Archivo mensual: noviembre 2008

The Killers y su graduación.

Es raro ver algo de verdad que te enganche entre tanto lascivo consumismo. Con todo el bombardeo apenas damos oportunidad a nada nuevo. Ni viejo. En medio del jolgorio visual navideño, todo parece un lobo vestido con caperuza que sonríe dejando brillar su diente dorado. Menuda estampa.

Pero mejor pongámonos groovies.

En lo músical sucede cuarto y mitad. Hoy tenemos Killers de comer y aún no nos han puesto los cubiertos. Después de un primer álbum soberbio, un segundo que tardó en entrar y un “tercero” que no venía a cuento pero que nos dejó alguna que otra joya, algunos esperaban con ansia lo nuevo de los asesinos. Por que normalmente la barrera del segundo suele ser muchas veces infranqueable (siempre me vendrán a la cabeza los Stone Roses en este caso), pero la otra gran barrera, del segundo al tercero suele ser también bastante chunga, aunque hayas preparado 2 primeros platos hermosos.

En este caso el resultado es muy positivo, arriesgado y muy muy digno. Aunque parezca que pequen de buscadores de grandeza con unos títulos que pueden significar tanto y tan poco a la vez, no estoy de acuerdo en que su ansia por crecer les pueda dejar ciegos. A un servidor le ha enganchado más rápidamente “Day and Age” que “Sam’s town“, lo cual no tiene por que ser significativo, pero tiene su aquél que éste disco tiene grandísimos temas que por sonar diferentes no dejan de ser buenos singles.


Various Places

God gives us hope but we still fear, we don't know


El primer single, Human, que en las primeras escuchas parece no llegar, acaba por ser el tema bandera de la banda en la generación Tuenti… generación que posiblemente desconozca el Hot Fuss. Sin embargo uno de los temas del año. Y enseguida llega Joy Ride, mi primer tema favorito, y ese feeling setentero bailongo Inxs alike arrollador con hasta un sólo de saxo incluido. Sin duda una gran baza para el directo.

Algo que suena a auténtico Killers es el Mr Brightside del álbum, Spaceman, la rocka del disco y lo más próximo a Hot Fuss que escucharemos.

Cierto es que podrían haber sacado el enésimo calco a U2 que hacen las bandas hoy en día, pero estos tipos a su bola van econtrando su camino, aunque no su productor ideal. Puede ser interesante el pulso con Coldplay, aunque llevan camino de arrasar con todo lo que se les ponga por delante. U2 incluido.

Seguimos caminando y nos encontramos con A Dustland Fairytale, posiblemente la mejor canción del disco, con una letra springstiniana pero con una música que le debería haber dado mayor justicia.

Pero faltaba la pata donde cojea el feeling, y eso viene por This is your life, tema rimbombante que te mira con aires africanos, de muy bella factura, un Made In Killers para lanzar a las radios de ahí afuera. Uno de esos temas que buscaban en la ciudad de Sam…

Los de Las Vegas siguen por I can’t stay, que se pega todo un homenaje con beats caribeños antes de dar paso a Neon Tiger, un tema fresco muy agradable muy Bowie, cuya letra acabará al final sugiriendo el título del álbum. Aterrizando nos topamos con The world that we live in , un tema con una gran estructura que será recordado con los años, un gran tema que tiene la etiqueta de ser de los últimos en gustar, patina por Steve Miller Band y New Order, y que nos deja ese buen sabor de boca que nos ha dejado el rato que hemos pasado escuchando Day & Age.

La verdad es que pueden sonar a lo que quieras, que siempre será de lejos, pero estos tíos tienen calidad a raudales, a veces asustan, tienen 3 discos muy decentes y pocas bandas pueden presumir de no flaquear en alguno de los primeros. Sea como fuese, lo importante es que los siguientes U2 o los siguientes Killers, tengan cuerda para rato y no se atornillen en sí mismos.

Welcome back!

D.


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Ryan Adams, no hay color.

Jodido loco, no falla.

El nuevo disco de Ryan Adams se llama Cardinology.

Después de sacar nada menos que 3 discos en 2007 y de un Easy Tiger crítico para críticos, vuelve con sus queridos Cardinals a disparar perdigones a las latas. El tipo se ha ganado a pulso el ser uno de los pocos genios que aun tiene locuras que contar.

Realmente hay pocos artistas cuyos fans o críticos sean tan dispares como éste en cuanto a opiniones se refiere. Por ejemplo, según a quién se le pregunte te dirá que su mejor album fué el primero, o el famoso Gold, -por etiquetarlo de algun modo- o el casi último Easy Tiger.

Muy pocos no dejan caer la joya de Rock n Roll excusándose en que era un álbum de tránsito, que la compañía le pidió para no caer en temas tan deprimentes como suele escribir. De tránsito o de paseo, Rock n Roll es una joya acongojada. Un disco de esos que no te cansas nunca de escuchar. Un disco que aún hoy ahí afuera solo parece merecerse la palabra infravalorado. Para un servidor es uno de sus mejores trabajos. Querían un disco rockero, se lo dejo encima de la mesa. No le ha vuelto a dar, pero ojalá. R n R está hecho por un fuera de serie.

Un tipo que se balanceaba por todas las sustancias prohibidas que puede, que se encierra en hoteles con sus botellas de whisky y su guitarra, que tiene mal genio, pero que nunca echó a nadie de su concierto por pedirle un tema de Bryan Adams, que quede claro, y un tipo que tan pronto está en el show pertinente del prime time americano como está haciendo un chungoblog contando paridas de sus calcetines.

Y ahora en Cardinology con los Cardinals, una señora banda con quienes parece dar lo mejor de sí. Son tal para cuál. En la primera escucha me impresionó gratamente ya que me esperaba al Ryan más etílico y perdido. Pero no.

Ryan es un prolífico autor desesperado que hace temas como churros, sin ir más lejos, en Easy Tiger tenía más de 100 para escoger, escribe como le apetece, a veces hasta bromeando sarcasticamente, aunque Magick se te haga rara amigo políglota. Otras veces te quitas el sombrero ante la genialidad de Elisabeth you were born to play that part, por ejemplo, o versionando a lo bueno el Wonderwall de Oasis, o saltando por Note to Self . O caminando indiferente por Nuclear

La verdad es que aunque le enjaulen en el Alt-Country sabes que te puede dar una de cal y otra de arena el día menos pensado.

Fix it es el primer single, pero Cobwebs, Magick, Go Easy, o Skin ships hacen mella en tus oídos.

Espero tener la oportunidad de ver uno de sus directos y que me toque la lotería de que salga bien, ya se sabe…

Y si te has quedado con las ganas, el bonus track siempre es bueno.

Echa un vistazo más.


D.

Burial está en la calle.

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Rockeros y no rockeros ésto os va a sorprender. Llevaba mucho tiempo queriéndo dar un pequeño homenaje-reseña a éste tipo. Este disco es para tí que no te gusta la música electrónica. Y para tí que te gusta.Éste disco es para escucharlo volviendo a casa en coche a las tantas, es para escucharlo cuando estás medio aburrido. O cuando no quieres escuchar nada. Es para escucharlo por la calle. Es para escucharlo lloviendo. Con frío. Para escucharlo sólo. Pero sobre todo, es para escucharlo de noche.

Lo primero que me vino a la mente cuando lo escuché fue Peckham. Un mítico barrio del South London -de donde proviene Burial todo hay que decirlo-, donde tuve… la suerte, sí vamos a decir la suerte, de vivir unos meses. Barrio donde alternan mayoritariamente negros con negros y un popurrí de nacionalidades variopintas mundiales, véase jamaicanos, irlandeses, turcos, senegaleses, italianos, vietnamitas…

Barrio obrero. Con caracter. Barrio con sus mercados, sus libreras pasotas en librería vanguardista, locutorios chungos y viejas protestonas, sus tiendas de barrio entre Starbucks y Subways. Eterna sombra de Brixton. Con su vitola de sospechoso constante flotando en el ambiente. Con sus periódicos matinales anunciando tiroteos o asesinatos de jovenes en el barrio día si día no. Barrio de oscuridad heladora y miradas distantes.

Recuerdo la primera vez que fuí a Peckham. Al volver a casa a las 2 de la mañana, en la parada del autobus me robaron el móvil. Era de esperar. Llegas a comprender el barrio, su cultura y cómo formar parte de él hasta ser uno más y estar agusto, y sin ningún problema.

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El disco de Burial es Peckham. O Brixton. O ese callejón chungo de tu ciudad que siempre rodeas. Untrue es el bus rojo frío y mojado que te balancea sin respeto. El sonido de asfalto, las luces rojas que te adelantan, la bruma, el sonido a pisadas, el sonido de algo que te resulta tan familiar como sobrecogedor.

Untrue acojona. No es nada. No se oye nada. Es música en silencio.

Paralelo al disco, Burial, nacido William Bevan, se negaba a salir a la luz pública hasta hace unas semanas cuando se conoció finalmente su identidad. En principio nada de directos ni promociones – ¿o forma todo parte de una gran pensada promoción?-, solamente el cuadro lanzado al pueblo. Es vuestro, utilizadlo o destruirlo.

Archangel, Untrue, Near Dark o Raver… es sencillo, personal, simple. Y fantástico. Lleno de esquinas y luces apagadas. De conversaciones y temores Además dando un toque más personal e íntimo al dubstep. Mis compañeros de Virgin le daban cada vez más a aquello del dubstep, sobre todo al más dancero, y era la música de moda que sonaba en los ‘garitos’ de Brick Lane. He de reconocer que no me llamó la atención al principio pero ésto es otra cosa. Ésto salta a la vista descaradamente. Es sin duda uno de los mejores discos del pasado año.



Date un homenaje, abre tus oídos y descubre todos los detalles que hay detrás de éste señor disco. Déjate convencer. Para los escépticos, sólo hay que buscar y encontrar el momento.


Bienvenido.


D.