Las galaxias de Ryan Adams

Aunque escogiera el camino menos llano que había por andar, mr David Ryan Adams sigue sin dejarse convencer por nadie para hacer lo que le viene en gana. Después de flirtear con el rap con el seudónimo de Dj Reggie, y con el hardcore con seudónimos como The Shit o Werewolph, no es de extrañanar que publique ahora un LP de Sci-Fi Metal bajo el nombre de Orion.

El LP en cuestión ha sido lanzado exclusivamente en edición limitada a traves de Pax.Am. junto con pegatinas camisetas posters y demás parafernalia a un precio relativamente módico, 25 dólares, si se compara con las cantidades desorbitadas que está alcanzando en Ebay.   A pesar que el bueno de Ryan comentó en su página de Facebook que intentarían relanzarlo en formatos más accesibles,  mucho dudamos que vaya a ser así, cuando en su día afirmó que éste formato se debía a que no  confiaban mucho en el apoyo del gran público al proyecto.

Sin embargo, el famoso Orion, agotado obviamente en pocas horas, es efectivamente metal de ciencia-ficción que baila con todos los hobbies con que Ryan nos tiene acostumbrados, esto es, películas baratas de series B, viejas poses ochenteras y comics fantasiosos. Con todo ello, y sin que sea un álbum de Ryan Adams al caso, es un disco que pocos se atreverían a realizar y lanzar. Hace mucho que el gran Jack White cogió el camino más vistoso y dejó a Ryan por el camino feo. Pero sabemos de lo que es capaz. Ya ha anunciado el siguiente LP con los Cardinals, el esperado III/IV, y un álbum de las sesiones anteriores a Easy Tiger que se llamará Blackhole. Así el otoño y el año 2011 nos esperan con sendos trabajos del polivalente genio.

Abajo el tremendo Fire And Ice, un disimulado tema que pasará tan desapercibido que muchos seguidores del propio Adams posiblemente jamás llegarán a conocer . Si tiene oportunidad de poner tus manos en un ejemplar de Orion, no lo desperdicie.

Salud

Dave

¿Ya no hacen música como antes? The Arcade Fire.

Si uno fuera profesor comenzaría su clase de lo que fuera al estilo David Letterman, con éste disco en las manos, y  diciendo:  ”Niños, ésto es Arte”.

Hay ocasiones contadas en que lo mires por donde lo mires no hay color, y ésta es una de ellas. Porque muy de cuando en cuando aparecen álbumes que quedan en la retina de todos y son indiscutibles. Podríamos estar hablando durante días de éste tercer álbum que los pacientes canadienses han denominado The Suburbs. Y no es que hayan dado en el clavo, es que Arcade Fire son el clavo. La razón es sencilla. Los tipos han dejado sobre la mesa un álbum que pocos esperaban. En los tiempos que corren, dos buenos álbumes consecutivos es casi sinónimo de próximo bandazo. Por eso y por la desconfianza natural que nos provoca el panorama musical, se cogía éste álbum con unas expectativas sospechosas y acongojadas.

La música, cita literalmente la RAE,  es el arte de combinar los sonidos de la voz humana o de los instrumentos, o de unos y otros a la vez, de suerte que produzcan deleite, conmoviendo la sensibilidad, ya sea alegre, ya tristemente.Y cogiendo la temática general del álbum, la nostalgia hacia el pasado y el modus operandi de antaño, vemos que el sentido de éste álbum reside precisamente en cómo recupera algo que mucha gente hecha en falta hoy en día,  y es el sentimiento o impacto que provocaba la música que escuchábamos años ha.  Arcade Fire es el dueño de la emoción y parece llevarla por bandera como La Libertad guiando al Pueblo.

 El tercer disco dicen los entendidos es a veces más difícil que el segundo. Pero el camino que han elegido, la producción y todo el álbum es majestuoso. Limable en algun ligero aspecto pero ni un solo guiño comercial, como pueden hacer otros Tops como los KillersColdplayMuse Kings Of Leon. Es espeluznante. Algo que no se ve normalmente. Un álbum que crece y vuelve a crecer. Una lección en toda regla. En la primera escucha recuerdo un montón de bandas que deberían escuchar ésto a un volumen irracionablemente alto. Y algunos profesionales que les auguraban un batacazo como agua de mayo y han tenido que hacerse irremediablemente a un lado.

The Suburbs habla de la oscuridad de la noche como el reflejo para iluminar nuestro día. Como el lugar donde coger el impulso. Habla del miedo a la tecnología, la añoranza a la juventud y los lugares que habitaban entonces. La lírica general se basa en torno al mismo tema como veremos más adelante. El olvidado ’39 que compusiera el gran Brian May hablaba hace 35 años precisamente de lo mismo,de la vuelta a ese origen y los cambios que sentía el protagonista. Siempre se dijo que es mejor no volver al lugar donde uno ha sido feliz. Y ahí puede estar una de las llaves para entender los tiros de la temática del LP. Siguen mencionado sus oceans, sus nights, sus kids, sus cities,children… y su curiosidad por lo desconocido. El álbum posee por momentos un halo fantasmal que suena tan natural que parece algo implícito e innato en ellos. Ecos hay muchos,cierto. Pero todos los grandes álbumes de la historia de la música moderna los han tenido. Así, coge estelas de Neil YoungBruce, Depeche ModeEcho & the BunnymanU2The CureBlondie, pero hay que tener temple y know-how, para hacerlo bien y bordarlo.

Dentro de Los Suburbios.

Ya nos habían dado a conocer The Suburbs, el tema con el que empiezan. Y aunque nos dejó con el ceño medio fruncido, funciona muy bien como introducción y bienvenida a lo que vendrá después. Un Ready To Start, que se había dejado caer también por la red. Un gran tema que ya te invita a montarte y disfrutar del viaje. Sin Regine pero con Win muy cómodo en la voz. La letra angustiosa y a la vez proyectante del hastío y seguridad del protagonista. Y primeros hats off a  Modern Man, un tema gratamente estremecedor, con una melodía fantástica que se empuja a sí misma. Habla de las sensaciones de un hombre corriente que se encuentra y no se encuentra en las situaciones más cotidianas de la vida actual,  y de nuestra manera de comportarnos, precisamente en la aceptación de sus contradicciónes reside la chispa del tema. Muy Fleetwood Mac,  Neil YoungTom Petty. Su directo promete.

Rococo, quizá respondiendo a las críticas que se acordaban de sus excesivos adornos y su barroquismo musical, caso omiso y otro de los grandes temas del álbum. Empty Room viene a ser el No cars go del álbum, con una Regine sublime en su primera aparición y no la última. Violines de vértigo ponen el adn al más puro sonido  Arcade Fire. Letra sencilla y no menos efectiva. When I’m by myself I can be myself. When my life is calm but I don’t know when. Soberbia.

City with no children vuelve a la tuerca de la vida moderna en las Cities o zona financiera que tienen todas las grandes urbes. Muestra su desencanto con lo que ve alrededor. Un gran tema con un gran riff, el primero que nos va a sonar a esos grandes y viejos U2. Grandísima letra.

El primer combo del disco lo componen las dos Half Light. La primera es una balada de gran factura, triste como debe ser, y una gran metáfora:  nuestras cabezas son como casas bañadas en la penumbra, que esconden tanto, y que sin embargo no tienen suficientes ventanas. De nuevo Regine inmejorable. Half Light II deja paso a la electrónica y a la voz de Win. Un boxeador esperando concentrado su turno. Una lanzadera que te sorprende y te proyecta lejos. De nuevo ve la ciudad de su infancia y sus cambios modernos.

Suburban War, es brutal. Crece en uno al igual que todo el álbum pero éste tema es sencillamente magistral. El punteo que nos teletransporta al mejor The Edge,es un bálsamo hipnotizante ideal para entrar en trance. La letra, dice así:

And my old friends, I can remember when
You cut your hair
We never saw you again
Now the cities we live in
Could be distant stars
And I search for you,
In every passing car.

The nights are warm
Yeah, the nights are warm
I’ve been living in the shadows of your song
Living in the shadows of your
Song

Month of May es un tema punk que nos habían adelantado ya y que no debería de sorprender viendo las versiones de clásicos de The Clash que les gusta hacer a los canadienses, o del malogrado Jay Reatard hace pocos días.  Le sigue Wasted Hours que aunque suene a tópico, es un ejemplo de la madurez a la que ha llegado la banda. Siguiendo con la temática general, con ella aprendemos que fue antes la carretera que la ciudad. Buenísima letra también. Un medio tiempo que nos deja a Win cantando casi  a capella en el estribillo. Su voz suena mejor que nunca en lineas como Wishing you were anywhere but here. Suena tremendamente sincera. Un tema que seguro deja al protagonista, incluso al mismo Win, en cierta paz consigo mismo.

Deep Blue. o el famoso superordenador diseñado para ganar a Kasparov. es un pequeño manifiesto contra la modernidad, al igual que We used to wait, una afirmación de una realidad a la que nos hemos acostumbrado tan rápido que ni siquiera nunca nos paramos a pensarlo. El tema es un toque de atención, un despertador en forma de denuncia y critica y un aquí estamos y nos puedes ver, somos The Arcade Fire, otro punto positivo que no se tomen tan en serio a ellos mismos como en Neon Bible. (Now we’re screaming sing the chorus again!)

We used To Wait, el guante de Win Butler. Un tema que crece progresivamente hasta despegar suavemente. Hay paneles sonoros que otras bandas colocarían sin dudar en un primer plano, en éste caso, lo dejan en un segundo plano para acentuar la canción y obligarte a autocompletarla y hacer hincapié en ese preciso sonido. Otra nueva crítica a la sociedad moderna, o más bien una vista atrás, un «niños, a vuestra edad s solíamos esperar». Otro tema soberbio candidato a single.

En el segundo combo, después de las Half Light, llega Sprawl I, una triste,  resignada y melancólica canción en la misma linea del disco con una letra de nuevo perfecta. Ésta vez es Win quién empieza el combo para dejar paso a Regine en la sublime Sprawl II (Mountains beyond Mountains)… Ritmo muy Blondie – Abba pero igualmente un tema a la altura de muy muy pocas bandas hoy en día. De nuevo cuenta la ilusión de encontrar la luz bajo el reflejo de la noche, pero enseguida vuelve resignado al lugar donde encuentra su sitio, la oscuridad de la noche. Habla de la proliferación de los centros comerciales como «montañas detrás de montañas». Uno de los grandes hits del álbum sin duda.

Para finalizar, continúan The Suburbs lentamente mientras susurran el  Sometimes I get believing/I’m moving past the feeling que hemos oído al principio.

The Suburbs en definitiva, es un disco tan escandalosamente bueno que dan ganas de racionalizarlo. Muy posiblemente el mejor del año. La crítica ahora sí, es casi unánime. Es su momento y lo deben aprovechar.

No queda mucho para la aparición de la banda en España con conciertos en Santiago, Madrid y Barcelona. La espera ha merecido la pena, ahora sólo nos queda disfrutar del maravilloso directo que tienen y difundir la palabra.

Salud

Dave.

 

La gomina de John Butler.

John Butler es uno de los músicos más eclécticos e interesantes en aparecer en los últimos años. Interesante y movedizo ya que no es fácil seguir su pista cuando sus mayores éxitos se tallan en su Australia de adopción, y se salpican con cuentagotas al resto del mundo. Nacido en LA,  encuentra la armonía en la costa Este de Australia con sus compañeros Jason McGann y Gavin SHoesmith, con los que forma su adorado John Butler Trio.

Después de 5 LP’s éste año ha sorprendido con un nuevo line-up formado por Byron Luiters como bajista y Nicky Bomba a la percusión. Éste año nos presenta April Rising, un álbum con un sonido obviamente algo diferente después de ese cambio. El sonido más purista que tanto nos enganchó del folk-funk-rock de los grandes álbumes Sunrise Over Sea o Grand National, da paso a un álbum donde, pongamos un sinónimo a evoluciona, se desquita para probar un sonido más osado que algunos no perdonan, y donde asoma la cabeza a sonidos inevitablemente más comerciales. Las letras no son tan punzantes y originales y echamos de menos esos electrizantes jams de antaño que pasaban el hair test con nota. Lo que hace en éste álbum nos resulta vulgarmente reconocible aunque cueste aceptarlo. Es incomparable a Zebra, Betterman, Ocean, Funk Tonight o Better Than por poner algunos ejemplos. Los temas parecen sencillamente más fáciles y previsibles, aunque no por ello se trate de un mal trabajo, pero efectivamente su nivel es menor a los anteriores.

Revolution, Johnny’s Gone, Close To You o Don’t Wanna See Your Face podrían ser un buen comienzo para empezar con John Butler Trio e ir avanzando estilo mariposa para descubrir su verdadera valía. Como lo cortés no quita lo valiente, debemos destacar que es uno de los actos que uno más le puede dejar con la boca abierta hoy en día. Si no y como postre, fijémonos en el maravilloso directo de Ocean más abajo.

Se suele decir que atrás ni para coger impulso, pero en éste caso, no sabemos si será la excepción, o un puñetazo envenenado encima de la mesa de algún gordo pez musical para que se le tome como el gran artista que es. Aún asi necesitamos que Butler vuelva con sus rastas.

Solamente en Portugal tendremos la oportunidad de verle durante éste verano en la península ibérica, una gran opción si se tiene la oportunidad.

Salud

Dave.

Wolf Parade pide paso.

Existe una tímida tendencia a la vuelta de los denominados supergrupos, como vimos con el efímero Them Crooked Vultures o recientemente la intentona de miembros de Coldplay, A-ha y Mew con Apparatjik. Una fórmula difícil que no suele tener finales felices exceptuando a un pequeño puñado de clásicos como los celebérrimos CreamTraveling Wilburys, sin olvidar a los extrañados Audioslave o Velvet Revolver para quién no les suene los anteriores.

De la misma aparecen de un tiempo a ésta parte Wolf Parade, un grupo bicéfalo con las cabezas pensantes de Spencer Krug, de los maravillosos Sunset Rubdown y Dan Boeckner de Handsome FursAtlas Strategic. La formación la completan Dande DeCaro de Hot Hot Heat y Arlen Thompson, que ya trabajaba con Arcade Fire a la batería en Wake Up. El productor ha sido otro ex- Arcade Fire como Howard Bilerman. El resultado es un gran disco llamado Expo 86, con la misma tipografía que el mundial del México del mismo año, y que en principio nos lo iban a presentar en formato de doble EP. Un disco tremendamente disfrutable para oídos abiertos, con grandes temas que apelan en éste caso más a la épica que en sus anteriores trabajos. La influencia de Arcade Fire es evidente, pero es que las voces y las mentes de Krug y Boeckner funcionan a la perfección. Las guitarras están más definidas y los teclados algo más escondidos pero en cada tema encontramos calidad a raudales para disfrutar. Quizás la producción parezca patinar en ocasiones con demasiados sonidos fundiéndose al mismo tiempo.

Pero volviendo al tema de los supergrupos, Wolf Parade nunca se consideraron en absoluto como tal, motivo quizá por el que el proyecto les está saliendo redondo. Éstos tipos tienen todos otros proyectos detrás y son artistas con mayúsculas, que buscan innovan y ofrecen sin mirar más allá. Ghost pressure, Pobody’s perfect, Cave-o-Sapien, o el espectacular comienzo con unos 3 primeros temas para quitarse el sombrero. Las comparaciones dicen que son odiosas pero queda menos de un mes para el lanzamiento del esperado tercer álbum de Arcade Fire y muchos lo esperamos como agua de Mayo pero, pongamos Expo 86 como posiblemente el mejor disco de lo que llevamos de año, y un ejemplo de que posiblemente vaya a ser mejor que el esperado The Suburbs.

Para disfrutar sin complejos.

Salud.

Dave

Una noche con las chicas del Rock.

Como habíamos previsto el concierto de Cocktail Slippers de anoche en la mítica Sala Sol nos dejo una muy buena sensación en el cuerpo y muchos matices a analizar. Más de un año esperando la visita de las rockeras noruegas y el concierto no defraudó, pero hubo algo que sí.

No vamos a decir el público que lo pasó en grande pero si la falta de público. No debería ser algo a destacar que en la sala estuvieramos literalmente entre amigos, ya que no más de 50 personas asistían de primeras al concierto. Obviamente que no son el caramelo más dulce del mainstream, pero sinceramente no se merecían una sala tan desangelada. El problema es harto complicado. Y es triste. Podriamos estar valorando durante horas pero cuando una buena banda de rock, se presenta un jueves, que no un lunes, (que tampoco seria excusa) a ofrecer su maldito arte, y se le corresponde así, es sencillamente desilusionante. Porque el hecho de que 6 chicas currantes, de las que solamente una vive profesionalmente de la música, consigan sonar y girar por las orejas de tantos países,  es digno de encomiar. Y así  se lo comentamos a ellas, hats off.

El propio grupo vendía su merchandising y regalaba sonrisas y fotos a todo el que se acercaba, hasta 5 segundos antes de subir al escenario. Una modestia y una vitalidad en el escenario que se agradece. Un comienzo con Let’s Spend the Night Together de los Stones que nos puso en salsa de lo que ibamos a ver. Después van desgranando el St Valentine’s Massacre Day e hilvanando con temas del anterior álbum Mastermind e incluso de su primer álbum, tan dificil de encontrar y ayer vendible entre su merchandising, cuando contaban solamente con 4 miembros.

No faltaron la mítica St Valentine’s Massacre Day, You Do Run, In The City o Crush. La interactuación de Mod Blaze con el público fue constante, cantando entre la gente y repartiendo coqueteos en todo momento. Ataviadas algunas con gorros marineros y vestidos de impacto deleitaron a un público que vino con ganas de pasarlo bien y dejar a un lado el ridículo estrés de la ciudad.

Ésta noche tocan en Gijón poco antes de participar en Hyde Park en el festval Hard Rock Calling, junto a McCartney, Costello o Pearl Jam.

Toda la suerte del mundo para éstas dulces noruegas de Oslo que nos conquistaron con su calidad, humanidad y buen hacer la pasada noche. Esperemos que la próxima visita no sea un concierto familiar. Se rumorea un pequeño festival comandado por Little Steven y sus secuaces proximamente, donde posiblemente estén ellas, que nos aseguraron no tener  ninguna noticia al respecto, y otros mastodontes garajeros del auténtico programa de Stevie.

Salud.

La chispa de The Ruby Suns.

Anoche pudimos asistir en Madrid a un fenomenal concierto de los desconocidos kiwis The Ruby Suns. Un concierto que a menos que se haya tenido la oportunidad de verlos anteriormente imagino que dejó a todo el mundo bastante impresionado. La razón es simple, el directo de éstos chavales, es muy superior a lo que escuchamos en sus discos. La originalidad de su sonido y el desparpajo con el que se desenvuelven se contagian inmediatamente; desde el primer tema hicieron bailar al personal, algo bastante curioso en una Casa Encendida donde no se vende alcohol. Ni nada bebible de hecho.

Venían con ganas a presentar su último LP llamado Fight Softly, donde se oyen sonidos calipso, con psicodelia, música eletrónica y beats molones que te mueven el cuerpo sin querer. Aunque como hemos comentado, habiendo visto el directo lo cierto es que el disco deja un poco que desear, sonando el directo mucho más incisivo,  con versiones más largas y acentuadas. El bueno de Ryan Mcphun a los mandos de sus sintetizadores y samplers y golpeando los pads con ganas nos lleva a un ambiente casi de trance con un muy buen feeling durante la hora y media del show. Efectivamente vienen con muchas pistas pregrabadas pero no quita para que el espectáculo sea vibrante, que sería mayúsculo de contar con los convenientes músicos.

Tienen un puñado de grandes temas, los cuales sonaron todos a excepción de There Are Birds de su segundo álbum Sea Lion, como Cranberry, Tane Mahuta recordando sus orígenes de Nueva Zelanda, Oh Mojave, «a very spanish song» que reconvirtieron y sonó con más fuerza que nunca,Cinco, Mingus And Pike, Dusty Fruit, o una muy acertada versión del Running Up That Hill de Kate Bush.

Las comparaciones con Animal Collective son obvias, sobre todo después del giro que han dado en el último disco, aunque The Ruby Suns parecen ser en éste caso unos Animal Collective ordenados, sabiendo lo que quieren ofrecer y dándoselo a las claras al personal, sin muchos rodeos.  También tienen pizcas de los Beach Boys más clásicos o incluso Depeche Mode, como pudimos comprobar en su directo de anoche.

Ojalá sigan creciendo y podamos ver a ésta banda en todo su esplendor en algún momento. Parece que la moda de la música va por éstos caminos. Una lástima y un aviso que no llenen un pequeño recinto con entradas subvencionadas a 3 euros.

Salud.

D.

El desembarco de las guitarras de Oslo

O mucho me equivoco o en poco más de 2 semanas vamos a vivir uno de los conciertos más divertidos y entretenidos del año. La razón fundamental es la música; musica bien hecha con unas dosis de naturalidad desbordantes y un buen rollo esclarecedor. Las noruegas Cocktail Slippers vienen al fín a España a presentarnos su álbum más reciente, Saint Valentine’s Day Massacre. Un álbum producido y arreglado por Steve Van Zandt, del que ya comentamos algo hace un año.

Ese álbum, nos viene a mostrar un rock flamante, que no pasa de moda, con un estilo pulido por el bueno de Stevie que ha confiado en el talento de cinco chicas que tan sólo nos muestran lo que hacen después del trabajo. Un álbum obrero y muy sincero digno de escalar a lo más alto del top personal. Tiene un puñado de grandes temas, como el tremendo St Valentine’s Day Massacre, Don’t Ever Leave Me, In The City, Round & Round, o You Do Run, pero es el álbum en su conjunto el que nos da alas para repetirlo y subir el volumen un peldaño más. Tiene unas suaves vibraciones a Shangri–La’s, Stooges, la propia E Street Band, o Blondie. En un mundo normal, o no, sonaría en cualquier radio de calidad que se precie. Pero no es así.

El Rock no es un buen negocio éstos días, por eso tiene más mérito que bandas como Cocktail Slippers quieran dedicarse a esto. Será un placer poder vivir por fín su concierto del 17 de Junio en la Sala Sol, un lugar, pienso que inmejorable para ver un concierto de éstas características, un concierto más que recomendable que tiene todos los requisitos para pasar una gran noche de Rock. Además la guinda del pastel la ponen los neoyorquinos Sour Jazz con el ex-productor de Ramones e Iggy Pop de segunda guitarra, Daniel Rey.

Efectivamente Steve, el álbum ha pasado con creces el arm hair test.

Salud.

Arcade Fire, la espera ha terminado.

Después de 3 años con poca cosa que llevarnos a los oídos, por fín se filtra lo nuevo de los canadienses AF. Gracias a una tienda de discos de Glasgow que tenía el nuevo single de 12» disponible desde ayer a la venta. The Suburbs/Month of May.

Desde hacía una semana nos han dejado ver a cuentagotas por medio de su web algunos segundos de su nuevo single y consiguiente cara B.

A bote pronto Month of May recuerda por momentos las andaduras de Josh Homme en Eagles of Death Metal o QOTSA.

The Suburbs tiene muy buenas vibraciones, no suena tan abrumador como nos tienen acostumbrados, ninguna decepción, al contrario, pero tiene su firma y sin duda estará rondandonos un buen tiempo su melodía.

El nuevo álbum estaba previsto para la segunda parte del año, pero suponemos que lo lanzarán más pronto que tarde visto el lanzamiento del single y sus participaciones en los festivales veraniegos.

Salud

D.

Get Well Soon de puntillas.

Tanto que ni pasando delante le veremos. Literalmente. Get Well Soon es el proyecto del germano Konstantin Gropper, un multi-instrumentista todoterreno capaz de cocer por completo su primer álbum con sus propias manos en 3 años, el célebre Rest Now, Weary Head, You Will Get Well Soon.  Ahora intenta dar el salto definitivo más allá de Europa central, y se trae consigo Vexations, una pequeña continuación del anterior. Un álbum por y para descubrir, rico en detalles y posiblemente sorprendente para tus atacados sentidos.

Konstantin Gropper, no inventa nada nuevo, pero reinventa, fluye y mira desde lo alto del pupitre. Su estilo emana del folk, desde el que construyen sus historias mezclando post-rock, música clásica o electrónica. Tiene todo lo bueno de Arcade Fire, no lo vamos a negar, pero tengamos en cuenta que sus primeros EP’s salieron practicamente a la par que la banda canadiense.  Gropper no se inmuta en mezclar los ya conocidos coros de niños o voces operísticas con sus pensamientos filosofales. Posee una voz hipnótica que no duda en aunar con trompetas y violines para dar un ambiente por ocasiones tenebroso. Tiene unas letras enigmáticas, oscuras, abstractas en su mayoría. El tono pesimista le sigue acompañando así como sus teorías existenciales y su máxima de que sólo perdiéndolo todo se puede ser libre.

Sus melodías épicas relucen sin ademánes sobre el resto del disco. Temas como Seneca’s Silence nos demuestra cómo sonarían Arcade Fire si fueran centro-europeos. Angry Young Man, primer single también sigue esa tesitura. Incluso medios tiempos como el gran We Are Free o We Are Ghosts, nos invitan a pensar que son el yin en el yang de los canadienses. Pero no sólo ellos, también encontramos ecos de Beirut, Nick Cave o Radiohead.

La magnitud de ésta banda, como su música, es totalmente impredecible. Aunque parezca faltarles algo de chispa (o publicidad) para lograr lo que otros compañeros, no hay duda de que son una banda muy interesante, que aporta lo suyo, y que pasará posiblemente de puntillas delante de algunos dentro de muy poco.

Concretamente la semana que viene en el altavoz cultural que es La Casa Encendida de Madrid, darán un concierto que promete, y que será casi privado, ya que es triste decirlo pero, posiblemente ni cuelgue el cartel de no hay entradas. Es lo que hay.

Salud.

D.

 

La elegancia de The National.

En ocasiones hay música, bandas, que como las personas, consiguen captar nuestra atención con algo fuera de lo común. Por lo menos fuera de lo que normalmente nos hubiera hecho girar la cabeza. Ésta reflexión viene al cuento de The National. Cuento en el que musitan historias muy reales, con letras tan válidas en nuestra molesta sociedad que merecen un momento de atención. Ésta banda, aunque pueda ser catalogada de AOR (Adult-Oriented Rock), es una válvula de escape para los pesimistas que sólo ven pasar indie de usar y tirar.

El quinteto de Cincinnati y porsupuesto afincado en Brooklyn, hace música personal.  Con distinción y paciencia. Música para pensar, para conducir, para aderezar con lluvia, para depurarse o simplemente para cambiar de ritmo. The National son un grupo con una calidad terrible,  que con la idiosincrasia que circula en la actualidad bien podrían haber lanzado el disco de Coldplay. Cosa que les sería bien justificada ya que después de 4 discos y los 2 últimos ya con muy buenas vibraciones a todos los niveles, no hubiera sido tildado de astuta mala praxis ocasional. Sin embargo, y volviendo al principio y a quien te hace darte la vuelta, The National han decidido dar un golpe encima de la mesa y hacer un disco muy muy suyo. Tenían permiso despues de Boxer (2007). High Violet, que sale a la venta hoy día 11 de Mayo, es más oscuro y fatalista incluso que los anteriores, con temas que tienen menos estrella y son más pausados que algunos de los singles que nos tenían acostumbrados como Fake Empire, Abel o Mistaken For Strangers. Pero no menos válidos.

El álbum en custión da comienzo con un tema progresivo, marca de la casa llamado Terrible Love, que gana muchos enteros en directo. Con la escucha del álbum comprobamos que el disco entero está impregnado de cuestiones existenciales, de pesimismo, de realismo, de descensos donde el protagonista llega incluso a jugar con su paranoia, y buscar las drogas que lo calmen, como sucede en Afraid Of Everyone, uno de los mejores temas y que cuenta con Sufjan Stevens en los coros with my kid on my shoulders I try not to hurt anybody I like»). En otros temas como Anyone’s Ghost por ejemplo nos canta su mal de amores. Pero en Little Faith, ya nos habla de sueños rotos, de un protagonista impasible que no reaccion ante nada, y que nada parece importarle.  Piensa desde una esquina de la mente una seria locura que confunde la realidad y el sueño.

«The storm will suck the pretty girls into the sky»

Bloodbuzz Ohio, primer single, habla de un tipo normal y del mar de dudas que le asalta y que le lleva a tomar decisiones a la ligera. No creemos que sea fácil escribir como hacen éstos tipos, saliéndose de los estándares indies (I still owe money to the money to the money I owe…)

Lemonworld es un gran tema,  desconozco si las letras se basan en algo personal, pero el personaje principal de cada tema tiene algo en común, su necesidad vital de huir de donde está atrapado, en éste caso NY o cualquier metropoli mundial y su everyday basis. A todo éste estancamiento no le puede faltar su dosis de trastorno. No ve diferencias en nada su alrededor y nada a lo que aferrarse. (Lay me on the table, put flowers in my mouth and we can say that we invented a summer lovin’ torture party) . El disco destila pesimismo, derivado de la falta de suerte del sujeto, de las ganas de luchar que no encuentra y de su rendición ante su alrededor. El protagonista encuentra su espacio vital en la soledad donde se ve inmerso, y en donde llega un momento en que se encuentra cómodo, a pesar de que, juegue con sus propias contradicciones, como en Runaway («What makes you think I’m enjoying being led to the flood?«)

Pero es al final del disco donde encontramos el equilibrio perfecto entre el baritono de Matt Berninger, el golpeo inconfundible de Bryan Devendorf, y los instrumentos de cuerda en la fantástica Conversation 16. El piano de England y su intensidad y progresión, y la bella Vanderlyle Crybaby Geeks, con unos ecos otrora genuinos, en el mejor hacer de INXS, nos dejan un sabor de boca inmejorable, y una obligación de descubrir todos los detalles que se nos escapan en primeras escuchas.

No van a llegar al mainstream, sería un detalle que llegaran a tocar en España, pero con High Violet han completado una trilogía realmente buena. Con diferentes enfoques pero con notables altos en cada uno de los discos.