Archivo mensual: diciembre 2011

Lo mejor de 2011.

Desde hace aproximadamente un mes, o incluso más, se vienen dejando caer las listas con lo mejor del año, sin esperar siquiera a que éste haya finalizado. Por supuesto la objetividad de las listas brilla por la subjetividad del ente que les da de comer. Pero al fin y al cabo son solo listas, y si vale para descubrir nuevas bandas ya habrá valido la pena. La lista de ROCKAST procura ser fiel al estilo de la página. Aunque en el momento en que mezclamos estilos cualquier lista podría hacerse una bola y lanzarse a la papelera por odiosas comparaciones, al final la riqueza está en la mezcla. Hemos querido primar el contexto, la originalidad o el contenido de cada trabajo, por disponer de algunas variables que hagan válido el espíritu de nuestra página. Con ésto, nos aventuramos a destacar los discos más significantes del año. Cada uno tiene una historia, un momento y un porqué. Es posible que la validez de una lista se deba curar contrastándola con la realidad musical unos años más tarde, aunque seguramente ni siquiera ésta premisa sea fiable 100%, pero sí un referente aceptado y eficiente.
2011 ha sido un año que prometía musicalmente pero que finalmente se ha ido diluyendo. De todos modos, nos ha dejado un gran puñado de discos más que interesantes. He aquí algunos de ellos.

20. THE PAINS OF BEING PURE AT HEART – Belong

Ya nos ganaron con su primer álbum, y el segundo les confirma como una banda que sin ofrecer nuevas formulas, consiguen llamar la atención y ganarse adeptos a pasos agigantados.

19. KASABIAN – Velociraptor

Cada vez mejores aunque hayan perdido la capacidad de sorpresa del primer álbum. Una de las mejores bandas británicas en la actualidad.

18. J MASCIS – Several Shades Of Why

El cantante de Dinosaur Jr nos presenta sus credenciales como solista con un gran álbum acústico. Su capacidad compositiva y sus habilidades a la guitarra ya las conocíamos, pero se empeña en añadir más registros y nosotros se lo agradecemos.

17. DANGER MOUSE & DANIELE LUPPI – Rome

El gurú artífice del disco del año también tuvo tiempo para deleitarnos con un álbum completamente analógico, con los músicos de Morricone y con las colaboraciones de Jack White y Norah Jones. No se entiende porqué U2 no se deja llevar por las manos de éste hombre. El Adrian Newey de la música.

16. GIRLS – Father, Son, Holy Ghost

Reconozco que lo primero que me decantó para escuchar su música fue el nombre. Girls tienen un bonito álbum con canciones aparentemente sencillas que hacen volver una y otra vez. Medios tiempos y melodías que recuerdan a Roy Orbison.

15. KURT VILE – Smoke Ring For My Halo

El guitarrista con voz triste de Philadelphia ha lanzado el que será su álbum más notorio a nivel mundial. Muppet to the man, Society is my friend o Jesus Fever forman un fantástico álbum, para acomodarse en él. Está llamado a crecer brutalmente si no se tuerce nada.

14. TUNE YARDS – Bizness

Si primara exclusivamente la originalidad, tUnE yArDs – que así se hacen escribir oficialmente- se llevaría el #1 de calle. Ésta multi-instrumentista americana saca de quicio a más de uno pero la macedonia de estilos que ofrece sin resultar hortera es digna de figurar en todas las listas de lo mejor del año.

13. YUCK – Yuck

Ya hablamos de ellos en algún post anterior. Hacen sonar las guitarras como nadie y su homónimo álbum es adictivo como pocos. Es curioso como de un tiempo a ésta parte parecía que los americanos hacían mejor música inglesa que los propios ingleses, y que ahora sea Yuck quien pretenda dar la vuelta a la tortilla.

12. TV ON THE RADIO – Nine Types Of Light

Una banda que ha sido marcada por la muerte éste mismo año de su bajista Gerard Smith, un músico que se unió a la banda tras llamar la atención del cantante Tunde Adebimpe mientras tocaba en la parada de Bedford del metro de NY. Tras 10 años de carrera demuestran ser una de las bandas más interesantes del panorama musical. Lanzaron la idea de un video por tema asi que en YouTube se puede ver la película de Nine Types Of Light. Además Tunde y el guitarrista Kyp Malone también colaboraron en el último disco de Tinariwen, otro gran disco por cierto. Second Song es uno de los mejores temas del año.

11. FOO FIGHTERS – Wasting Lights

Dave Grohl y los suyos saben lo que se hacen y los rodeos no van con ellos. Rock Foo Fighter puro y duro. Toda una descarga de adrenalina para una banda que tiene uno de los directos más poderosos del mundo como pudimos comprobar éste año. Los videoclips son especialmente originales. De esos que ya no se ven hoy en día y que tan bien se hacían en los 80.

10. ELBOW – Build a rocket boys!

Elbow no se deja engullir por las buenas críticas a The Seldom Seen Kid y se marcan un álbum que pocos esperaban de ésta calidad. Un prodigio de banda, tan sencillos como grandes. Inusual en su tiempo e infravalorada fuera de sus fronteras hasta la extenuación. Así vivimos su emocionante concierto.

9. THE VACCINES – What Did You Expect From The Vaccines?

Le hacía falta a los británicos una aparición como la de los Vaccines. Rock en pelotas. Energético y pegadizo. Con espíritu Ramone vaganado durante todo el álbum. Los Vaccines logran un vaivén de temazo tras temazo. Canciones infalibles de 2 minutos, guitarras y melodías crudas ponen el listón del segundo álbum practicamente imposible de superar. El clon americano también explosionó éste año, se llaman Mona y tienen un álbum debut no menos soberbio. Así vímos What Did You Expect From The Vaccines en Mayo.

8. YOUNG THE GIANT – Cough Syrup

El carisma y la gran voz de Samaeer Ghadia lleva en volandas a una banda californiana que pasará irremediablemente a ser mainstream tarde o temprano. Contaron con el productor Joe Chicarelli que había trabajado con Raconteurs. Cough Syrup es un álbum imprescindible plagado de singles como My Body, Strings, I Got o Apartment.

7. RADICAL DADS – Mega Rama

Una de las sorpresas más agradables para un pesimista año. Radical Dads es una banda neoyorquina que cuenta con el batería de Clap Your Hands Say Yeah! Robbie Guertin, y que ha conseguido uno de los debuts más destacados del año gracias a un shoegaze vestido por los pies. LP con apenas 30 minutos y 9 temas de los que no sobra ni uno solo. Tienen una gran proyección. Parece el típico álbum por el que volveremos la vista cuando Pitchfork decida subirse a lo alto del pupitre y ver que todo eso era bueno. Rock sano para mentes inquietas. El pasado septiembre nos concedían una entrevista exclusiva.

6. RYAN ADAMS – Ashes & Fire

El genio de Jacksonville ésta vez se ha puesto el traje de los domingos. No quiso hacer de las suyas con ningún experimento y lanza un álbum muy íntimo de lo que se supone mejor sabe hacer. Tiene canciones desgarradoras como Do I Wait, rock suave como Chains Of Love o más countries como Ashes & Fire. Viene marcado por la enfermedad del oído (Ménière) que sufrió y que consiguió superar. Las quinielas dicen que por ésto dejo a los Cardinals (“nunca fuimos realmente amigos”) y sus experimentos de rock duro. Ashes & Fire nos muestra la mejor versión de la voz inconfundible de Adams, y una confirmación: desechó todos los temas que tenía previstos para el álbum al escuchar a Laura Marling porque no los consideró lo suficientemente buenos. Así vimos Ashes & Fire y así escuchamos la magia en Oporto.

5. BON IVER – Bon Iver

Bon Iver ya había conseguido sorprender con su primer álbum pero un segundo de tal calidad no era esperado. Justin Vernon consigue musicar paisajes como nadie. Al igual que TV on the Radio, Bon Iver también dispone de 10 cortometrajes en una version deluxe del álbum. Holocene, Calgary o Towers son solo algunas de las espeluznantes canciones que conforman su brillante trabajo. El tercero seguramente variarán algo el rumbo.

4. ANNA CALVI – Anna Calvi

Ésta londinense de raíces italianas, ha conseguido ser con todo derecho una de las revelaciones de la temporada gracias a un álbum inmenso grabado con equipo analógico. Se está pateando todo el mundo para dar a conocer su obra y tiene admiradores confesos como Nick Cave o Brian Eno. Las comparaciones son odiosas, pero si Lana del Rey no quiere preguntarse porqué la siguen juzgando como un producto de marketing, podría sencillamente comportarse como si no lo fuese, y mirarse en el espejo de Anna Calvi. Así hablamos de su álbum en Marzo

3. MY MORNING JACKET – Circuital

Una banda terroríficamente buena. En todos los sentidos y aspectos. Huyen del mainstream y el mainstream huye de ellos. Para lanzar el álbum eligieron un tema de 7 minutos que es una obra maestra: Circuital. La banda de Jim James hace un rock espectacular que no se parece a nadie, y técnicamente son unos virtuosos. Circuital es un álbum imprescindible.

2. M83 – Hurry Up We’re Dreaming

Anthony González ya había sacado un muy buen álbum en 2008, Saturdays = Youth, asi que un álbum doble como es Hurry Up, We’re Dreaming parecía un proyecto arriesgado. No mas lejos de la realidad, 22 temas plagados de su característica electrónica, muchos sintetizadores, toques shoegazers guitarras y epicidad nos resuelven uno de los mejores álbumes de 2011. Midnight City, Wait, Soon My Friend, Raconte-Moi Une Histoire o la Intro con la colaboración de Zola Jesus son algunos de los éxitos de éste disco. Proximamente de gira en España.

1. BLACK KEYS – El Camino

Desde su lanzamiento parecía condenado al número más alto de la clasificación. El Camino de los Black Keys, lanzado estratégicamente a principios de Diciembre, es un disco que traía una escoba bajo el brazo. En un año no muy agraciado musicalmente, El Camino entró sin llamar barriendo de un plumazo todos los lanzamientos que había parido 2011. Uno de los secretos es haber trabajado con Danger Mouse, músico y productor, artífice de un álbum que podría haber sido publicado en los mismos 70 y el sonido no distaría mucho al que han conseguido. El Camino dispara con intención y que tiene joyas como Run Right Back, Sister, o Lonely Boy que van directas a la yugular. Como anécdota, los Black Keys son uno de los grupos que no quiere aparecer en Spotify, ya que consideran que no son un grupo tan grande como para dejar de ganar dinero a causa del temido streaming. Y no es el primero. Muchas compañías independientes empiezan a sacar a sus bandas del gigante que ha revolucionado la forma de consumir música.

Salud.

DB

La quietud de Ryan Adams

Hay muchas, quizás demasiadas habladurías de Ryan Adams en todos los medios especializados. Habladurías que tratan de ver handicaps siempre que Ryan se sale de la tangente y prueba con algo diferente a Heartbreaker.

Entendería esas quejas de niño fruncido si lo que se sale de la tangente fuera de una mediocridad inusitada. Pero no lo es.  Entonces críticas al lanzamiento de 3 álbumes en un año (2005)  y uno de ellos dobles, cuando esos 3 álbumes son de la talla de 29, Cold Roses y Jacksonville City Nights, directamente no son concebibles. 3 LP’s tan distintos y tan maravillosos.  El más country friendly y por tanto el mejor para la prensa especializada es Jacksonville City Nights con clásicos de la talla de The Hardest Part o Dear John. Pero qué decir del incomprendido y fantástico 29, de sus letras, su profundidad,  del blues, del guiño de The Sadness y de temas tan soberbios como Blue Sky Blues,  Elizabeth you were born to play that part, etc…  Y el doble Cold Roses,  sostenido por Neal Casal y sus Cardinals, donde lleva el Alt. Country a su propia dimensión.

Pero veníamos a hablar de Ashes & Fire. Todo este cuento viene a que en este último álbum ha tenido a bien subirse al carro hasta el apuntador,  para chivarse de la vuelta a la normalidad de Adams. Pero ¿cuál es su normalidad? Si en 3 meses se le ocurre lanzar un Rock & Roll part 2 será atizado como antaño. No es fácil que ocurra tal cosa a corto plazo ya que las circunstancias han cambiado.  Su matrimonio con la actriz Mandy Moore contra todo pronóstico va viento en popa,  y los quebraderos de cabeza que le ha dado la enfermedad de Ménière que padece parece le han llevado de momento a estar extrañamente asentado y relajado. Tanto como para hacer An Acoustic Nightmare, una mini gira europea totalmente acústica y anterior a la salida de A&F. La misma que ahora repite después del lanzamiento del álbum. Adams no es un tipo que se deje llevar por ninguna corriente. La salida de A&F no se debe a la continua presión de su apesadumbrado entorno para estabilizar de alguna manera su carrera y seguir por la senda más coherente, sino más bien a su propio sentir actual. Al igual que vino el turno de publicar heavy, escribir poesía o conectar con los Cardinals a quienes ahora no muestra el menor aprecio.  Adams es un genio que no sabes por donde va a salir, asi que vale más dejar los lamentos a un lado y disfrutar con cada lanzamiento y sobre todo  entender que no es un artista al uso.  Sólo de esta manera se llega a comprender a alguien con un talento extremo. Alguien que no trata de alimentar un mal atribuído ego, que curiosamente queda enseguida desterrado cuando se conoce su modus operandi en conciertos, contadas entrevistas o trato con los fans. No se puede entender un genio sin peculiaridades propias. Le sucede a Dylan, a Bowie, a Prince. Al fin y al cabo, es su música, su estilo y su vida, y no puede ser automáticamente desacreditado, por ejemplo, por creer que sólo se pone camisetas de Iron Maiden para cantar temas heavies. Craso error.

Ashes & Fire es un álbum óptimo. La banda sonora de la leña que arde. La delicadeza  y precisión de las melodías están más cercanas aquí que en anteriores trabajos.  Rezuma soul por varios costados, pero lo que de verdad destaca del disco es la capacidad de Adams de abrirse en canal -aunque reniegue en las entrevistas- y ofrecernos emociones intensas en forma de buenos temas, que es lo que hay aquí, apoyados en la melancolía pero sin llegar al ñoñerismo. Porque un tema se sabe bueno cuando se pueden explotar sus posibilidades. Lo veremos sin tardar en A&F como lo hemos visto a lo largo de la discografía de Adams, en las múltiples y diferentes versiones que grandes artistas hacen de sus temas. Incluso en las versiones que al propio Adams tanto le gusta revisar de sus propias canciones. Éste es un disco que gana muchos enteros con las escuchas. Un buen vino esperando ser descorchado. Y tiene auténticas gemas como Do I Wait, con un suave inicio, una fuerza concentrada desgarradora y una voz de Adams esplendida,  como nunca habíamos escuchado ántes. El notorio Chains Of Love, timidamente pop,  Kindness o Lucky Now son otros grandes temas que dejan caer su madurez. Amén del tema que abre el álbum y que adelantó ya en la gira, Dirty Rain. O el tema que da título al mismo, el folkie Ashes & Fire.  En ésta ocasión han colaborado de nuevo Norah Jones, al piano y backing vocals, la propia Mandy Moore, inseparables desde que se casaron, o Benmont Tench (Tom Petty & Heartbreakers). El productor ha sido el mítico Glyn Jones que produjera a los Beatles, Stones o los Who entre otros.

No entra cualquier llave en ésta cerradura, por eso muchos parecen perdonarle la vida ridículamente. Se puede seguir dando patadas al aire o rogando la vuelta de los Smiths, pero al final del día, hablamos de música y personas, con vida propia, artistas malditos muchos, y ésto es lo que hay.

Salud

DB

Black Keys descubre El Camino.

Si la mejor defensa es un buen ataque, El Camino es el mejor kamikaze y la madre de todas las fortalezas.  Un álbum guardado con recelo para ser lanzado fuera del prime time.  En Diciembre. Un 5 ó 6 dependiendo de cada país.  Cuando todas las agoreras revistas musicales han publicado ya sus listas con lo mejor del año. Chapeau.

Pero hagan sitio a la criatura por favor,  El Camino es sin lugar a dudas uno de los mejores discos del año si no el mejor. El dúo garajero de Ohio hace posiblemente el rock más creíble del panorama.  Blues agresivo y adictivo como pocos. En un tiempo en el que el rock sólo es resucitado para volver a ser golpeado, Black Keys paren un álbum matador, sin barnizar. Práctico y directo. Sin rodeos.  Fiel a sus raíces pero sin perder un ápice groovie, algo que le debería de encumbrar a lo más alto de varios podios.

Su primer single ya nos dejó boquiabiertos.  La esplendida Lonely Boy supedita su efecto a ser escuchada con algo más que auriculares o entornos largos.  Sin complejos. Como el ya famoso protagonista de su videoclip. Quiero recordar un tema mejor en todo este 2011…

Los 38 minutos del álbum se agolpan en un apresurado desfile de efectivos posibles singles. La línea de bajo tiene algo más de protagonismo que en otros trabajos, y las guitarras secas con riffs muy marcados nos acercan en ocasiones al glam más setentero de T-Rex.  Podríamos destacar joyas como Sister, o Run Right Back pero sería una pequeña injusticia al resto del álbum que también tiene reticencias funk como en Stop Stop. No debemos olvidar el papelón de Danger Mouse, productor gurú que por algún motivo U2 no termina de darle los galones del mando para su -utópico?- reinicio.

Si ya el año pasado en Brothers conseguían un álbum más que notable, ésta vez Dan y Patrick se superan y van a confirmar definitivamente su música como el mejor rock de marcas blancas.

Escuchen, compren, recomienden, regalen.  Y sobre todo disfruten.

Salud
DB