Haimlo forman 3 hermanas californianas recién graduadas del valle de San Fernando que cuentan con una soltura y naturalidad que muchos quisieran. Su madre siempre había querido ser la próxima Joni Mitchell y fue quien enseñó a sus hijas a tocar la guitarra acústica. Formó junto a su padre una banda junto a otra pareja pero terminaron discutiendo y decidieron salir a tocar en familia. Así Danielle, Alana y Este Haim, pasaron tocando 2 años por hospitales, actos benéficos y ferias localesen una banda al más puro estilo Kitty, Daisy & Lewis, tocando sobre todo versiones de los Stones, Fleetwood Mac, James Brown o Lucinda Williams. Poco después prescindirían de sus padres para formar su propia banda e intercambiar instrumentos a lo Arcade Fire.
Danielle, la mayor de las hermanas -22 años- ha salido de gira con Jenny Lewis, ex vocalista de los geniales Rilo Kiley, y Julian Casablancas quien fue a verlas actuar y pidió personalmente a Danielle que le acompañara de gira. Algo que no gustaría a sus padres y que finalmente no acabaría de convencer a la propia Danielle, que después de 2 años tocando para otros acaba prefiriendo impulsar Haim y tocar con sus hermanas, con las que incluso llega a robar protagonismo al propio Casablancas siendo sus teloneras. Las 3 fueron a escuelas de arte donde empezaron a llamar su atención las artes escénicas o la opera. La música folk que escuchaban sus padres es una de sus influencias, pero crecieron en los 90, de ahí que mezclen el folk con RNB y melodías que recuerdan a Stevie Nicks o la malograda Aaliyah.
Parece mentira pero a día de hoy no han sido fichadas por ninguna compañía. De momento solamente existe el lanzamiento digital de un mini EP llamado Forever, que regalan en su página web, aunque con esto seguramente sea más que suficiente para fichar por una discográfica que les publique un álbum completo. El EPabre con las voces de las 3 hermanas cantando a capella en el tema más RNB de los 3, Better Off, con un beat más propio del hiphop, y unas voces negras que destilan soul. También aparece Go Slow, una balada con un ritmo suave pero inconfundible que nos lleva automáticamente al Don’t Come Around Here No More de los Heartbreakers de Tom Petty. Aunque el single más notable es el que da título al EP, Forever, uno de los temas del año, ochentero, con un bajo muy marcado y energía contenida, una apuesta que es difícil que no les lleve a lo más alto. Aunque oficialmente ésto es lo único disponible, se puede encontrar facilmente los temas Throwing It All Away, Figure It Out o I Came To Stay, con muchas papeletas de aparecer en un futuro debut, amén de decenas de vídeos en YouTube, con muchas más guitarras y ruidismo de lo que ofrecen en su EP.
En los últimos meses han abierto también para Edward Sharpe & Magnetic Zeros, No Age o The Bird and the Bee. Y hace tan solo 2 semanas el mismo Ryan Adams sorprendía a las propias hermanas apareciendo desde detrás del escenario para acompañarlas en un cover de Fleetwood Mac.
Estamos ante un grupo que pese a su juventud es un diamante en bruto. Haimestán llamadas irremediablemente a ser grandes. Quizás lo único que les falte sea que empiece a funcionar el bocaroeja arrollador de la red y el apoyo de una buena compañía que apueste por ellas. Además de una portada de NME, que nunca viene mal.
Su objetivo es llevar los elementos técnicos actuales de la música a un nuevo contexto, para crear algo que sea artísticamente único pero a la vez accesible.
A mediados de 2010, después de varios EP’s autoproducidos, ésta banda de Chicago publicaba por fín con Barsuk Records su álbum debut, llamado Perch Patchwork, que conseguiría un notable reconocimiento. Hoy nos presentan su segundo trabajo, Beware and Be Grateful, que acaba de ser lanzado y va a provocar su confirmación como una de las bandas más interesantes de 2012 y más allá.
La mezcla que ofrecen de folk con un pulido math rock suena irresistible. Sobreponen ritmos, juegan con el fingertapping y utilizan la síncopa para romper el ritmo a su antojo. Su talento e imaginación no tienen límites y no les importa admitir la búsqueda constante de nuevos sonidos. No obstante su meticulosidad técnica se puede llegar a hacer demasiado seria en ocasiones y podrían ser acusados de parecer de algún modo fuera de lugar, como en la tropical Silver Sulf o Bugs, o por el contrario de acertar de lleno en el centro de la diana, como en Winter, que firmarían los mismos Foals, con los que han compartido escenario.
Cabe destacar también el protagonismo que adquiere la voz de Dave Davison, que recuerda al gran Tunde Adebimpe de los no menos geniales TV On The Radio, que hace tiempo que están en edad de poder influir, por supuesto, y éste álbum no es una excepción. Ahí tenemos Vampires sin ir más lejos.
El álbum cuenta con temas enormes como Fever, Old & Grey o el mencionado Winter. Se encuentran actualmente inmersos en una mini gira europea.
Muy recomendables.
Creo que si la música tuviera un Dios, seguramente tendría la imagen y semejanza de John Lennon. Y si Lennon estuviera en algún lugar, alzado en el trono, escuchando como interpretan Hold On, posiblemente no tendría más remedio que asentir con la cabeza, dar su consentimiento y señalar a Brittany el camino preciso para difundir su música al mundo. Porque hay cosas innegables, como la calidad y la estrella de Alabama Shakes. Normalmente cuando un grupo es realmente bueno los astros tienden a alinearse para que la lógica haga honor a su definición y la calidad salga de una manera u otra a flote.
Alabama Shakes es una banda de Athens, Alabama, con quien no vale vintage de ninguna clase, porque la música que tocan es la que han mamado desde pequeños, son sus propias raíces, su propia esencia. Asi que afirmar gratuitamente que se casan con alguien de última generación es cuanto menos atrevido. Pero cómo explicar entonces su explosión?
Brittany Howard dejaba el pasado Noviembre su oficio de cartera para dedicarse a la música que tanto ama. Ella sin duda es el alma de banda, y del mismo modo en que graba en el estudio, cada vez que sale al escenario se descalza en un acto tan natural que parece fundir la autenticidad de la banda con la música que realizan. Brittany es la chispa que le falta a tantas y tantas formaciones con música más que interesante pero sin ese algo que marque la diferencia y les haga de alguna manera únicos. Además de guitarrista y de llevar la voz cantante, Brittany cuenta precisamente con una voz realmente espeluznante, que es capaz de cantar con la intensidad y la pasión de Janis Joplin y quedarse observando, aprendiendo, de las grandes voces del soul del último siglo como Aretha Franklin o Nina Simone. Le acompañan Heath Fogg también a la guitarra, Zac Cockrell al bajo, Ben Tanner a los teclados y Steve Johnson a la batería. Juntos lanzan ésta semana Boys & Girls, un trabajo que adelantaron hace unos días a través de la web de The Guardian y NPR y que tendremos disponible en tiendas de discos en unos días.
El álbum en sí rezuma blues y soul por los cuatro costados. Un rock sureño de una década lejana que no se deja influenciar por la música de los últimos tiempos, y que no puede sonar mejor en un 2012 digital, sobrecargado quizás de maquinas, sintetizadores y demás confeti. La voz gospel y la intensidad y pasión que ofrece Brittany en cada uno de los temas les hace estar por derecho propio en el ojo del huracán. Sus sentidas letras suenan tan honestas que dan que pensar más que oir, y dan para poner el protagonismo de las mismas en la vida de su cantante.
Si lo analizamos, apuntalaron sus maneras después de dejar boquiabiertos a los mismísimos Drive-By Truckers con la demo de You Ain’t Alone, y sobre todo después de birlarles su propia audiencia mientras eran solamente sus teloneros. Luego más tarde el destino iría tejiendo sus hilos y tocarían en NY ganándose buenas críticas del NY Times y obligándoles ya a dejar sus trabajos de vigilante de central nuclear -Johnson- y de cartera -Brittany- como apuntábamos ántes. De ahí a los llenos consecutivos, las visitas de ilustres como Robert Plant a sus conciertos o la llamada de Conan habría tan solo un paso. Las profundas influencias del rock de bandas desaparecidas cuando ellos apenas habían nacido, unidos a la presencia de una frontman que parece nacida en un escenario y bendecida por el personaje de Dave Grohl en la película de Tenacious D, han conseguido armar una banda con peso que irá creciendo exponencialmente con tiempo y tablas. Todo eso sin contar que su máxima virtud es el potente directo, que desviste con prisa el sonido de estudio, de ahí la gran expectación creada en el SXSW de Austin de hace unas semanas.
Boys & Girls será lanzado a partir del 9 de Abril por Thirdman Records, el sello de Jack White, lo que sugiere una posible producción del mismo para futuros trabajos, lo que podría lanzar su sonido basicamente hasta donde White quiera… Su debut contiene joyas como el mencionado Hold On, I Found You o You Ain’t Alone. Estarán en España el 18 de Julio en El Sol madrileño. Seguramente añadan más fechas aunque la única cerrada oficialmente y aún con entradas disponibles es ésta.
Si una formación consigue un digno parecido, no chabacano, a The National, merecerá siempre nuestro respeto. Si a eso le puedes añadir unas gotas de la poción de genialiadad de Arcade Fire, entonces puede encontrar nuestra rendición. Desde Echo Park, en LA, cansados de negativas profesionales y personales, éstos 5 amigos decidieron cargar con el NO que arrastraban sus vidas, y llevarlo por bandera para concienzudamente transformarlo en un SÍ abrumador. Su táctica de hacerse fuertes reivindicándose desde ese punto y decidiendo no darse por vencidos parece haber valido muy mucho la pena.
El barítono de Bradley Hanan Carter nos recuerda forzosamente al más famoso de los últimos años, el de Matt Berninger. Incluso los ambientes que crean recuerdan a ciertas composiciones que hemos escuchado en algunos temas de Richard Hawley y en la propia banda de Berninger.
Solamente han lanzado un EP con 6 temas pero con suficiente dosis como para poder aventurar los mejores presagios. La ansiedad de la impaciencia que recita la voz de Bradley y el miedo a lo desconocido consiguen crear un aura de sentimentalismo e ingenuidad en todo el álbum. Don’t Worry, You’ll Be Here Forever, contiene temas que recurren a baterías atmosféricas y con claros ecos a Arcade Fire o incluso Editors, como There’s a Glow, Big Wave o Another Life, con guiños a la epicidad tan recurrida por los canadienses.
Si la paciencia es una virtud, Hanan consigue en sus temas que la suya se enfrente a la desesperación y produzca resultados tan brillantes como vemos en el primer single, el espectacular Stay With Me.
Pueden conseguir su EP por 10$ más gastos de envío o gratuitamente también a través de su página web nomusicfor.me
Son el último guiso de la cazuela de Rough Trade, los nuevos nuevos-Strokes que teloneaban el año pasado a los nuevos Strokes del 2011, es decir, a los Vaccines.
Howler están en el ojo del huracán pero es difícil fiarse de ellos. Han llamado a una puerta abierta de par en par hace 10 años, pero a la que ahora no quieren ver a nadie disfrazado sino alguien que les sorprenda con una jugada maestra. El indie propiamente dicho como etiqueta de los últimos 10 años está apunto de caducar. Lo maquillan, lo adulteran, lo engalanan, lo modernizan, lo idealizan… pero ya no cuela. Hay tanta basura ahí fuera que cuesta encontrar algo que valga la pena entre tanta porquería.
Éstos post-adolescentes de Minneapolis que no nacieron a tiempo de Achtung Baby, lanzan al vuelo un álbum con reminiscencias de Strokes / Franz Ferdinand, con riffs que hemos elogiado en Vaccineshace poco, o en Yuckhace menos y con unos paralelismos a los Drums más que curiosos. Pero aún con todo, como dicen por ahí, la riqueza está en la mezcla. Por eso, la primera escucha lleva a extraños, porque aunque perezosa es traicionera. En el sentido en que la sensación de refrito es tal que puede hacer aborrecerlos de inmediato. Pero lo cierto es que Howler consiguen realmente mezclar de alguna manera el sonido de la brillante California con el rock sucio y desaliñado del CBGB, viniendo de la tierra de los Replacements. Y cada palo que aguante su vela. Los tipos van a conseguir quedarse por H y por B. Porque su America Give Up, -guiño guiño- contiene temas que pretenden convertirte en creyente cuánto mayor sea el ruido y las voces que lo esparzan. Su single I Told You Once tiene todos los ingredientes puestos en fila de a uno. Y funciona.
«Well I hate myself, more than I hate you»
Aunque venga a la mente el Someone Else de Razorlight. La velocidad automática que le meten en This One’s Different o la tozudez de Black Lagoon es por momentos insultantemente Strokes/BRMC. Al final, la controversia es, si el fin justifica los medios o si no se les debe dejar pasar. Sea lo que fuera el disco no es malo ni mucho menos, es una banda que tiene el algo y que es disfrutable sobre todo si te has dejado guiar por las directrices de NME los últimos 10 años, aunque el sambenito de vintage de algo continuamente imitado no se le va a descolgar facilmente.
Hoy hablamos de una formación que merece ser más que mencionada. Una banda cuyas acusaciones de no hacer nada nuevo son inversamente proporcionales al aumento de adeptos con cada nuevo trabajo. Una banda que guisan solos y que siguen su propia lógica musical. Seguramente no sea un gran seguidor de Nada Surf si ha llegado a éste artículo, porque precisamente a éstos, les importa muy poco lo que se diga de la banda ahí fuera.
El trío de Brooklyn formado por Matthew Caws, Ira Elliot y el madrileño Daniel Lorca acaban de publicar nuevo álbum (séptimo, según contemos) llamado The Stars Are Indifferent To Astronomy, publicado por Ernie Records en España.
Nada Surf parece que siempre será visto a la sombra de Pixies o Weezer. ¿Cuestión de suerte o de estar en el lugar casi adecuado en el momento casi oportuno? No lo creemos. Hoy en día es noticia que una banda pueda estar 10 años seguidos con su misma formación o seguir en la ola sin proyectos varios que los seccionen. Pero planteemoslo de otra manera. El actualmente inválido término indie se utilizó otrora para acuñar a bandas que plasmaban sus primeros trabajos en pequeñas discográficas, las cuales ofrecían un margen de maniobra creativa total, para diferenciarse de los «sí pero no» de las grandes multinacionales. Que le pregunten a R.E.M, o Sonic Youth. Si partimos de esa premisa y seguimos con ella sin mirar atrás pero con la convicción del primer día, nos encontramos que Nada Surf no publica con Universal, Sony o Warner, sino que cumplen 20 años en la cresta con la pequeña Barsuk Records. Una pequeña compañía de Seattle en la que desembarcaron hace 10 años, después de que Elektra les dejara tirados poco ántes de ser absorvida por Atlantic, ahora de Warner. Entonces qué le pedimos a Nada Surf? Que llene estadios a lo Coldplay? Seamos realistas. Lo que hace Nada Surf tiene un mérito terrible.
Nada Surf juegan en otra liga. Sus discos no aceptan preguntas. Piden más que ofrecen. Te unes sin darle vueltas o te quedas fuera. Nada Surf pide diversión, pide ser compartido, pide ser gritado. Peticiones todas que caerían en saco roto si fallaran en el directo. Pero no es así. Los directos de éstos tres afables tipos se marcan en rojo porque sorprenden muy positivamente y son su mejor baza y carta de presentación. La energía en directo dobla la vitalidad que muestran en sus trabajos. Terminar invadiendo el escenario llevado por el delirio popular sin que a la banda le importe lo más mínimo es solo el culmen de los shows revitalizantes del trío de NY.
Precisamente ésta energía del directo es lo que han querido reflejar en The Stars Are Indifferent To Astronomy, pero aunque se acercan al objetivo nunca podrán lograr el mismo resultado. La inconfundible voz de Matthew y sus melodías adherentes irradian un positivismo propio de primavera a la vista. Posee temas potentes como Waiting For Something, Moon is Calling o Looking Through, o con añoranza incuída como el primer single, When I Was Young. Los puristas obviamente les echarán en cara su falta de originalidad, espontaneidad o modernidad, llamenlo como quieran, pero es una formula que Nada Surf siguen de unos años para acá y que de momento al gran público parece no importarle. Ellos hacen un rock desenfadado y efectivo, pero muchos extrañan la inocencia noventera DIY del High/Low.
En cualquier caso, purista, seguidor o sí solamente pasaba a saludar, The Stars… es un trabajo con el sello Nada Surf, parido para ser disfrutado en directo y sin complejo alguno. Sin duda la mejor manera de entender el concepto de Nada Surf, una de esas pocas bandas capaces de cambiar el humor o de dar en el clavo en el momento requerido, sin contar con el bombo de Goo Goo Dolls pero sabiendo perfectamente como mantener brillante su estrella.
Jeff, Brandon y Graham son unos añejos amigos canadienses venidos del lago de Okanagan, en la pequeña ciudad de Kelowna. Unos tipos corrientes que después de estrellar su furgoneta y desechar un primer proyecto desilusionante como fue Alphababy, se propusieron resurgir de sus propias cenizas para crear Yukon Blonde.
Una banda que empezó haciendo metal y ha terminado haciendo alt-country de gran nivel, puro rock vintage influenciado por bandas como Kinks, Stereolab o Fleet Foxes.
Algunos los recordarán por su nominación a los prestigiosos premios Polaris canadienses en 2010 por su álbum homónimo, que conseguiría situarles en su Vancouver prestada, al menos en su país y en un puñado de angloparlantes más. Otros quizás les pueden recordar de la tibia mención de Robyn en How I Met Your Mother. En cualquier caso, Yukon Blonde lanzó un notable álbum con grandes temas impregnados de melodías vibrantes y guitarras no menos adictivas que conseguirían quedarse en repeat una y otra y otra vez. Su sonido americano es cálido y cercano, bebiendo por momentos de The Band o los Beatles . Singles como Wind Blows o Loyal Man nos harían pensar en la efectividad de Band Of Horses o la magia de Leisure Society, pero es en temas sorprendentemente ricos como el incontestable Brides Song cuando una banda te gana y te obliga a recordar su nombre.
El pasado año estuvieron de nuevo en el estudio para grabar su segundo álbum, apartándose sin apenas hacer ruido de la analógica del primero para acercarse un poco al mundo digital y hacer algún que otro guiño a los sintetizadores. Fue precisamente durante ésta grabación cuando salió el EP Fire/Water, con 4 temas que sonaban tan similares al debut que decidieron deshacerse de ellos para depurar al máximo el sonido del nuevo álbum.
Ayer precisamente lanzaron Stairway, el que será el primer single del segundo LP, llamado Tiger Talk, que estará en el mercado en primavera y será presentado en una gira por Estados Unidos con algunas paradas en Europa, amén de 3 noches en el mítico SXSW de Austin, posiblemente el festival más intenso y de mayor crecimiento del mundo.
2012 va a ser un gran año musicalmente hablando, y Yukon Blonde dejará de ser una promesa para convertirse en una realidad que será obviada hasta que los árboles musicales decidan dejar ver el bosque.
Desde hace aproximadamente un mes, o incluso más, se vienen dejando caer las listas con lo mejor del año, sin esperar siquiera a que éste haya finalizado. Por supuesto la objetividad de las listas brilla por la subjetividad del ente que les da de comer. Pero al fin y al cabo son solo listas, y si vale para descubrir nuevas bandas ya habrá valido la pena. La lista de ROCKAST procura ser fiel al estilo de la página. Aunque en el momento en que mezclamos estilos cualquier lista podría hacerse una bola y lanzarse a la papelera por odiosas comparaciones, al final la riqueza está en la mezcla. Hemos querido primar el contexto, la originalidad o el contenido de cada trabajo, por disponer de algunas variables que hagan válido el espíritu de nuestra página. Con ésto, nos aventuramos a destacar los discos más significantes del año. Cada uno tiene una historia, un momento y un porqué. Es posible que la validez de una lista se deba curar contrastándola con la realidad musical unos años más tarde, aunque seguramente ni siquiera ésta premisa sea fiable 100%, pero sí un referente aceptado y eficiente.
2011 ha sido un año que prometía musicalmente pero que finalmente se ha ido diluyendo. De todos modos, nos ha dejado un gran puñado de discos más que interesantes. He aquí algunos de ellos.
20. THE PAINS OF BEING PURE AT HEART – Belong
Ya nos ganaron con su primer álbum, y el segundo les confirma como una banda que sin ofrecer nuevas formulas, consiguen llamar la atención y ganarse adeptos a pasos agigantados.
19. KASABIAN – Velociraptor
Cada vez mejores aunque hayan perdido la capacidad de sorpresa del primer álbum. Una de las mejores bandas británicas en la actualidad.
18. J MASCIS – Several Shades Of Why
El cantante de Dinosaur Jr nos presenta sus credenciales como solista con un gran álbum acústico. Su capacidad compositiva y sus habilidades a la guitarra ya las conocíamos, pero se empeña en añadir más registros y nosotros se lo agradecemos.
17. DANGER MOUSE & DANIELE LUPPI – Rome
El gurú artífice del disco del año también tuvo tiempo para deleitarnos con un álbum completamente analógico, con los músicos de Morricone y con las colaboraciones de Jack White y Norah Jones. No se entiende porqué U2 no se deja llevar por las manos de éste hombre. El Adrian Newey de la música.
16. GIRLS – Father, Son, Holy Ghost
Reconozco que lo primero que me decantó para escuchar su música fue el nombre. Girls tienen un bonito álbum con canciones aparentemente sencillas que hacen volver una y otra vez. Medios tiempos y melodías que recuerdan a Roy Orbison.
15. KURT VILE – Smoke Ring For My Halo
El guitarrista con voz triste de Philadelphia ha lanzado el que será su álbum más notorio a nivel mundial. Muppet to the man, Society is my friend o Jesus Fever forman un fantástico álbum, para acomodarse en él. Está llamado a crecer brutalmente si no se tuerce nada.
14. TUNE YARDS – Bizness
Si primara exclusivamente la originalidad, tUnE yArDs – que así se hacen escribir oficialmente- se llevaría el #1 de calle. Ésta multi-instrumentista americana saca de quicio a más de uno pero la macedonia de estilos que ofrece sin resultar hortera es digna de figurar en todas las listas de lo mejor del año.
13. YUCK – Yuck
Ya hablamos de ellos en algún post anterior. Hacen sonar las guitarras como nadie y su homónimo álbum es adictivo como pocos. Es curioso como de un tiempo a ésta parte parecía que los americanos hacían mejor música inglesa que los propios ingleses, y que ahora sea Yuck quien pretenda dar la vuelta a la tortilla.
12. TV ON THE RADIO – Nine Types Of Light
Una banda que ha sido marcada por la muerte éste mismo año de su bajista Gerard Smith, un músico que se unió a la banda tras llamar la atención del cantante Tunde Adebimpe mientras tocaba en la parada de Bedford del metro de NY. Tras 10 años de carrera demuestran ser una de las bandas más interesantes del panorama musical. Lanzaron la idea de un video por tema asi que en YouTube se puede ver la películade Nine Types Of Light. Además Tunde y el guitarrista Kyp Malone también colaboraron en el último disco de Tinariwen, otro gran disco por cierto. Second Song es uno de los mejores temas del año.
11. FOO FIGHTERS – Wasting Lights
Dave Grohl y los suyos saben lo que se hacen y los rodeos no van con ellos. Rock Foo Fighter puro y duro. Toda una descarga de adrenalina para una banda que tiene uno de los directos más poderosos del mundo como pudimos comprobar éste año. Los videoclips son especialmente originales. De esos que ya no se ven hoy en día y que tan bien se hacían en los 80.
10. ELBOW – Build a rocket boys!
Elbow no se deja engullir por las buenas críticas a The Seldom Seen Kid y se marcan un álbum que pocos esperaban de ésta calidad. Un prodigio de banda, tan sencillos como grandes. Inusual en su tiempo e infravalorada fuera de sus fronteras hasta la extenuación. Así vivimos su emocionante concierto.
9. THE VACCINES – What Did You Expect From The Vaccines?
Le hacía falta a los británicos una aparición como la de los Vaccines. Rock en pelotas. Energético y pegadizo. Con espíritu Ramone vaganado durante todo el álbum. Los Vaccines logran un vaivén de temazo tras temazo. Canciones infalibles de 2 minutos, guitarras y melodías crudas ponen el listón del segundo álbum practicamente imposible de superar. El clon americano también explosionó éste año, se llaman Mona y tienen un álbum debut no menos soberbio. Así vímos What Did You Expect From The Vaccines en Mayo.
8. YOUNG THE GIANT – Cough Syrup
El carisma y la gran voz de Samaeer Ghadia lleva en volandas a una banda californiana que pasará irremediablemente a ser mainstream tarde o temprano. Contaron con el productor Joe Chicarelli que había trabajado con Raconteurs. Cough Syrup es un álbum imprescindible plagado de singles como My Body, Strings, I Got o Apartment.
7. RADICAL DADS – Mega Rama
Una de las sorpresas más agradables para un pesimista año. Radical Dads es una banda neoyorquina que cuenta con el batería de Clap Your Hands Say Yeah! Robbie Guertin, y que ha conseguido uno de los debuts más destacados del año gracias a un shoegaze vestido por los pies. LP con apenas 30 minutos y 9 temas de los que no sobra ni uno solo. Tienen una gran proyección. Parece el típico álbum por el que volveremos la vista cuando Pitchfork decida subirse a lo alto del pupitre y ver que todo eso era bueno. Rock sano para mentes inquietas. El pasado septiembre nos concedían una entrevista exclusiva.
6. RYAN ADAMS – Ashes & Fire
El genio de Jacksonville ésta vez se ha puesto el traje de los domingos. No quiso hacer de las suyas con ningún experimento y lanza un álbum muy íntimo de lo que se supone mejor sabe hacer. Tiene canciones desgarradoras como Do I Wait, rock suave como Chains Of Love o más countries como Ashes & Fire. Viene marcado por la enfermedad del oído (Ménière) que sufrió y que consiguió superar. Las quinielas dicen que por ésto dejo a los Cardinals («nunca fuimos realmente amigos») y sus experimentos de rock duro. Ashes & Fire nos muestra la mejor versión de la voz inconfundible de Adams, y una confirmación: desechó todos los temas que tenía previstos para el álbum al escuchar a Laura Marling porque no los consideró lo suficientemente buenos. Así vimos Ashes & Fire y así escuchamos la magia en Oporto.
5. BON IVER – Bon Iver
Bon Iver ya había conseguido sorprender con su primer álbum pero un segundo de tal calidad no era esperado. Justin Vernon consigue musicar paisajes como nadie. Al igual que TV on the Radio, Bon Iver también dispone de 10 cortometrajes en una version deluxe del álbum. Holocene, Calgary o Towers son solo algunas de las espeluznantes canciones que conforman su brillante trabajo. El tercero seguramente variarán algo el rumbo.
4. ANNA CALVI – Anna Calvi
Ésta londinense de raíces italianas, ha conseguido ser con todo derecho una de las revelaciones de la temporada gracias a un álbum inmenso grabado con equipo analógico. Se está pateando todo el mundo para dar a conocer su obra y tiene admiradores confesos como Nick Cave o Brian Eno. Las comparaciones son odiosas, pero si Lana del Rey no quiere preguntarse porqué la siguen juzgando como un producto de marketing, podría sencillamente comportarse como si no lo fuese, y mirarse en el espejo de Anna Calvi. Así hablamos de su álbum en Marzo
3. MY MORNING JACKET – Circuital
Una banda terroríficamente buena. En todos los sentidos y aspectos. Huyen del mainstream y el mainstream huye de ellos. Para lanzar el álbum eligieron un tema de 7 minutos que es una obra maestra: Circuital. La banda de Jim James hace un rock espectacular que no se parece a nadie, y técnicamente son unos virtuosos. Circuital es un álbum imprescindible.
2. M83 – Hurry Up We’re Dreaming
Anthony González ya había sacado un muy buen álbum en 2008, Saturdays = Youth, asi que un álbum doble como es Hurry Up, We’re Dreaming parecía un proyecto arriesgado. No mas lejos de la realidad, 22 temas plagados de su característica electrónica, muchos sintetizadores, toques shoegazers guitarras y epicidad nos resuelven uno de los mejores álbumes de 2011. Midnight City, Wait, Soon My Friend, Raconte-Moi Une Histoire o la Intro con la colaboración de Zola Jesus son algunos de los éxitos de éste disco. Proximamente de gira en España.
1. BLACK KEYS – El Camino
Desde su lanzamiento parecía condenado al número más alto de la clasificación. El Camino de los Black Keys, lanzado estratégicamente a principios de Diciembre, es un disco que traía una escoba bajo el brazo. En un año no muy agraciado musicalmente, El Camino entró sin llamar barriendo de un plumazo todos los lanzamientos que había parido 2011. Uno de los secretos es haber trabajado con Danger Mouse, músico y productor, artífice de un álbum que podría haber sido publicado en los mismos 70 y el sonido no distaría mucho al que han conseguido. El Camino dispara con intención y que tiene joyas como Run Right Back, Sister, o Lonely Boy que van directas a la yugular. Como anécdota, los Black Keys son uno de los grupos que no quiere aparecer en Spotify, ya que consideran que no son un grupo tan grande como para dejar de ganar dinero a causa del temido streaming. Y no es el primero. Muchas compañías independientes empiezan a sacar a sus bandas del gigante que ha revolucionado la forma de consumir música.
Hay muchas, quizás demasiadas habladurías de Ryan Adams en todos los medios especializados. Habladurías que tratan de ver handicaps siempre que Ryan se sale de la tangente y prueba con algo diferente a Heartbreaker.
Entendería esas quejas de niño fruncido si lo que se sale de la tangente fuera de una mediocridad inusitada. Pero no lo es. Entonces críticas al lanzamiento de 3 álbumes en un año (2005) y uno de ellos dobles, cuando esos 3 álbumes son de la talla de 29, Cold Roses y Jacksonville City Nights, directamente no son concebibles. 3 LP’s tan distintos y tan maravillosos. El más country friendly y por tanto el mejor para la prensa especializada es Jacksonville City Nights con clásicos de la talla de The Hardest Part o Dear John. Pero qué decir del incomprendido y fantástico 29, de sus letras, su profundidad, del blues, del guiño de The Sadness y de temas tan soberbios como Blue Sky Blues, Elizabeth you were born to play that part, etc… Y el doble Cold Roses, sostenido por Neal Casal y sus Cardinals, donde lleva el Alt. Country a su propia dimensión.
Pero veníamos a hablar de Ashes & Fire. Todo este cuento viene a que en este último álbum ha tenido a bien subirse al carro hasta el apuntador, para chivarse de la vuelta a la normalidad de Adams. Pero ¿cuál es su normalidad? Si en 3 meses se le ocurre lanzar un Rock & Roll part 2 será atizado como antaño. No es fácil que ocurra tal cosa a corto plazo ya que las circunstancias han cambiado. Su matrimonio con la actriz Mandy Moore contra todo pronóstico va viento en popa, y los quebraderos de cabeza que le ha dado la enfermedad de Ménière que padece parece le han llevado de momento a estar extrañamente asentado y relajado. Tanto como para hacer An Acoustic Nightmare, una mini gira europea totalmente acústica y anterior a la salida de A&F. La misma que ahora repite después del lanzamiento del álbum. Adams no es un tipo que se deje llevar por ninguna corriente. La salida de A&F no se debe a la continua presión de su apesadumbrado entorno para estabilizar de alguna manera su carrera y seguir por la senda más coherente, sino más bien a su propio sentir actual. Al igual que vino el turno de publicar heavy, escribir poesía o conectar con los Cardinals a quienes ahora no muestra el menor aprecio. Adams es un genio que no sabes por donde va a salir, asi que vale más dejar los lamentos a un lado y disfrutar con cada lanzamiento y sobre todo entender que no es un artista al uso. Sólo de esta manera se llega a comprender a alguien con un talento extremo. Alguien que no trata de alimentar un mal atribuído ego, que curiosamente queda enseguida desterrado cuando se conoce su modus operandi en conciertos, contadas entrevistas o trato con los fans. No se puede entender un genio sin peculiaridades propias. Le sucede a Dylan, a Bowie, a Prince. Al fin y al cabo, es su música, su estilo y su vida, y no puede ser automáticamente desacreditado, por ejemplo, por creer que sólo se pone camisetas de Iron Maiden para cantar temas heavies. Craso error.
Ashes & Fire es un álbum óptimo. La banda sonora de la leña que arde. La delicadeza y precisión de las melodías están más cercanas aquí que en anteriores trabajos. Rezuma soul por varios costados, pero lo que de verdad destaca del disco es la capacidad de Adams de abrirse en canal -aunque reniegue en las entrevistas- y ofrecernos emociones intensas en forma de buenos temas, que es lo que hay aquí, apoyados en la melancolía pero sin llegar al ñoñerismo. Porque un tema se sabe bueno cuando se pueden explotar sus posibilidades. Lo veremos sin tardar en A&F como lo hemos visto a lo largo de la discografía de Adams, en las múltiples y diferentes versiones que grandes artistas hacen de sus temas. Incluso en las versiones que al propio Adams tanto le gusta revisar de sus propias canciones. Éste es un disco que gana muchos enteros con las escuchas. Un buen vino esperando ser descorchado. Y tiene auténticas gemas como Do I Wait, con un suave inicio, una fuerza concentrada desgarradora y una voz de Adams esplendida, como nunca habíamos escuchado ántes. El notorio Chains Of Love, timidamente pop, Kindness o Lucky Now son otros grandes temas que dejan caer su madurez. Amén del tema que abre el álbum y que adelantó ya en la gira, Dirty Rain. O el tema que da título al mismo, el folkie Ashes & Fire. En ésta ocasión han colaborado de nuevo Norah Jones, al piano y backing vocals, la propia Mandy Moore, inseparables desde que se casaron, o Benmont Tench (Tom Petty & Heartbreakers). El productor ha sido el mítico Glyn Jones que produjera a los Beatles, Stones o los Who entre otros.
No entra cualquier llave en ésta cerradura, por eso muchos parecen perdonarle la vida ridículamente. Se puede seguir dando patadas al aire o rogando la vuelta de los Smiths, pero al final del día, hablamos de música y personas, con vida propia, artistas malditos muchos, y ésto es lo que hay.
Si la mejor defensa es un buen ataque, El Camino es el mejor kamikaze y la madre de todas las fortalezas. Un álbum guardado con recelo para ser lanzado fuera del prime time. En Diciembre. Un 5 ó 6 dependiendo de cada país. Cuando todas las agoreras revistas musicales han publicado ya sus listas con lo mejor del año. Chapeau.
Pero hagan sitio a la criatura por favor, El Camino es sin lugar a dudas uno de los mejores discos del año si no el mejor. El dúo garajero de Ohio hace posiblemente el rock más creíble del panorama. Blues agresivo y adictivo como pocos. En un tiempo en el que el rock sólo es resucitado para volver a ser golpeado, Black Keys paren un álbum matador, sin barnizar. Práctico y directo. Sin rodeos. Fiel a sus raíces pero sin perder un ápice groovie, algo que le debería de encumbrar a lo más alto de varios podios.
Su primer single ya nos dejó boquiabiertos. La esplendida Lonely Boy supedita su efecto a ser escuchada con algo más que auriculares o entornos largos. Sin complejos. Como el ya famoso protagonista de su videoclip. Quiero recordar un tema mejor en todo este 2011…
Los 38 minutos del álbum se agolpan en un apresurado desfile de efectivos posibles singles. La línea de bajo tiene algo más de protagonismo que en otros trabajos, y las guitarras secas con riffs muy marcados nos acercan en ocasiones al glam más setentero de T-Rex. Podríamos destacar joyas como Sister, o Run Right Back pero sería una pequeña injusticia al resto del álbum que también tiene reticencias funk como en Stop Stop. No debemos olvidar el papelón de Danger Mouse, productor gurú que por algún motivo U2 no termina de darle los galones del mando para su -utópico?- reinicio.
Si ya el año pasado en Brothers conseguían un álbum más que notable, ésta vez Dan y Patrick se superan y van a confirmar definitivamente su música como el mejor rock de marcas blancas.
Escuchen, compren, recomienden, regalen. Y sobre todo disfruten.
El refrito está servido.
Son el último guiso de la cazuela de Rough Trade, los nuevos nuevos-Strokes que teloneaban el año pasado a los nuevos Strokes del 2011, es decir, a los Vaccines.
Howler están en el ojo del huracán pero es difícil fiarse de ellos. Han llamado a una puerta abierta de par en par hace 10 años, pero a la que ahora no quieren ver a nadie disfrazado sino alguien que les sorprenda con una jugada maestra. El indie propiamente dicho como etiqueta de los últimos 10 años está apunto de caducar. Lo maquillan, lo adulteran, lo engalanan, lo modernizan, lo idealizan… pero ya no cuela. Hay tanta basura ahí fuera que cuesta encontrar algo que valga la pena entre tanta porquería.
Éstos post-adolescentes de Minneapolis que no nacieron a tiempo de Achtung Baby, lanzan al vuelo un álbum con reminiscencias de Strokes / Franz Ferdinand, con riffs que hemos elogiado en Vaccines hace poco, o en Yuck hace menos y con unos paralelismos a los Drums más que curiosos. Pero aún con todo, como dicen por ahí, la riqueza está en la mezcla. Por eso, la primera escucha lleva a extraños, porque aunque perezosa es traicionera. En el sentido en que la sensación de refrito es tal que puede hacer aborrecerlos de inmediato. Pero lo cierto es que Howler consiguen realmente mezclar de alguna manera el sonido de la brillante California con el rock sucio y desaliñado del CBGB, viniendo de la tierra de los Replacements. Y cada palo que aguante su vela. Los tipos van a conseguir quedarse por H y por B. Porque su America Give Up, -guiño guiño- contiene temas que pretenden convertirte en creyente cuánto mayor sea el ruido y las voces que lo esparzan. Su single I Told You Once tiene todos los ingredientes puestos en fila de a uno. Y funciona.
Aunque venga a la mente el Someone Else de Razorlight. La velocidad automática que le meten en This One’s Different o la tozudez de Black Lagoon es por momentos insultantemente Strokes/BRMC. Al final, la controversia es, si el fin justifica los medios o si no se les debe dejar pasar. Sea lo que fuera el disco no es malo ni mucho menos, es una banda que tiene el algo y que es disfrutable sobre todo si te has dejado guiar por las directrices de NME los últimos 10 años, aunque el sambenito de vintage de algo continuamente imitado no se le va a descolgar facilmente.
Salud
D
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