La lluvia de Manchester.

Dicen las buenas lenguas que es uno de los secretos mejores guardado del Reino Unido.

Doves es el nombre de una gran banda sin suerte del gran Manchester, un trío de tipos, de lo más normales que te puedas cruzar hoy en día en la calle,  que hace una música más inglesa que un Shepherds Pie. Una muestra de ADN de música de calidad británica. Una banda que aún con 4 Lp’s, le sigue sucediendo lo que a otros compañeros de viajes, son tremendamente subestimados y lo que es peor, olvidados fuera de los circuitos británicos. Por mucho que hayan comentado en más de una ocasión que a ellos no les apetece ser estrellas de rock.

Los hermanos Jez y Andy Williams y el bajista Jimi Goodwin saben lo que es levantarse y seguir caminando. A pesar de la muerte de su manager, y el incendio que arrasó con su estudio y todo su material de un plumazo. No obstante llevan tocando juntos la friolera de 19 años, aunque primero fuese como Sub Sub.  Han tardado 4 años en darnos nuevo material, tiempo suficiente para que una banda con aparentemente poco que decir entre las grandes voces caiga en el absoluto desconcierto. Por fortuna los amantes de su música no olvidan y han recibido éste Kingdom Of Rust de forma entusiasta, sin olvidar tampoco que los últimos 2 trabajos habían cosechado sendos números 1, todo hay que decirlo. Su falta de suerte también se deja caer en la estadísticas, y es que ésta vez se quedaron a 4 copias de arrebatar el nº1 a una tal Lady Gaga, aunque para ésto lamentablemente no contaran con las tiendas independientes no adscritas, que posiblemente vendan alguna copia más que su rival por el pódium.

Unos tipos que no dudan en cambiarse los instrumentos y alternar en las voces -no es que sean los Globetrotters del rock, pero tampoco Arcade Fire inventó ésto-. Doves son la lluvia ligera que apenas  se percibe. El paisaje de siempre visto desde otro ángulo. El patito feo del rock. Sin grandes sólos ni voces espeluznantes o temas eufóricos pero con un empaque envidiable. Una de esas bandas que del boca-oreja merecerían convertirse en en algo más. O una de esas bandas que escuchas cuando conduces.

Y ahí está Kingdom Of Rust. Probablemente su mejor trabajo hasta la fecha. Un disco frío. Refrescante. Donde parece quedar patente el giro de la paternidad de los 3 en los últimos años. Un álbum vivo, que tiene una serie de temas singles donde elegir libremente. Desde cualquiera de los 4 primeros cortes del disco, Jetstream, Kingdom of Rust (single oficial), The Outsiders, o la maravillosa Winter Hill, hasta 10:03, Spellbound, Compulsion o Lifelines. Música sin prisa, fluyente, muy calculada y compacta, pero con grandes espacios entre instrumentos. Todos fundamentales y  en primer plano.

Doves parecen seguir las migajas dejadas en el camino de Elbow hasta la meta del reconocimiento.

Has subido alguna vez a Winter Hill?

Salud.

D.

Los ruidos de Brooklyn

De la mina inagotable de Brooklyn vienen unos tipos denominados sutilmente A Place To Bury Strangers. O labandamásruidosadeNYC como les gusta decir a los yanquis. Ahora que se acaba el año y que florecen listas de best of’s, queremos lanzar nuestro disco de arena,  uno de los trabajos más soberbios y contundentes del año.

Una banda que hace méritos para quedarse con uno de los mejores álbumes de 2009, y que amenaza tus oídos en toda regla para hacerte cambiar tu primera opinión. Y es que hacer buen ruido es todo un arte. Por eso hoy acercamos a una banda que a base de codazos y sin mirar alrededor pretende hacerse un hueco en el complejo circuito internacional.  

APTBS logran un ruido distorsionado e impulsivo que rebota interminablemente en las paredes, recordando al más puro estilo wall-of-sound o muro de sonido que creara el malogrado Phil Spector con las Ronettes.  Una vuelta de tuerca inesperada al shoegazing para mezclar lo trepidante de sus melodías, con una voz lo suficientemente tenue como para flotar sin problemas sobre la atmosfera creada.

Ese sonido lo han conseguido en parte gracias a la astucia del cantante, guitarrista y fundador de la banda y ex Skywave,  Oliver Ackermann, que desarrolla sus propios pedales de guitarra y que además hace de ello su propia empresa denominado Death By Audio, detalle que le ha valido para ganarse más de un detractor sobre la intención real de la banda. Todo ello amén del productor Andy Smith, (Bowie, Paul Simon), y que es el artífice del vaivén del Yin-Yang de su sonido. Sin olvidarnos del sonido del bajo, poco llamativo pero realmente efectivo, que hace de maestro de ceremonias en todo momento, o el maraviloso beating de la batería. Es ese sonido pesado mezcla de rock, shoegaze y psicodelia que les va a hacer fuertes. O esos riffs fabulosos que parecen sacados a conciencia de otros tiempos como en el provocativo Deadbeat.

Sin duda éste segundo trabajo ha sido más y mejor producido que el anterior, producido a base de recuperaciones de temas grabados y regrabados en CD’s que intentaban vender en sus bolos. Es por ello que sus tiempos de teloneros de BRMC se irán esfumando, así como las comparaciones con The Jesus & Mary Chain, Cure y My Bloody Valentine. Un gran álbum de principio a fin definitivamente tonificante y desestresante

Abajo un pequeño y suave ejemplo.

Salud.

D.

 

El vértigo de Escocia

Biffy Clyro podría ser el nombre de casi cualquier cosa. Desde un pastel inglés, hasta un antiguo plebeyo rebelde de película noventera de Kevin Costner.

En éste caso se trata del nombre uncool de una de las mejores bandas de rock escocesas del mercado actual, sino la mejor. Acaban de publicar su 5º álbum llamado Only Revolutions, con el que por fin se hace justicia y se deja que asome la cabeza fuera de las islas una gran banda que lleva años esperando pacientemente su turno. Rock alternativo, hasta hace 2 años encontrada bajo la sección de discos de heavy a secas. Una banda que cuece un rock progresivo y vertiginoso como nadie. Curioso cuanto menos que grandes bandas necesiten 10 años y a otros les baste con algún minuto de gloria en el prime time de cualquier telebasura.

Biffy Clyro se formaron en la región escocesa de Ayrshire allá por 1995 cuando Simon Neil, voz cantante y guitarra contaba sólo con 15 años. Los gemelos James y Ben Johnston (bajo y batería) completan la formación, si bien ambos colaboran con sus voces en cada álbum. Después de patearse Glasgow y ganarse un público y unos oídos privilegiados como los de famosos Dj’s de radios escocesas, es en el año 2000 cuando tocan en el T In The Park, justo un año ántes  de que salgan a la luz sus primeros singles oficiales.

Pero hablando de lo más reciente, nos tenemos que quedar con Only Revolutions, un álbum donde siguen trabajando con Garth Richardson (Red Hot, Skunk Anansie, Rage Against The Machine…), que ya fué su productor en el célebre Puzzle de 2007.

Puzzle ya supuso su consagración a gran escala en el Reino Unido, un coqueteo con sonidos menos heavies que en sus anteriores trabajos pero no menos efectivos. Con aquél disco dieron vueltas al mundo telonenado a Muse, Red Hot, The Who o los Stones. En éste 2009 han sacado a la luz el maravilloso Only Revolutions, donde dan una vuelta de tuerca más al concepto de Puzzle, mosqueando obviamente a sus fans más heavies pero entrando directamente al olimpo de los oídos más abiertos del universo musical. Es en éste álbum donde veremos connotaciones como siempre han tenido de Foo Fighters o Nirvana, pasando por Jimmy Eat World o Rush. Para calma de sus fans más veteranos, intentan mantener el equilibrio para que la transición de sonido quede lo más limpia posible. Así en The Captain, donde suenan trompetas triunfantes, podemos también identificar sus riffs marca de la casa entre los «woo oo ooo» más típicos ya de otros merenderos. Todo ésto lo hacen sin perder, creemos,  un ápice de respeto de sus heavies más groupies. Al fin y al cabo The Captain es uno de los tesoros que guarda éste baúl.

En el single presentación, como ha sido That Golden Rule, tiene un cierto toque operístico que nos recuerda a otras bandas ochenteras aunque sin llegar al alarmismo retrobajero. Bubbles, ya en el tercer cajón del podio, nos deja una gran sensación, con un gran riff obra del gran Josh Homme que colabora con los chicos en éste tema.

Mountains es también un gran tema con una letra que quizás puede que parezca que lleva poco peso, pero que plasmada en el contexto y con la fuerza y fidelidad con la que cantan los de Ayrshire, hace de Mountains un tema irresistible.

Born On a Horse deja caer su lado más funky y moderno, con una letra un tanto bobalicona que no damos por vencida. Tienen también tiempo para sus baladas rasgadas como God & Satan, que tiene su mejor virtud precisamente en su aparente sencillez. Lo mismo sucede con Many of Horrors, con una voz que no queremos que nos recuerde nada parecido a nada EMO. Ejem.

Dejan su lado más Biffy para temas rotundos como Cloud of Stink, precisamente aquí aparece uno de esos pesos que hacen fuerza para equilibrar el álbum como comentábamos lineas más arriba. Know your Quarry, en cambio, es otro bello tema de una textura especial, que harían los mismísimos Aerosmith si hubieran nacido unos años más tarde y en las espectaculares tierras escocesas.

En definitiva, un gran álbum de unos tipos que realmente son muy buenos, y a los que el tiempo intenta colocar en su sitio.

Como pronto, el próximo Sábado 28 podremos verles taloneando a Muse. Y algo más tarde en solitario, cuando se confirme la nueva fecha de sus conciertos en España.

Salud!

D.

El rock del desierto.

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Al sur del Sahara, entre la quietud del paisaje y las gentes de Tamanrasset,  existe una banda de músicos/soldados formada por 7  tuaregs que llevan juntos desde 1979. Desde entonces, juntos han pasado por mil y una batallas y juntos han tenido que compaginar Kalashnikovs con guitarras. Para ellos cantar supone una forma de hacer justicia y contar a su propio pueblo todo lo que está pasando y lo que están viviendo en sus propias carnes. Un pueblo arraigado en su arcaica vida nómada, más acosumbrado a escuchar los tradicionales cánticos sobre antiguos héroes guerreros.

Ibrahim Ag Alhabib, es el fundador Tinariwen, que en castellano podríamos traducir por  «Desiertos».  Él también es el creador de ese estilo tuareg tan propio de tocar la guitarra, el Touareg blues guitar. Un estilo que ha creado una base que seguramente sea exportada a una multitud de nuevas y no tan nuevas bandas a corto plazo.

La historia de Ibrahim comienza de muy joven, cuando a los 4 años presencia cómo su padre es asesinado en la primera rebelión tuareg contra el Gobierno de Mali. Se marcharía entonces hacia el norte del país con la única compañía de su abuela y una vaca, para subsistir durante años con empleos inestables y siempre a camino entre Algeria y Libia.
Estamos en 1979 en la ciudad de Tamanrasset. Allí conoce a un hombre que pasea cada día frente a él con su guitarra al hombro. El mismo hombre que finalmente le enseña a tocar canciones árabes y al cual llega un momento en que le compra incluso su propia guitarra. Años más tarde llegarían los saltos cada vez más constantes a Europa. El propio Ibrahim contaba cómo se amolda a la vida occidental mientras trabaja, pero decía no entender nuestro frenético ritmo de vida, a la vez que añoraba siempre el regreso a la calma y sosiego del desierto.

En la música de Tinariwen, al contar esencialmente lo que han visto y vivido durante años,  hay mucho sitio para la nostalgia, la rebelión y el sufrimiento, aunque también hablan del orgullo natural de los suyos. Tinariwen desborda originalidad, carácter y know-how. Pocas bandas o músicos tienen la habilidad de transportarte a un determinado lugar o momento y ésta es una de ellas.

Su interpretación del blues es única. Las líneas de bajo y guitarra entrelazadas con su música tradicional ha dado lugar a lo que hoy escuchamos. Un nombre que por fín podremos lanzar más allá de los charts del World Music. Cuentan ademas con un productor, Justin Adams, ex-productor y guitarra de Robert Plant, que les ha guiado levemente dejándoles tocar a sus anchas. Así terminan subidos al escenario con el propio Plant en cierta ocasión

En definitva, podemos decir que Tinariwen crea música balsámica, escabrosa, exigente, con ritmos hipnóticos y un blues cuasi funkero que raramente habíamos escuchado ántes. Música grabada en ocasiones desde la noche abierta del desierto, captando toda la esencia y espíritu del mismo.

Recientemente, una de las revistas más respetadas del mundo musical como es Uncut, les ha concedido su máximo galardón, sustituyendo así a Fleet Foxes, ganadores de la pasada edición. A ello ha colaborado la salida de su último disco llamado Imidiwan: Companions, que supone la continuación y confirmación de su anterior trabajo Aman Iman, con el que dieron el salto definitivo fuera de las fronteras africanas.

El curso natural del rock, nos ha regalado esto.

Os dejamos con uno de los cortes de Imidiwan: Companions, Lulla.

Espacio para la música.

Hoy vamos caminando.

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Ludovico Einaudi, es probablemente el pianista clásico contemporáneo más vanguardista del momento. Pianista y compositor de sus obras, Einaudi pretende transmitir con su música los mismos sentimientos que puedan hacer llegar artistas más populares del rock y del pop, y lo que es más importante, a las mismas nuevas generaciones.

Su estilo, un tanto difícil de clasificar, se puede denominar como minimalista, etiqueta en la que el propio Einaudi se encuentra cómodo. Aunque él ya ha comentado en más de una ocasión que realmente, lo que le gusta es llegar al corazón del oyente, a la esencia de lo que se quiere decir, utilizando pocas notas,  como su admirado Miles Davis.

Su nuevo trabajo se llama Nightbook. Aquí además del piano, también podremos escuchar violines, arcos, percusión o hasta el uso de la electrónica. Nightbook, como él mismo explica, porque en la noche, los contemplativos, los poetas, los amantes, tienen la llave para abrir la puerta que hace tocar el infinito. El infinito del misterio, del silencio, del deseo… Por que el ambiente que envuelve a Nightbook es un ambiente de misterio, de sueños, de placer y de deseo.

La música del pianista de Turín puede disfrutar de varios adjetivos cortos: es emotiva, impactante, relajante, meditativa, contemporánea. Logra total libertad de expresión, bebiendo de elementos como el folk o el pop y llevándolos al terreno más clásico. Música para el espíritu proveniente de los viajes por África de Einaudi con su amigo el virtuoso Toumani Diabete.

Para la elaboración de sus trabajos necesita no sólo improvisación sino también un largo tiempo de meditación. Durante sus primeros años había realizado composiciones para danza, teatro, cine y televisión, apareciendo en no pocas bandas sonoras, algunas de ellas galardonadas con prestigiosos galardones de festivales de cine. No obstante, más tarde Einaudi sintió la necesidad de conectar de la manera más estrecha posible su música y la audiencia, y que mejor forma que sobre un escenario.

A partir de ahí nos deleita con sus publicaciones y conciertos sin dejar atrás sus apariciones en bandas sonoras y otros proyectos. De momento el tour actual está colocando el cartel de «Sold Out» en muchos países, algo indudablemente positivo para ésta música en estado puro.

D.

Muse por Muse.

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No es un juego de palabras. The bigger the better solía decir el malogrado Freddie Mercury, y al pie de la letra parecen habérselo tomado los chicos de Devon. Ya está en nuestras manos uno de los discos más esperados del 2009. The Resistance es un álbum que deja boquiabierto. Con el culo inquieto de Matt Bellamy a la cabeza, obsesionado aún con revoluciones, la globalización, la destrucción del mundo o el más allá, consiguen no se si voluntariamente o no, hacer una parodia de sí mismos en el álbum más libre, complejo y emocionante que se les recuerda.

Éste su quinto álbum no es lo que nos tenían acostumbrados. Aquí los productores han sido ellos mismos, lo que pone de manifiesto que han probado lo que más les ha llamado la atención, sin tabúes de por medio y amén que así lo han grabado. Es por ello que podemos escuchar en todo su esplendor la influencia de su música clásica tan querida, la opera-rock, sonidos ochenteros, beats o r’nb. Y es al dar rienda suelta a su creatividad, donde Bellamy crea una sucesión de harmonías en muchos de los temas que no habíamos escuchado en sus álbumes anteriores.

No se han vuelto locos ni es una broma de mal gusto. Es un disco tal y como lo conciben. Sin prejuicios ni dobles raseros. Es un disco honesto, que muestra el camino que debían seguir. Es lo que hubieramos echado en falta de haber sacado una segunda parte de Black Holes, por ejemplo. Posiblemente sea la progresión natural que se espera a uno de los grupos más en forma de la actualidad.

Ésta vez el orden viene dado. Pero empezemos bien: United States Of Eurasia, el primer tema que vió la luz pixelada. Es una locura en la que homenajean visiblemente una buena parte de la carrera de Queen, con Red Special incluida, y lo mezclan graciosamente con música balcánica. Su admiración por Queen no es nueva. Aparte de británicos ya sabíamos de la obsesión de Matt por la figura de Freddie, y ahora más que nunca su voz se asemeja a la del mito, como en Guiding Light. Y él no lo niega.

El álbum abre con un anzuelo llamado Uprising, quizá el tema más comercial del álbum, lo más parecido al Black Holes que encontraremos. Con un so come on!, un sonido que nos parece haber esuchado ántes, y unos gritos de hooligans amaestrados reservados para el subidón del directo.

El comienzo del segundo tema del álbum da escalofríos. Me explico. Resistance, empieza de manera enigmática, para elevarse con un piano y batería que parece un quiero y no puedo de… Camela??!! Por suerte no hay que esperar mucho para dejar éste espejismo a un lado y disfrutar con un tema que cambia el registro con un un estribillo pegadizo y batallador. Una letra a ratos catastrofista, pero esperanzadora. En los derroteros de la utopía, estilo Invincible.

Undisclosed Desires, es sexy. Es un tema con un beat cool y moderno con aires a Prince y detalles que recuerdan tiempos mejores de George Michael, e incluso, disculpen la osadía, a algo tan sorprendente como aquella banda de teenagers de los 90’s: NKOTB. Aun así, uno de los mejores temas del álbum, pintando de 2000’s los 80’s, con vertiginosos violines y con sintentizador de serie. En sí mismo parece una lucha con sus propios sueños,presentada como un co-protagonista vacío al que le quieren sacar lo mejor de sí, aunque no con toda la buena intención que se anticipa.

En Guiding Light, un tema por definición más Muse que el anterior, ponen la exuberancia al servicio de la imaginación y no sale el tiro por la culata. Un derroche de voz espeluznante que esperamos ver en directo, un gran sólo del que sin duda es uno de los más grandes guitarristas de la decada, y un momento de inflexión del tema que le da toda la vida.

En Unnatural Selection y MK Ultra vuelven más metálicos y reconocibles, con guitarra ácida y voz distorsionada. Justo antes de sorprendernos de nuevo con la osada I belong to you, y una persecución al más puro estilo Madness, con una letra brillante y una segunda mitad, donde hacen aparición el piano, el acento francés de Bellamy, y de nuevo el torrente de su voz, en una muestra más de lo que el niño prodigio puede hacer. Sin duda uno de los temas más originales de la carrera de la banda, surrealistamente bailable y altamente disfrutable.

Aquí es donde empiezan los 3 cortes a los que se han atrevido de primeras a llamar sinfonías. La de ellas, como contaban en una entrevista aparecida en Metropoli, se desarrolla en un escenario donde el mundo ha llegado a su límite y no hay nada más. En la los protagonistas escapan en una nave a otro planeta para encontrar nueva vida. Vida que encontrarán en la sinfonía y donde tendrán en cuenta que no pueden cometer los mismos errores.

Un final del disco diferente, de una bella factura que no tiene nada que reprochar. Éste es el resultado del álbum que tenía que aparecer. Que después de unas cuantas escuchas en sitios y momentos distintos, da la impresión personal que no han llegado aún a su culmen y que lo mejor está por llegar.

Con toda ésta parafernalia MUSE no han pretendido pasearse por el borde de sus límites, sino que han tendido una cuerda hacia el otro lado y bailan sobre ella sabedores de lo que llevan encima.

MEW: la vida más allá del Indie.

Jonas Bjerre

Ten fe. Hoy traemos un disco brillante, tan adictivo como imprescindible. Una banda que cautiva oídos con un poder de convicción escalofriante. Un secreto.

Por que ésto podría ser ese algo más que buscabas. Los daneses Mew son una formación anti mainstream (hasta ahora?) cuyas melodías utópicas suelen necesitar de varias escuchas. Podríamos decir que entran en ese extraño cupo de bandas que precisan un momento adecuado para poder degustar su música como se merece. Mew se puede clasificar en algo no muy común como el dream pop, rock experimental, o incluso el progressive rock – véase  God Is An Astronaut,o Sigur Ros, – si bien tienen algunos detalles shoegazing. Que no indie.

La sombra de los daneses es su ingenuidad y de ahí precisamente su genialidad. Producen tantas sensaciones dispares como sonidos sus temas. Si bien hasta el contundente And the Glass Handed Kites de 2005 no se dieron a conocer en Europa, ésto bien merece ser una buena consagración.

A traves de pasajes sombríos, imágenes surrealistas y melodías a veces mareantes a la vez que épicas, te ceden la vez para que te sumerjas voluntariamente en su mundo. Dulce confusión. Suave infortunio cargado de sutileza. Atrevida experimentación acicalada con voces angelicales y pop de salón. Un viaje original que no deja indiferente. No more stories are told today, I’m sorry, They Washed Away… es elegancia, atrevimiento y brillantez.

Estamos ante una banda que siempre sabe sorprender y destacar álbum tras álbum, ahora de la mano del gurú Rich Costley – Muse, FF, Glasvegas, Interpol, Doves, Bloc Party, Audioslave etc etc… – nos regalan un álbum sublime.

Éste su quinto álbum, No more stories…, es una delicia hasta para el oído más duro. Para eso está echo. Sonidos distorsionados, surrealistas,  sin abusar del prescindible sintetizador, con oscuras metáforas y hasta pequeños detalles ochenteros.

Sube el volumen de tus altavoces:

Éste ha sido elegido el primer single. Introducing Palace Players. Un gentil tema de rápido contagio con un peculiar videoclip de ciencia-ficción. Aunque hay auténticas joyas deseando ser descubiertas: Hawaii, Beach, la infinitud de Silas The Magic Car… Incluso aunque muchos vean 2 partes diferenciadas en el disco, éste viene mejor estructrurado que los anteriores. La historia tiene prólogo y epílogo.

Los chicos van a acompañar a Nine Inch Nails para los ultimos conciertos de su gira, y tienen previsto una serie de conciertos que no pasarán por España desafortunadamente.

Además en Los Ángeles han anunciado una especie de exposición multimedia comuesta por videos de la banda imágenes y otras parafernalias que estará abierta al público solamente durante 6 días.

Os dejamos con vuestro sueño con la sensacional Sometimes Life Isn’t Easy, ayudados por el coro de la primera escuela donde estudió la banda.

Salud

D

 

Raditude: la vuelta de Weezer

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the kids are havin' fun, innit?

Se deja caer a cuentagotas lo nuevo de los forever youngies Weezer, aunque ésta vez parece que oficialmente será (If you’re wondering if I want you to) I want you to el single de lanzamiento, si bien los anteriormente filtrados The Gitl Got Hot y I’m your Daddy parecen quedarse momentaneamente a un lado. Un tema que por momentos recuerda peligrosamente la musica basura de bandas teenagers.

Aunque si es Weezer quien lo hace…

Raditude, (Radio + Attitude?) aparecerá oficialmente el 25 de Agosto en EEUU, 2 meses ántes de la salida del que será su séptimo álbum, un año después de la aparición del no-tan-malo Red Album. Según Spin el título ha sido idea del actor de Rainn Wilson, más conocido por su papel en la comedia, en éste caso la versión americana, de The Office. Bien.

Un disco que no es de lo mejor que han publicado, y que aprovechan para girar hacia su lado más universitario sabedores siempre de lo que se hacen.  Y cosa ésta poco afortunada para los fans de toda la vida, a los que posiblemente éste disco les parecerá basura en la primera escucha. Pero sinceramente, funciona. O por lo menos es seguro que en los States les va a funcionar bastante bien, aunque también hay que reconocer que nos esperábamos más, a pesar de que la actitud teenager parece camuflarse tras varias escuchas.

Aparte de los 3 temas arriba mencionados, tienen otros como la nueva version de Love Is The Answer, anteriormente tocada con los buenos de Sugar Ray, o In The Mall, donde quieren acercarse a sus yos de tiempos mejores . ëstas seguramente hagan las delicias de cualquier oído abierto. Eso sin nombrar Put Me Back Together, que si no es de los Killers poco le falta, porque en ocasiones incluso la voz de Mr Cuomo es idéntica a la de Mr Flowers.

Disco ligero que se deja escuchar facilmente. Recomendable.

Suena ya esto en los 40?

Si no puedes esperar, date prisa en escuchar éste adelanto ya que no tardará en desaparecer de Youtube…

Saludos y cervezas.

D.

El verano con Sunset Rubdown

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El verano en la ciudad se hace tedioso y más cuando cuesta encontrar algo bueno que llevarse a los oídos.

Pero siempre hay algo bueno por escuchar. Y en éste caso me tengo que rendir a un disco que rebosa calidad lo mires por donde lo mires. Excepto por la portada quizás. Se trata de lo nuevo de Sunset Rubdown, una banda que pronto imaginarás de donde provienen.

Acaban de lanzar su cuarto LP, con lo que denosta lo tremendamente infravalorada que se encuentra ésta banda.  Cosa que a veces a uno le produce casi hasta cierta satisfacción. Su líder Spencer Krug, deja a un lado el resto de no menos grandes proyectos (Wolf Parade Swan Lake) para dejarnos un trabajo que no para de sorprender como el anterior Random Spirit Lover de 2007.

Dragonslayer, que así es como se llama la joya, es el sonido del camino de los tiros del buen rock, de los estribillos a medias, escondidos,  de guitarras a golpe de corazonadas. Temas vertiginosos, con su punto de locura que termina desembocando en ruido, ruido psicodélico que parece ponerles el punto de grandiosidad definitiva. Unos temas fabulosos para un directo de emociones fuertes.

Contiene unas letras que aunque siguen siendo enigmáticas, al menos están más cuidadas y son algo más entendibles que su anterior Random Spirit Lover.

Se dejan resbalar por el parecido a Arcade Fire y Bowie, pero es así. Sobre todo a Bowie en ocasiones, por proponer algo parecido pero realmente tienen fuerza y son genuinos y originales.

Cuesta sacarles un parecido claro, evidentemente, quiero que suenen más a AF, que sus estribillos no se escondan, que no sean los que cantan de verdad, que parezcan más irreales y similares a algo que ya haya escuchado…  pero no lo consigo.De momento, posiblemente el mejor disco del año de largo.

Canadienses por cierto. Cómo no.

Salud

D.

Mami… ¿qué es un Sex Pistol?

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Es una pregunta retórica. Pero también un dardo envenenado de intenciones.

Cuando una banda pierde a su mejor arquitecto, es dificil levantarse del golpe y seguir en forma. Ésto es algo que no pasó con los Manics despues de la misteriosa desaparición de Richey James Edwards en 1995, ahora ya oficialmente dado por muerto, y adquiriendo detalles al estilo Elvis, como sus fans afirmando haberle visto paseando por Asia o la India. Los Manics se levantaron y sacaron grandes trabajos como ‘Everything must go’ (1996) o ‘This is my truth tell me yours’ (1998).

Todo ésto viene a que su nuevo álbum titulado ‘Journal for Plague Lovers‘, ha visto por fín como sus compañeros han utilizado las letras que todavía tenían de Richey. Y el resultado obviamente no ha podido ser mejor. Un resultado que nadie esperaba ni apostaba.  El álbum en cuestión es una secuela del magnífico The Holy Bible, y también es posiblemente el mejor de lo que va de año. Nos devuelve a los Manics más auténticos, a los de la vieja escuela, a los buenos, a aquellos hoscos protestones que cuando se les preguntaba si eran reales eran capaz de escribir con una cuchilla de afeitar en su brazo ‘4 Real’ para defenderse. Cosa que por otra parte pone aún más de manifiesto la estabilidad mental de Richey,  si bien ya no dejaba lugar a dudas con sus problemas con el alcohol, bulimia, depresiones, automutilaciones… gran historial.

De todos modos, parece que con el aclamado  ‘Send Away The Tigers’ sólo querían limpiar la pista para aterrizar despues con su avión definitivo. Parece que efectivamente, van reales hasta el final y se enfrentan a sus fantasmas del pasado utilizando las letras del malogrado Richey. Y es así, sincerándose como banda cuando dan lo mejor de sí mismos. Si después de su desaparición cambiaron el punk por el rock mainstream de estadios, ahora hay una tendencia clara de vuelta a las raíces. O un donde dije digo digo Diego.

Vuelven a las guitarras metálicas irascibles, con nervio, a las cuerdas, al sonido de ántes. El patito feo del rock inglés, uno de los grandes bocas del rock británico, comienza el álbum con unas palabras de Christian Bale de la película El Maquinista (You know so little about me…) en Peeled Apples, con letras algo escabrosas (trespass your torments if you are what you want to be) . El buen feeling del primer tema queda confirmado después de escuchar los 2 siguientes, el gran »Jackie Collins Existential Question Time», y sus consequentes preguntas…

If a married man fucks a Catholic and his wife dies without knowing, does that make him unfaithful?

… o cómo se descojona con Stephen Hawking echando de menos la revolución sexual en la brillante e  inteligente Me and Stephen Hawking, que comienza escupiendo Herman the Bull and Tracey the Sheep como una pintada reivindicativa en una sucia pared. Después de éstos excitantes 3 primeros platos, no les importará bajar el tempo en This Joke Sport Severed o Facing Page: Top Left, unos lamentos acústicos que ni mucho menos sobran (This beauty here dipping neophobia…)

Aparecen más destellos como Marlon J.D. o la jóven Virgina State Epileptic Colony con aires Stranglers / R.E.M. / Weezer / Pixies o la inclusión de Nicky Wire en un gran tema para la conclusión del cd, que bien podría ser la nota de suicidio de Richey, con sentencias del estilo  To keep me any longer cos I am really tired o  I’d love to go to sleep and wake up happy. Es obvio que Nicky no puede llevar la voz cantante, pero en éste caso su baritono para ésta canción es otra vez un gran acierto.

En definitiva, un gransísimo álbum digno del mejor ’95. Una gran segunda parte de The Holy Bible y una declaración de intenciones de una banda que parece por fín estar en paz consigo misma. Un álbum para disfrutar de la música como música, otra vez. De esos álbumes míticos que quemas y sabes que volverás a ellos tarde o temprano.

Disfrútalo.

D.