
Si uno fuera profesor comenzaría su clase de lo que fuera al estilo David Letterman, con éste disco en las manos, y diciendo: ”Niños, ésto es Arte”.
Hay ocasiones contadas en que lo mires por donde lo mires no hay color, y ésta es una de ellas. Porque muy de cuando en cuando aparecen álbumes que quedan en la retina de todos y son indiscutibles. Podríamos estar hablando durante días de éste tercer álbum que los pacientes canadienses han denominado The Suburbs. Y no es que hayan dado en el clavo, es que Arcade Fire son el clavo. La razón es sencilla. Los tipos han dejado sobre la mesa un álbum que pocos esperaban. En los tiempos que corren, dos buenos álbumes consecutivos es casi sinónimo de próximo bandazo. Por eso y por la desconfianza natural que nos provoca el panorama musical, se cogía éste álbum con unas expectativas sospechosas y acongojadas.
La música, cita literalmente la RAE, es el arte de combinar los sonidos de la voz humana o de los instrumentos, o de unos y otros a la vez, de suerte que produzcan deleite, conmoviendo la sensibilidad, ya sea alegre, ya tristemente.Y cogiendo la temática general del álbum, la nostalgia hacia el pasado y el modus operandi de antaño, vemos que el sentido de éste álbum reside precisamente en cómo recupera algo que mucha gente hecha en falta hoy en día, y es el sentimiento o impacto que provocaba la música que escuchábamos años ha. Arcade Fire es el dueño de la emoción y parece llevarla por bandera como La Libertad guiando al Pueblo.
El tercer disco dicen los entendidos es a veces más difícil que el segundo. Pero el camino que han elegido, la producción y todo el álbum es majestuoso. Limable en algun ligero aspecto pero ni un solo guiño comercial, como pueden hacer otros Tops como los Killers, Coldplay, Muse o Kings Of Leon. Es espeluznante. Algo que no se ve normalmente. Un álbum que crece y vuelve a crecer. Una lección en toda regla. En la primera escucha recuerdo un montón de bandas que deberían escuchar ésto a un volumen irracionablemente alto. Y algunos profesionales que les auguraban un batacazo como agua de mayo y han tenido que hacerse irremediablemente a un lado.
The Suburbs habla de la oscuridad de la noche como el reflejo para iluminar nuestro día. Como el lugar donde coger el impulso. Habla del miedo a la tecnología, la añoranza a la juventud y los lugares que habitaban entonces. La lírica general se basa en torno al mismo tema como veremos más adelante. El olvidado ’39 que compusiera el gran Brian May hablaba hace 35 años precisamente de lo mismo,de la vuelta a ese origen y los cambios que sentía el protagonista. Siempre se dijo que es mejor no volver al lugar donde uno ha sido feliz. Y ahí puede estar una de las llaves para entender los tiros de la temática del LP. Siguen mencionado sus oceans, sus nights, sus kids, sus cities,children… y su curiosidad por lo desconocido. El álbum posee por momentos un halo fantasmal que suena tan natural que parece algo implícito e innato en ellos. Ecos hay muchos,cierto. Pero todos los grandes álbumes de la historia de la música moderna los han tenido. Así, coge estelas de Neil Young, Bruce, Depeche Mode, Echo & the Bunnyman, U2, The Cure o Blondie, pero hay que tener temple y know-how, para hacerlo bien y bordarlo.
Dentro de Los Suburbios.
Ya nos habían dado a conocer The Suburbs, el tema con el que empiezan. Y aunque nos dejó con el ceño medio fruncido, funciona muy bien como introducción y bienvenida a lo que vendrá después. Un Ready To Start, que se había dejado caer también por la red. Un gran tema que ya te invita a montarte y disfrutar del viaje. Sin Regine pero con Win muy cómodo en la voz. La letra angustiosa y a la vez proyectante del hastío y seguridad del protagonista. Y primeros hats off a Modern Man, un tema gratamente estremecedor, con una melodía fantástica que se empuja a sí misma. Habla de las sensaciones de un hombre corriente que se encuentra y no se encuentra en las situaciones más cotidianas de la vida actual, y de nuestra manera de comportarnos, precisamente en la aceptación de sus contradicciónes reside la chispa del tema. Muy Fleetwood Mac, Neil Young o Tom Petty. Su directo promete.
Rococo, quizá respondiendo a las críticas que se acordaban de sus excesivos adornos y su barroquismo musical, caso omiso y otro de los grandes temas del álbum. Empty Room viene a ser el No cars go del álbum, con una Regine sublime en su primera aparición y no la última. Violines de vértigo ponen el adn al más puro sonido Arcade Fire. Letra sencilla y no menos efectiva. When I’m by myself I can be myself. When my life is calm but I don’t know when. Soberbia.
City with no children vuelve a la tuerca de la vida moderna en las Cities o zona financiera que tienen todas las grandes urbes. Muestra su desencanto con lo que ve alrededor. Un gran tema con un gran riff, el primero que nos va a sonar a esos grandes y viejos U2. Grandísima letra.
El primer combo del disco lo componen las dos Half Light. La primera es una balada de gran factura, triste como debe ser, y una gran metáfora: nuestras cabezas son como casas bañadas en la penumbra, que esconden tanto, y que sin embargo no tienen suficientes ventanas. De nuevo Regine inmejorable. Half Light II deja paso a la electrónica y a la voz de Win. Un boxeador esperando concentrado su turno. Una lanzadera que te sorprende y te proyecta lejos. De nuevo ve la ciudad de su infancia y sus cambios modernos.
Suburban War, es brutal. Crece en uno al igual que todo el álbum pero éste tema es sencillamente magistral. El punteo que nos teletransporta al mejor The Edge,es un bálsamo hipnotizante ideal para entrar en trance. La letra, dice así:
And my old friends, I can remember when
You cut your hair
We never saw you again
Now the cities we live in
Could be distant stars
And I search for you, In every passing car.
The nights are warm
Yeah, the nights are warm
I’ve been living in the shadows of your song
Living in the shadows of your
Song
Month of May es un tema punk que nos habían adelantado ya y que no debería de sorprender viendo las versiones de clásicos de The Clash que les gusta hacer a los canadienses, o del malogrado Jay Reatard hace pocos días. Le sigue Wasted Hours que aunque suene a tópico, es un ejemplo de la madurez a la que ha llegado la banda. Siguiendo con la temática general, con ella aprendemos que fue antes la carretera que la ciudad. Buenísima letra también. Un medio tiempo que nos deja a Win cantando casi a capella en el estribillo. Su voz suena mejor que nunca en lineas como Wishing you were anywhere but here. Suena tremendamente sincera. Un tema que seguro deja al protagonista, incluso al mismo Win, en cierta paz consigo mismo.
Deep Blue. o el famoso superordenador diseñado para ganar a Kasparov. es un pequeño manifiesto contra la modernidad, al igual que We used to wait, una afirmación de una realidad a la que nos hemos acostumbrado tan rápido que ni siquiera nunca nos paramos a pensarlo. El tema es un toque de atención, un despertador en forma de denuncia y critica y un aquí estamos y nos puedes ver, somos The Arcade Fire, otro punto positivo que no se tomen tan en serio a ellos mismos como en Neon Bible. (Now we’re screaming sing the chorus again!)
We used To Wait, el guante de Win Butler. Un tema que crece progresivamente hasta despegar suavemente. Hay paneles sonoros que otras bandas colocarían sin dudar en un primer plano, en éste caso, lo dejan en un segundo plano para acentuar la canción y obligarte a autocompletarla y hacer hincapié en ese preciso sonido. Otra nueva crítica a la sociedad moderna, o más bien una vista atrás, un «niños, a vuestra edad s solíamos esperar». Otro tema soberbio candidato a single.
En el segundo combo, después de las Half Light, llega Sprawl I, una triste, resignada y melancólica canción en la misma linea del disco con una letra de nuevo perfecta. Ésta vez es Win quién empieza el combo para dejar paso a Regine en la sublime Sprawl II (Mountains beyond Mountains)… Ritmo muy Blondie – Abba pero igualmente un tema a la altura de muy muy pocas bandas hoy en día. De nuevo cuenta la ilusión de encontrar la luz bajo el reflejo de la noche, pero enseguida vuelve resignado al lugar donde encuentra su sitio, la oscuridad de la noche. Habla de la proliferación de los centros comerciales como «montañas detrás de montañas». Uno de los grandes hits del álbum sin duda.
Para finalizar, continúan The Suburbs lentamente mientras susurran el Sometimes I get believing/I’m moving past the feeling que hemos oído al principio.
The Suburbs en definitiva, es un disco tan escandalosamente bueno que dan ganas de racionalizarlo. Muy posiblemente el mejor del año. La crítica ahora sí, es casi unánime. Es su momento y lo deben aprovechar.
No queda mucho para la aparición de la banda en España con conciertos en Santiago, Madrid y Barcelona. La espera ha merecido la pena, ahora sólo nos queda disfrutar del maravilloso directo que tienen y difundir la palabra.
Salud
Dave.
La elegancia de The National.
En ocasiones hay música, bandas, que como las personas, consiguen captar nuestra atención con algo fuera de lo común. Por lo menos fuera de lo que normalmente nos hubiera hecho girar la cabeza. Ésta reflexión viene al cuento de The National. Cuento en el que musitan historias muy reales, con letras tan válidas en nuestra molesta sociedad que merecen un momento de atención. Ésta banda, aunque pueda ser catalogada de AOR (Adult-Oriented Rock), es una válvula de escape para los pesimistas que sólo ven pasar indie de usar y tirar.
El quinteto de Cincinnati y porsupuesto afincado en Brooklyn, hace música personal. Con distinción y paciencia. Música para pensar, para conducir, para aderezar con lluvia, para depurarse o simplemente para cambiar de ritmo. The National son un grupo con una calidad terrible, que con la idiosincrasia que circula en la actualidad bien podrían haber lanzado el disco de Coldplay. Cosa que les sería bien justificada ya que después de 4 discos y los 2 últimos ya con muy buenas vibraciones a todos los niveles, no hubiera sido tildado de astuta mala praxis ocasional. Sin embargo, y volviendo al principio y a quien te hace darte la vuelta, The National han decidido dar un golpe encima de la mesa y hacer un disco muy muy suyo. Tenían permiso despues de Boxer (2007). High Violet, que sale a la venta hoy día 11 de Mayo, es más oscuro y fatalista incluso que los anteriores, con temas que tienen menos estrella y son más pausados que algunos de los singles que nos tenían acostumbrados como Fake Empire, Abel o Mistaken For Strangers. Pero no menos válidos.
El álbum en custión da comienzo con un tema progresivo, marca de la casa llamado Terrible Love, que gana muchos enteros en directo. Con la escucha del álbum comprobamos que el disco entero está impregnado de cuestiones existenciales, de pesimismo, de realismo, de descensos donde el protagonista llega incluso a jugar con su paranoia, y buscar las drogas que lo calmen, como sucede en Afraid Of Everyone, uno de los mejores temas y que cuenta con Sufjan Stevens en los coros («with my kid on my shoulders I try not to hurt anybody I like»). En otros temas como Anyone’s Ghost por ejemplo nos canta su mal de amores. Pero en Little Faith, ya nos habla de sueños rotos, de un protagonista impasible que no reaccion ante nada, y que nada parece importarle. Piensa desde una esquina de la mente una seria locura que confunde la realidad y el sueño.
«The storm will suck the pretty girls into the sky»
Bloodbuzz Ohio, primer single, habla de un tipo normal y del mar de dudas que le asalta y que le lleva a tomar decisiones a la ligera. No creemos que sea fácil escribir como hacen éstos tipos, saliéndose de los estándares indies (I still owe money to the money to the money I owe…)
Lemonworld es un gran tema, desconozco si las letras se basan en algo personal, pero el personaje principal de cada tema tiene algo en común, su necesidad vital de huir de donde está atrapado, en éste caso NY o cualquier metropoli mundial y su everyday basis. A todo éste estancamiento no le puede faltar su dosis de trastorno. No ve diferencias en nada su alrededor y nada a lo que aferrarse. (Lay me on the table, put flowers in my mouth and we can say that we invented a summer lovin’ torture party) . El disco destila pesimismo, derivado de la falta de suerte del sujeto, de las ganas de luchar que no encuentra y de su rendición ante su alrededor. El protagonista encuentra su espacio vital en la soledad donde se ve inmerso, y en donde llega un momento en que se encuentra cómodo, a pesar de que, juegue con sus propias contradicciones, como en Runaway («What makes you think I’m enjoying being led to the flood?«)
Pero es al final del disco donde encontramos el equilibrio perfecto entre el baritono de Matt Berninger, el golpeo inconfundible de Bryan Devendorf, y los instrumentos de cuerda en la fantástica Conversation 16. El piano de England y su intensidad y progresión, y la bella Vanderlyle Crybaby Geeks, con unos ecos otrora genuinos, en el mejor hacer de INXS, nos dejan un sabor de boca inmejorable, y una obligación de descubrir todos los detalles que se nos escapan en primeras escuchas.
No van a llegar al mainstream, sería un detalle que llegaran a tocar en España, pero con High Violet han completado una trilogía realmente buena. Con diferentes enfoques pero con notables altos en cada uno de los discos.
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Publicado en rock
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