Archivo mensual: julio 2012

La estrella de Alabama brilla en Madrid

C'mon Brittany!

Un momento de Brittany en la actuación de la Sala El Sol.

Que Brittany Howard, cantante de Alabama Shakes, ha nacido con estrella es algo que ya sabíamos y comentábamos hace meses por aquí.  Que sus directos son mucho mejores que su álbum de estudio también. Pero lo que nos encontramos los 400 afortunados que pudimos asistir el Jueves pasado a la Sala El Sol de Madrid fue mágico.

Una banda buena de verdad, muy sobrada, que da la impresión de que llevan 8 discos y no uno. Una compenetración entre sus miembros excepcional y una cantante con un carisma para soñar sin límites,  que posee un don natural, una estrella que saca brillo sin apenas proponérselo, y que igualmente, deja la impresión de que con todo,  te está dando 10 cuando te puede dar 100.  Por eso creemos que pocas bandas pueden tener a priori una progresión tan grande como ésta.

Tuvimos la ocasión de charlar con ella antes del concierto. Se mostró afable, cercana, con las mismas inquietudes que puede tener cualquier chica de 23 años, preguntando por Madrid, por la sala -que afirmó que le había encantado-, pero con la seguridad que le da que alguien con autoridad (Robert Plant?) le haya ofrecido un par de buenos consejos para nunca despegar los pies del suelo.
Curioso cuando comentaba que el concierto duraría sobre una hora, y cómo al preguntarla por covers y bises dejaba caer un «maybe… we’ll see how it goes».  Y vaya cómo fue. Porque tocaron 20 temas, más que en ningún otro concierto que hayan ofrecido recientemente. Con una futura entrevista apalabrada nos dirigimos a la sala con buen feeling y convencidos de que sería una de esas noches.

Y efectivamente así fue. La banda sacó toda su artillería para crear un ambiente único, empapado del sabor del buen blues y soul americano que dejaba boquiabierto al personal con su tremebunda voz, sus solos y el peso del sonido de una banda que si nada falla, debería estar muchos años dando guerra.

Aparte de tocar su álbum debut al completo, también entonaron Heavy Chevy y Mama de su EP Heavy Chevy. Un tema que incomprensiblemente no entró en el album y que sonó especialmente bien, fue Always Alright, que demuestra sin tapujos el potencial que atesoran. Tendrían tiempos para deleitarnos con Makin’ Me Itch, una de los nuevos temas que nos presentaron, así como Worryin’ Blues.  Aunque fue en temas como Heartbreaker o You Ain’t Alone especialmente, donde hizo que el silencio de la sala fuera el 6º Alabama para que terminaramos rindiéndonos, más aún si cabe, a su inconmensurable talento. En Worryin’ Blues, otro tema nuevo, nos presentó al resto de la banda,  su inseparable Zac Cockrell al bajo, con el que empezó toda la aventura, el no menos bueno Heath Fogg que le acompaña a la guitarra, el teclista Ben Tanner y el batería Steve Johnson, sujetando a la banda en todo momento.

Tuvieron incluso tiempo para atreverse con el tema de la serie animada Squidbillies o el How Many Times More de Led Zeppelin. Se despedirían con otro tema que no está en Boys & Girls, que sonó portentoso para dejarnos un sabor de boca inmejorable, como fue Heat Lightning.

Un concierto memorable que sin duda recordaremos en años venideros cuando la música les coloque en el lugar alto que merecen. Si tienen la oportunidad, no se los deben perder.

Abajo, un momento de su actuación en Hang Loose.

Salud.

DB

Alt-J (∆), la revelación del año.

A Joe, Gwil, Gus y Thom no les gusta mostrar sus caras. Rara es la foto promocional donde verán los caretos de los británicos del momento. Los 4  se conocieron en la Universidad de Leeds y después de encontrar sus puntos comunes, decidieron buscarse la vida por su ciudad, primero bajo el nombre de Daljit Dhaliwal, y luego con Films, que tuvieron que modificar después de pasar el mal trago de encontrarse con los americanos The Films en el mismo Live At Leeds.

Su nombre no es ningún error, el guitarrista/bajista Gwil  Sainsbury explica que el símbolo en matemáticas es utilizado para expresar cambios, y en ese sentido apunta a que su decisión la llevaron a cabo en un punto de inflexión fundamental en sus vidas. ∆ no es otra cosa que la abreviación en los teclados Mac de Alt + J, nombre definitivamente más pronunciable que ∆. Aunque no es la primera vez que vemos éstos simbolos en los hypes musicales, amén de Prince, ya los utilizan otras bandas como !!!, oOoOO, o  †††. 

En cualquier caso, Alt-J se va a convertir si el resto del año no lo impide, en la formación revelación de 2012. Su recién estrenado An Awesome Wave es uno de los mejores debuts de los últimos años.  Su estilo podría ser catalogado en una vuelta de tuerca no tan imposible como folk-step o dub-folk. Aunque realmente es un estilo que roza el trip-hop, con elegantes síncopas, uso de samplers precisos y armonías vocales especialmente cuidadas. Además cuentan con una lírica original, vista desde un prisma diferente al habitual en el mundo del rock.
El nexo de unión de su musicalidad, lo que hace que todo fluya como ha sido imaginado es la gran voz de Joe Newman. Tiene un falsetto formidable, a veces susurrado que recuerda en ocasiones el minimalismo de José González, aunque con más presencia. También tienen ritmos en ocasiones muy marcados, como el primer single, Breezeblocks, pero aún con todo menos machacones que los que usarían los capos del urban actual. Un disco que forzando podría sonar a Wild Beasts o a Unkle por momentos.

Todo ésto hacen de An Awesome Wave  un album emocionante de principio a fin. Sin disonancias y sin dejar lugar a la improvisación. Un álbum que es realmente completo, con hasta 6 singles clarísimos que harán que se sitúe muy posiblemente en el Top 5 de todas las quinielas de final de año.

Definitivamente imprescindible y gratificante donde los vaya a haber en éste año 2012. Los british ésta vez pueden estar muy orgullosos de su nuevo grupo.

Si quieren saber lo que la propia banda ha comentado sobre sus temas, abajo les ofrecemos un breve resumen:

Something Good por ejemplo trataría «de la muerte de un torero como analogía para la reparación lenta de un corazón roto».
Breezeblocks, que cuenta con un gran videoclip, está basada en la obra de Maurice Sendak Where The Wild Things Are.
Tessellate, en cambio, se refiere literalmente a la «prolongación de una vieja llama» (llamémoslo sexo).
La suave M∆thilda hace referencias a la pelicula Leon, de Luc Besson, y «se alimenta de la desaparición compartida de protagonista y antagonista».
Taro,  reminiscente de los 80, cuenta la historia de dos fotógrafos de guerra y amantes, Robert Capa y Gerda Taro, centrándose en los últimos momentos de Capa, antes de pisar una mina antipersona.
Y Fitzpleasure se basa en un capítulo del libro Last Exit To Brooklyn de Hubert Selby.

Imprescindible para mantener en forma todo equipo hi-fi.

Salud

DB

«LOS 4 TRILLONES DE DIOSES DE $», en primicia para ROCKAST.

Ál Carmona.

Una baldosa, un canto en los dientes. Y ya he desayunao. Martes, cualquiera de Junio, 8 y media de la tarde. Hace más de tres horas que deberías haber dejado la oficina. Clientes irascibles no tienen razón, pero por su condición les harás creer que sí. Me lavo la cara en el autobús, entre edificios raros de ciudad. El día no comenzó mucho mejor. Abrocharme los botones, los nudos, los cordones… Siempre se me ha dado mal. Pero ya ha acabado el día y un optimismo escapista dice que ya queda menos para el fin de semana. Una canción (solamente una…) ha estado buena parte del día merodeando por tu cabeza sin motivo alguno. Cuando cae la tarde la gente encuentra una razón para vivir. Gracias por quedarte aquí. Por abrigarme un día más.

Hoy este pequeño rincón musical tiene el placer de hacerse eco en exclusiva de la presentación oficial de «Los 4 Trillones de Dioses de $» de Ál Carmona. Un single de este español afincado en Múnich que es un hitazo en toda regla.

Ál lleva 15 años en las orillas underground, siempre con varios proyectos en mente, aunque el más significativo se ha desarrollado dentro de una banda de culto como es Rober y Los Optimistas: caviar para mentes insanas, formación incomprendida donde las haya cuya antología debería mandarse al espacio exterior como representación de la complejidad y sencillez del humano de a pie. Ha trabajado con Los Optimistas desde su fundación hasta la actualidad, y de hecho fue con ellos cuando empezó a presentar algunos de sus propios temas en directo. El último concierto que recordamos en Madrid tuvo una gran acogida y los nuevos temas de Ál dejaron al público boquiabierto.

«Los 4 Trillones de Dioses de Dólares« es un tema que ha dado muchísimas vueltas y que tiene un directo todavía más potente que su versión de estudio. Uno de los mejores singles editados en castellano en los últimos años y que formará parte de un próximo álbum recopilatorio del que daremos cuenta en esta misma web.

(Por suerte) el single no tiene la forma ni el fondo de cualquier tema español que hayas escuchado recientemente… ni por supuesto su levedad. Los 4 Trillones tienen el peso, tienen el ritmo y tienen la fuerza.

Tanto si son asiduos por aquí como si han llegado al escribir algo totalmente incongruente en Google, déjense llevar porque no hemos venido a convencerlos. El maletín robado de “Los 4 Trillones de Dioses de Dólares” y todo su contenido estaba destinado a cruzarse en su camino y golpearlo.

Preparen su mejor equipo de alta fidelidad y sean muy, muy generosos con el volumen.

Merece la pena.

Localícenlo desde ya a través de Bandcamp: http://alcarmona.bandcamp.com

DB

Bruce Aaron Springsteen.

Foto: Rockast

Se dice que todo tiempo pasado fue mejor. Y mirándolo en perspectiva, aupado por la conformista mediocridad actual, quizá tengamos que dar el tópico por bueno.

Bruce Frederick Joseph Springsteen, conocido en Norteamérica como «el cantante de los pobres» es un buen tipo. Su padre era conductor de autobús y su madre secretaria, ambos con descendencia italiana e irlandesa. Como suele pasar en estas historias, el niño esquivo con los estudios consigue hacerse con una guitarra mucho antes de alcanzar la mayoría de edad. El resto se lo pueden imaginar grosso modo. Porque a la buena gente al final le ocurren cosas buenas. Este artesano del rock es diferente al resto de dinosaurios. Su hoja es perenne y no se ve atisbo alguno de desvanecimiento en su apuesta por la senda de la leyenda. Porque artistas hay muchos y muy buenos. Cada uno en su guerra se lo monte como pueda sí, pero luego, después de todo, después de todos, está Bruce. Bruce mantiene viva la magia y la chispa como nadie. Porque sin magia no hay emoción, y la emoción es el leitmotiv de la música.

El pasado Domingo 17  Bruce traía a su E-Street Band a Madrid. Lo cierto es que después de haberlo visto en más de una docena de ocasiones, algo nos hacía intuir que ese concierto podía ser especial. Y así fue.  Un 17 de Junio que para muchos se ha convertido ya en su particular  «21 de Abril«, aquél  épico concierto de Bruce en Barcelona que quedaría grabado a fuego en la memoria de los fans y que marcaría un antes y un después en el aterrizaje del rock en España.

El pasado Domingo, se derrochó en el Santiago Bernabeu de Madrid un torrente de rock visceral que supera tan fácilmente lo musical que da vertigo. Ya lo explicaba Fernando Navarro, periodista de EL PAÍS y pluma detrás del blog de La Ruta Norteamericana, cuando hablaba de la iglesia invisible de Bruce  en uno de sus brillantes artículos. Pero cualquiera que haya podido verle en directo sabe a lo que nos referimos. Aunque todos sean dinosaurios, hay muchas diferencias entre un concierto de Bruce y uno de U2, Dylan o Madonna. El fervor que desprende el primero es definitivamente religioso. La gente CREE en Bruce Springsteen. Porque no engaña, porque es real, porque te da motivos verdaderos más allá de caros artilugios, luces de neon, maniquíes robotizados y falsas emociones subcontratadas. Bruce no quiere nada por su cumpleaños porque sencillamente no necesita nada. Él no tiene porqué ofrecer un concierto de casi 4 horas sin interrupción. Puede hacer un standard de 2 horas y volver a su hotel. Pero entonces se convertiría en lo que no es.

Me viene a la cabeza ahora el puñado de conciertos que vimos de otra marca legendaria,  otrora grupo de rock, de mesiánico líder, cuyo recuerdo de su última visita no fue todo lo grato que queríamos, en absoluto. Recuerdo no divertirme como antaño, a pesar de ser uno de mis grupos favoritos y de alcanzar  las primeras filas del estadio mas grande de Europa.  Recuerdo mirar a mis amigos al finalizar el concierto y abrazarnos intuitivamente y decirnos sinceramente, esto se acabó. Hemos visto a ésta banda jugar tanto con sus bazas que éstas terminaron por engullirlos definitivamente. El domingo pasado en el césped del Bernabéu, años mas tarde nos abrazábamos de nuevo y decíamos: Yo estuve aquí.

Porque fue histórico, y la historia se crea al instante pero se escribe con la buena caligrafía que otorgan los años. Porque al margen del matiz de que haya sido el concierto más largo en la historia de Springteen y la E-Street Band, éramos conscientes de que al ser el último concierto de ésta gira que veíamos, podía ser también el último en que veamos toda la parafernalia musical de Bruce y la E-Street. Y nos dio razones para la emoción más absoluta, con los temas clásicos mezclándose con los del último disco y sacudiendo a una audiencia entregada hasta la extenuación. Con sorpresas como la aparición del mitico Southside Johnny, la presentación mundial en directo de Spanish Eyes, o interpretaciones sublimes de Murder Incorporated, Because The Night, Thunder Road o The River, dedicandole el tema a Nacho Hurtado, joven de 20 años fallecido días antes y cuyo sueño era ver a Bruce en directo.

Desgraciadamente nos gusta asociar las leyendas al pasado y al blanco y negro, y sobre todo, nos gusta designarlas como tal cuando ya nos han dejado. Es algo que parece inevitable. Pero recuerden, Bruce no pide nada por su cumpleaños. Lo que hace lo hace nunca mejor dicho por amor al arte, en su sentido mas literal,  y sobre todo por dejar huella, por agregar páginas a la Autobiografía de Bruce Springsteen by Bruce Springsteen. La obra de Bruce y las joyas que ha hecho son inagotables e irrepetibles, y cuando uno mire desde 2030, y pueda decir «Yo estuve allí«, lo podrá decir con el mismo orgullo que muestran los que ahora hablan de Cash, o Sinatra.

Y me dan mucha lástima algunas críticas leídas en periódicos importantes o dominicales de renombre días atrás, escritas por columnistas cagaprisas, con vidas emepecuatrizadas,  preparadas, servidas, masticadas y cagadas de antemano. Prueban, escupen y vuelven a por otro plato. Busquen, comparen, viajen,  encarámense a lo alto de la mesa, griten, escuchen, amen y observen a su alrededor. Convénzanse de la autenticidad y dejen de buscar la canción perfecta, la banda perfecta y el jodido momento perfecto. Ya apenas reluce algo pero no se den por vencidos, porque como dice Bruce, you can’t start a fire without a spark.

Y Aaron? No nos olvidamos de Aaron.

Aaron es el middle name de Elvis.

 Salud.

David Bernardo