apoyados en la melancolía pero sin llegar al ñoñerismo. Porque un tema se sabe bueno cuando se pueden explotar sus posibilidades. Lo veremos sin tardar en A&F como lo hemos visto a lo largo de la discografía de Adams, en las múltiples y diferentes versiones que grandes artistas hacen de sus temas. Incluso en las versiones que al propio Adams tanto le gusta revisar de sus propias canciones. Éste es un disco que gana muchos enteros con las escuchas. Un buen vino esperando ser descorchado. Y tiene auténticas gemas como Do I Wait, con un suave inicio, una fuerza concentrada desgarradora y una voz de Adams esplendida,  como nunca habíamos escuchado ántes. El notorio Chains Of Love, timidamente pop,  Kindness o Lucky Now son otros grandes temas que dejan caer su madurez. Amén del tema que abre el álbum y que adelantó ya en la gira, Dirty Rain. O el tema que da título al mismo, el folkie Ashes & Fire.  En ésta ocasión han colaborado de nuevo Norah Jones, al piano y backing vocals, la propia Mandy Moore, inseparables desde que se casaron, o Benmont Tench (Tom Petty & Heartbreakers). El productor ha sido el mítico Glyn Jones que produjera a los Beatles, Stones o los Who entre otros.

No entra cualquier llave en ésta cerradura, por eso muchos parecen perdonarle la vida ridículamente. Se puede seguir dando patadas al aire o rogando la vuelta de los Smiths, pero al final del día, hablamos de música y personas, con vida propia, artistas malditos muchos, y ésto es lo que hay.

Salud

DB

Anuncios

Una respuesta a “La quietud de Ryan Adams

  1. Pingback: Lo mejor de 2011. | Rockast

¿Qué te parece?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s