El alma de Spoon

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La vuelta de Spoon es una de las más esperadas este año. La particular visión del rock de los tejanos les ha convertido en una de las bandas más interesantes de EEUU. Después de tres años de inactividad, la banda ha puesto especial empeño en un nuevo álbum llamado They Want My Soul. Durante estos años sin embargo no han perdido el tiempo. De 2001 a 2010 lanzaron 5 discos, que no está mal bajo los standards de hoy en día, donde como ellos afirman, son los promotores de conciertos los que llevan las riendas del negocio. En ese tiempo, el cantante Britt Daniel ha seguido con su exitoso proyecto con Divine Fits, con el ex-Wolf Parade Dan Boeckner mientras Jim Eno ha producido más de 20 álbumes a artistas tan dispares como Tennis, !!!, Alejandro Escovedo o Poliça. El bajista Rob Pope también ha aprovechado para abrir un bar en Austin y grabar otro álbum con sus The Get Up Kids, y el multi-instrumentista Eric Harvey ha lanzado un álbum en solitario llamado “Lake Disappointment”.

They Want My Soul lo saca Loma Vista, ya que han dejado la mítica Merge Records después de un montón de años. En esta ocasión el disco lo hicieron en dos mitades. Aunque no son muy amigos de trabajar con productores, para la primera mitad contaron en la producción con Joe Chiccarelli (Morrissey, My Morning Jacket, Strokes) y en la mezcla con Dave Fridmann (The Flaming Lips, MGMT). Para la segunda parte prefirieron dejarlo todo en manos de Fridmann, ya que los temas de la segunda parte eran más atípicos y la combinación Spoon-Friedmann tenía más química. Chiccarelli era el productor de los Bee-Gees de “More Than A Woman” y tiene un sentido musical más comercial.  En el caso de Friedmann, había trabajado en los discos de MGMT, y su habilidad para poner nuevas ideas encima de la mesa, unido a la permisividad que ofrece a la banda para trabajar a su ritmo, hacen que su modus operandi conecte de inmediato con los deseos musicales de la banda.

Los álbumes de Spoon suelen ser lo que los anglosajones llaman “growers”, ya que tienden a crecer con las escuchas. Los primeros momentos son para el esqueleto de la canción, que se va rellenando poco a poco mientras desciframos sus intenciones hasta llegar a la clásica magia de la banda. Hablamos de ese saber hacer que muy pocos consiguen. De su manera de interpretar la música, su gallardía innata que les hace llegar al oyente, sonando a una banda que realmente disfruta con lo que hace.

En They Want My Soul, la banda sigue teniendo el punch de siempre, con melodías perfectamente encuadradas y ritmos revueltos que no les quitan un ápice de frescura. El single elegido para dar a conocer su vuelta fue Rent I Pay, donde se contonean algo cabreados con un machacante riff. El productor Dave Fridmann ha añadido beats de batería electrónica en un medio tiempo como es Inside Out, y en Knock Knock Knock, donde ha sugerido también la distorsión de las guitarras, que se mezclan con los silbidos, palmas o susurros que no estaban incluidos en las demos iniciales.

Después de Rent I Pay e Inside Out, aparece Rainy Taxi, un tema con un puente genial y unas guitarras frenéticas, que dan paso sin pausa a uno de los temas del disco, Do You, con un gancho clásico infalible al más puro estilo de “Ga Ga Ga Ga Ga” (2007).

Otro gran tema es el que da título al álbum. They Want My Soul juega con el estéreo en las guitarras, mientras advierte en contra de las personas tóxicas, que Britt identifica como manipuladores, chupópteros, o sanadores.

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También hay lugar para las versiones. En este caso, se marcan una excelente versión de Ann-Margret en I Just Don’t Understand de principios de los 60.  En un principio iba a ser incluida para la revista Rookie, a petición de su editora Jessica Hopper, amiga de Daniel, pero concluyeron que sonaba demasiado bien y podía ser incluida en el álbum.

Uno de los momentos más sorprendentes del álbum sin duda llega con Outlier, un estirado tema con beats y vocales que recuerdan los años de gracia de Ian Brown y los Stone Roses. Nunca se han casado con nadie, y es probable que Zach Braff no les llame para su próxima banda sonora después de escuchar precisamente en este tema a Daniel cantar: “I remember when you walked out of Garden State / You had taste, you had taste / You had no time to waste.”

El álbum en general, tiene una línea de urgencia intrínseca que continúa hilvanándose hasta el último tema, New York Kiss, y que reafirma a Spoon como una de las bandas con más personalidad del panorama musical. La impresión es la de ser una banda con un alma inquebrantable, que siempre ha estado en absoluto control de todo lo que hacen y la manera en que lo hacen. Independientemente de si utilizan o no productores. Los tipos saben lo que quieren y cómo lo quieren, y se afianzan en esa liga especial de grandes bandas con sonido y carácter propio. Sin más aditivos especiales que su propia intuición, han hecho lo que se podía esperar de ellos, sin resultar repetitivo y sonando más fresco que nunca. Un álbum sin complejos y altamente disfrutable.

DB

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