Archivo de la categoría: Clásica

Las improvisaciones de Nils y Olafur

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Que se junten dos talentos semejantes para crear música es algo digno de elogio. El islandés Ólafur Arnalds y el alemán Nils Frahm llevan años inmersos en sus respectivas carreras y consiguiendo el respeto y admiración unánime de público y crítica. Son dos de los principales valedores de la aproximación de la música neoclasicista al gran público a través de la electrónica.

Son noticia al haber reeditado su primera colaboración, Stare de 2012, pero además por lanzar dos EPs más previstos para este otoño. Además, han dejado hacer al director Alexander Schneider y han obtenido un video de 45 minutos a partir de las interminables sesiones de grabación en los estudios de Nils en Berlín. Aquellas sesiones se prolongaban durante horas y dieron lugar a temas que presentan este mes en un trabajo llamado Loon (Erased Tapes, 2015)

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Lo mejor de 2014

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Cada año se hace más difícil concretar cuales han sido nuestros discos favoritos. Se hace cada vez más y más música a pesar de las innumerables crisis del sector. Y el talento cada año parece crecer en pos de la creatividad y la búsqueda de ese elemento diferenciador que haga al artista sobresalir del resto.

Se nos quedan fuera montones de grandes artistas, muchos de ellos emergentes, que pueden disfrutar en la lista de singles y en las entradas que vamos publicando con más o menos frecuencia.

Estos han sido los 40 discos favoritos de ROCKAST de 2014. Y aquí la lista completa vía Spotify.

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Peter Broderick – Teatro del Arte, Madrid.

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Teatro del Arte, Madrid
Son Estrella Galicia
13/10/2014

Si es cierto aquello de que la primera impresión es la que cuenta, sin duda la que nos ha dejado esta noche el músico de Portland ha sido ciertamente inmejorable. Peter Broderick es un multi-instrumentista curtido en muchas batallas, que por primera vez se presenta en directo con banda completa en nuestro país. Podría ser un decir cuando él mismo es una banda andante, imitando incluso la trompeta con la boca en alguna ocasión. Pero viene bien acompañado con tres músicos con los que ha grabado su último disco, el EP “(Colours Of The Night) Satellite” (Bella Union, 2014). Especial mención para su percusionista, el cual lleva una colección de artilugios considerable, que le sirve para llevar firme el timón en muchos de los temas. La banda le aporta peso en muchas canciones, especialmente aquellas que empiezan en clave de folk y terminan en jam session de distintos estilos. Un acierto que esperemos sea un proyecto a largo plazo.

La sueca-japonesa Sumie ha sido la encargada de telonear a Broderick, interpretando sus delicados temas, que se bastan con su guitarra acústica y su voz como instrumento adicional. Broderick, que interpreta los dos últimos temas de Sumie, aparece como por arte de magia en el escenario para cantar a capella “Sideline, mientras anima a los últimos rezagados a tomar sus asientos, antes de sentarse él mismo a finalizar el tema en un piano situado en una esquina de la sala. El Teatro del Arte proporciona una intimidad que le viene como anillo al dedo a la música de Broderick. La sala resulta muy familiar, con un silencio casi sepulcral. Apenas tiene capacidad para unas 100-150 personas, que se disponen alrededor de un funcional escenario situado a ras de suelo.

El concierto deja latente la extremada versatilidad del músico, mezclando géneros que van desde el folk, al funk o el soul, pasando por el jazz, el blues, música hablada, bases de hip-hop, momentos para la psicodelia e incluso algo de post-rock. Si alguien pregunta por innovación que llame por esta puerta. Hay momentos para cantar con el público, como en la interpretación de su ultimo single, “Colours Of The Night”, o dejando a un lado los micrófonos para aprovechar la buena acústica de la sala, como es el caso de “With The Notes In My Ears” o “Below”, con todos los músicos en primera fila en pie haciendo coros a Broderick y su guitarra acústica. Su música tira de raíces americanas clásicas, pero sin apego alguno por mezclar para conseguir un abanico musical realmente único.

Aprovecha para presentar temas de su último EP pero también para deleitarnos con alguna versión personalísima, como el “Get On With Your Life” de Stina Nordenstam, u otra canción de la americana Shelley Short, con Sumie a las voces devolviéndole el favor inicial. El cantante incluso acepta bises y se anima con el primer tema que le lanzan desde la primera fila, “Hello To Nils” incluido en el álbum “How They Are” de 2007.

Peter Broderick en Madrid

Quizás Broderick no tenga el reconocimiento que se merece. Y seguramente el boca a oreja pueda ser uno de sus grandes aliados, pero apuesto a que cada persona que tiene oportunidad de verlo no duda en repetir y atraer más fieles. Su interpretación, o performance, que parece que la primera se queda corta, es muy original, es atrevida e innovadora. Su música está muy lejos de ser comercial, con un tímido intento quizá en este último EP, pero lo que transmite con todo su talento, su naturalidad innata y la imagen que deja tras un espectáculo en directo no son muy comunes.

Esperemos que el lleno que ha habido esta noche sirva para poder ver en más ocasiones a un músico excepcional con apego a salirse de las normas convencionales.

Una semana en South By Southwest.

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SXSW, Austin, Texas. “3 is the magic number” que cantaba De La Soul. El festival que más páginas ha generado en las últimas dos semanas no es un festival al uso. South By, como lo conocen los locales, no tiene grandes escenarios, ni zona de acampada. No venden abonos propiamente dichos ni tampoco existe un llamativo cartel oficial.  SXSW es una feria con 28 ediciones a sus espaldas que comprende 3 divisiones principales, concretamente SXSW Film, SXSW Music, y SXSW Interactive. En cada una de ellas están presentes algunos de los mejores profesionales y empresas de cada sector, que durante diez días discurren por allí mezclándose con artistas, turistas y lugareños abrumados.

Últimamente han aparecido también las vertientes de SXSWedu, dedicado al desarrollo de nuevas tecnologías en materia de educación, SXSWeco, enfocado al medio ambiente, y SXS V2V (Vegas To Vegas), que supone realmente una prolongación del SXSW Interactive y que pone su empeño principalmente en las start-ups.

No existe una gran proyección del festival más allá de sus fronteras, a excepción del Reino Unido en los últimos tiempos o México por cercanía. Curioso en en macro-evento en el que el 85% de la industria musical de EEUU se encuentra esa semana en Austin, y que provoca un impacto de 218 millones de dólares en la ciudad.

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Las confirmaciones oficialesse suceden a un ritmo vertiginoso, en tandas de 500 a 800 artistas hasta llegar a más de 2000. La mayoría son bandas noveles que apenas cuentan con un disco en el mercado o en Bandcamp. El espíritu de la organización es mantener un perfil bajo, por eso cada año procuran hacer una crítica constructiva, escuchando los comentarios y sugerencias de todos los involucrados. Es raro ver bandas realmente potentes hasta que la fecha del festival no está próxima. Es entonces cuando hay algunas pocas novedades ruidosas que siempre se agradecen. Aunque no son el leitmotive del festival. En esta edición contamos con Soundgarden, St.Vincent, Coldplay o Damon Albarn, pero también con las famosas sorpresas de última hora, que este año vinieron de la mano de Jay Z, Kanye West o hasta Lady Gaga, que terminó protagonizando un espectáculo de dudoso gusto con la artista Millie Brown vomitándole encima.

Es obvio que es un evento completamente inabarcable para un ser humano. Incluso para varios. Pero ahí radica precisamente uno de sus encantos. Cuando llegas a un recinto oficial y escuchas a artistas que no conoces, hay una alta probabilidad de descubrir nuevos talentos y gente con ganas de hacer grandes cosas. Porque hay una cosa que impera en todo Austin y es la calidad de los artistas. No crean que por la cantidad se ve mermada la calidad. Nada más lejos de la realidad. Pero la cantidad sí que hace que los planes en SXSW se hagan y deshagan a golpe de “tweet” y de la generosidad del patrocinador.

El festival es uno de los más queridos del mundo por su manera de marcar la diferencia. Hemos pensado y hemos preguntado a músicos y gente local y nadie recuerda haber visto nada parecido en ninguna otra ciudad del mundo, a pesar de que ya cuenta con algunas hermosas hermanas camino al North West.

Los bares.

La música es un elemento que fluye por toda la ciudad a cualquier hora del día o de la noche. Se vive y se siente allá donde vayas. Las calles se convierten en un hervidero de gente portando sus badges – la acreditación oficial- y pulseras, o buscando cualquier garito en el que hayan hecho RSVP con antelación para poder entrar. Es por eso que el festival se celebra principalmente en la calle y en sus infinitos bares, que se vuelcan con el evento incluso con conciertos programados para las horas en que no tienen actos oficiales.

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La mayoría de actos oficiales suelen comenzar a partir de las 7 de la tarde, pero ya desde el mediodía podemos disfrutar de infinidad conciertos de artistas que pueden o no haber sido invitados al festival, pero que multiplican sus conciertos para aprovechar al máximo su estancia en Austin. Y es que hay algo en lo que coinciden los artistas, y es que South By Southwest te baja totalmente a la realidad de tus inicios. Puedes tener cierta notoriedad en tu país de origen, incluso en EEUU, pero en Austin vas a cargar con tus bártulos a cuesta entre local y local, y montar y desmontar escenarios en tiempos de pit-stop.

Los locales compiten por ver cuál es el más pintoresco, pero hay una calle que se lleva la palma. Verán, hace apenas dos años, Rainey Street era una típica calle norteamericana. Con amplias aceras, con sus casitas de madera, sus porches, y sus respectivos jardines en la parte de atrás. Entonces a alguien se le ocurre una idea genial y monta un bar en una de las casas que había en venta. Algo sencillo. Modificando lo justo su interior y con apenas un letrero y unas clásicas luces navideñas en el porche. Se pueden imaginar el efecto dominó que produjo la idea. Al año siguiente los bares se multiplicaron y los pocos vecinos que quedaban estaban en jaque. Muchos se aferraban a irse y hasta el año pasado, según nos cuentan, se podía ver a algún vecino en el porche de sus hogares mientras la calle fluía al ritmo de la música.

Las fiestas.

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O quizá deberíamos decir “las marcas”. South By también es conocido como el festival del “branding”. Prácticamente la totalidad de los conciertos están estupendamente patrocinados por grandes o pequeñas marcas. Por ello es habitual encontrarte con la fiesta de Spin Magazine, con un día entero patrocinado por Vans en una pequeña carpa construida para la ocasión, la Red Bull Sound Select, que patrocinaba 4 días en el The Belmont, Dr Martens en 96 Bar, o una de las más famosas patrocinadas por The Hype Machine, y celebrada en una suerte de nave industrial en miniatura denominada Hype Hotel para la ocasión.

La parte positiva para el público es que algunas de ellas ofrecen comida y bebida gratis durante las actuaciones que están patrocinando. La negativa, que esto hace congregarse todavía a más gente de lo habitual y entrar a algún recinto puede ser una misión larga y frustrante. Sobre todo cuando el local de mayor capacidad de la ciudad difícilmente sobrepasa las 2000 personas de aforo.

Los showcases.

Los conciertos, denominados showcases, son recitales de unos 35-40 minutos de duración donde el artista tiene que montar su propio equipo, y hacer la prueba de sonido con el técnico de la sala en los 20 minutos que le deja el artista anterior. Seguramente nunca se han visto pruebas de sonido tan concurridas como en Austin. Pueden parecer a simple vista conciertos cortos, pero cuando estás en un festival con tal salvajada de bandas, es todo un alivio. Los artistas seleccionados tienen al menos un bolo oficial, aunque la mayoría terminan tocando entre 4 y 8 veces durante la semana en los diferentes locales. Para algunos resulta especialmente complicado entrar, como para los conciertos encuadrados dentro del iTunes Festival, que este año se celebraba por vez primera fuera de Londres, y para los cuales debías de registrarte con tu acreditación para entrar en un sorteo de las entradas. Más ridículo resultaba ver a Lady Gaga, con el patrocinador animando al personal a realizar estúpidas yincanas para poder ganar la oportunidad de entrar en el siniestro bombo

Siempre resulta más saludable no pensar en los conciertos que te has perdido, porque si eso supone un quebradero de cabeza en cualquier festival, imaginen uno en el que constantemente coinciden más de 50 conciertos simultáneamente.

Damon Albarn

Damon Albarn

Los artistas.

Según ellos los más perjudicados por la aglomeración en que se está convirtiendo el festival. Y sus razones tienen. Mandan una maqueta a la dirección de SXSW en la que se juegan el ser o no seleccionados para el festival. El mandar la maqueta ya implica un pequeño desembolso de unos 30 dólares aproximadamente. ¿La recompensa? Si son seleccionados, tendrán su acto oficial en SXSW y recibirán una pequeña compensación económica de entre 100 y 250$ dependiendo de si es un artista solo o una banda. También pueden elegir una pulsera oficial que les dará acceso a todos los actos del SXSW Music, pero siempre detrás de los portadores de los badges, esto es, la gente del business que pueden pagar entre 400 y 1800 dólares por badge. Una política que nos produjo la estampa surrealista de conocer en las colas a bandas como Quilt o Waylayers.

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En muchos casos se quejan de que en los locales están más pendientes de los carteles publicitarios que de los propios artistas. Esto es la ciudad-anuncio, así que sus argumentos son bastante razonables. Además, la organización no paga desplazamientos ni alojamiento, pero ofrece asesoramiento para conseguirlo.

Lunes 10 de Marzo de 2014. 

SXSW 6th Street pictures

Hemos aterrizado en Austin la noche del sábado. Nos espera una suerte de diluvio que afortunadamente no se repetirá en el resto de la semana. Una vez conocidos nuestros anfitriones americanos y probadas sus sanas costumbres con la primera comida del día, nos disponemos a patear la ciudad en busca de sus deliciosa oferta de comida tex-mex y sus amigables gentes. El Domingo ha sido la primera toma de contacto, donde conocemos la famosa 6th Street, una pintoresca alineación de locales musicales en su gran mayoría, donde se darán cita tanto los actos oficiales como los extra-oficiales. También tiene cines, hamburgueserías, tiendas de souvenirs y hasta una pizzería hard rock.

Vamos hasta Rainey Street, una calle con las típicas casitas americanas de madera que en los últimos 2 años han ido mutando lentamente hasta convertirse en bares, con sus respectivas luces de navidad encendidas 24 horas, y sus jardines en la parte de atrás convertidos en improvisados escenarios para la ocasión. Terminamos en el Javelina, donde entramos a medio concierto de The Hillbenders, un quitento del Springfield de Missouri que hacen bluegrass y que consiguen que varias parejas se animen a bailar enfrente del escenario. Más tarde tocarán The Continuums, haciendo un rock sureño que por momentos recuerda a Kings Of Leon.

Sweedish Bootcamp Invasion Austin Tx

Ya el Lunes optamos por ver la Swedish Bootcamp Invasion, que ha traído a un buen puñado de artistas suecos, amén de barra libre de comida y bebida durante todo el evento.

Sweden twelve points, La Suède douze points. El lugar es un gran jardín con un escenario junto a la carretera, unas pequeñas gradas y un par de barras a modo de chiringuito playero. Durante el día desfilarán actos como Mire Kay, Simian Ghost, INVSN, Solander, o Mary Onettes, con su efectivo pop atmosférico presentando su nuevo EP, “Portico”.

De allí nos vamos al Mohwak, un garito con gradas junto al escenario y en la parte superior, donde tocan together Pangea, una banda punk garage, Wild Cub, indie pop americano de manual que gusta al personal, y Chet Faker, un músico electrónico australiano que ha conseguido despuntar  en su país, y empieza a hacerse un nombre a través de remixes y diversos premios.

Charlie XCX at The Mohawk, Austin, TX.

Charlie XCX

 

El turno más tarde sería para Cymbals, unos británicos un tanto insulsos cuya música recuerda muy mucho a Foals. Pero la noche tenía un nombre, y ese era el de Charlie XCX, más conocida por haber escrito y regalado el mega hit “I Love It” a Icona Pop. Sus colaboraciones con otros artistas habían sonado durante los últimos tiempos pero en SXSW demostró que su ascenso no tiene fin. Sus temas tienen gancho comercial y su camino tiene la misma meta que M.I.A. o Rihanna. Tiene fuerza, tiene temas, y tiene bonitas coreografías que atenuaron el efecto llamada de la lluvia que había traído la banda anterior.

Salimos a cenar algo a una de las múltiples caravanas de comida que hay en la ciudad. Hay pizzas, tacos, burritos, cheesesteaks y toda clase de comida rápida que puedas imaginar. Estoy con mi amigo David R. Moldes de Vanishing Point, que conoce a Nacho Vigalondo y consigue colarnos en la fiesta que el director está montando con motivo de la presentación mundial de su última película, “Open Windows”. Un señor garito en la primera planta de un local de moda de la misma 6th Street, con barra libre de comida y bebida, donde de buenas a primeras tengo la oportunidad de conocer a la actriz Sasha Grey y al actor Elijah Wood. Surrealista. Pero les dije, esto es Austin, y aquí cualquier cosa puede pasar.


Martes 11 de Marzo de 2014.

Se supone que hoy comienza oficialmente el festival. Así que previo paso del Austin Convention Centre para recoger nuestras acreditaciones, nos acercamos de nuevo a la Rainey Street para tomar algo. Sorpresa. Resulta que si los programas oficiales funcionan de noche, los bares tienen programaciones no oficiales para amenizarnos la tarde. Y aquí la tarde comienza a las 12 del mediodía. Bien.

Nos sentamos en el jardín del Blackheart donde los conciertos ya han comenzado. Toca una banda que se llama Heeney, con un sonido punk rock parecido a Parquet Courts que gusta al personal. También una banda llamada Inner Oceans, con apego al sintetizador y algo pasados de vueltas en efectos vocales que destaca por la belleza de su bajista. Una de las cosas más resultonas del SXSW. Amigos, pongan una bella bajista en su banda. Se verá mejor. Es así.

And The Kids

And The Kids

 

Si bien la mejor banda que vimos allí fueron And The Kids, un trío de Massachusetts armados con ukelele eléctrico, teclados y poderosas armonías vocales que dejaron boquiabierto al personal. Las chicas no están oficialmente en el cartel pero vienen de la mano de una banda amiga local como son los Mother Falcon, una banda de 18 miembros que hacen folk sinfónico de esos que emocionan hasta al más reticente.

La noche empieza a caer y decidimos acercarnos a la guarida británica. Patrocinada por la BBC, se han hecho con el Latitude 30 Bar durante el festival para traer a sus actos más rompedores. El evento está presentado por el mítico Huw Stephens, el famoso locutor de la BBC Radio 1, que haciendo gala de la clásica amabilidad británica, nos dedica un momento de conversación en el que agasajamos a las bandas presentes y apalabramos una entrevista para Rockast una vez pasada la vorágine del festival.

Wolf Alice

Wolf Alice

Por allí pasan esta noche un par de bandas a las que seguimos desde hace tiempo, y de las que ya hemos hablado en diversos secciones de Emergentes en Rockast. La primera de ellas es Wolf Alice, cuyo auto-denominado psychofreak pop-rock resulta ser más sucio y más rockero que en su versión de estudio. Portada de NME de esta semana, parece que ni siquiera les falta lanzar su debut para llegar alto. Gran interpretación de Bros con una Ellie Rowsell sensacional.

La otra gran banda que queríamos ver eran unos tipos de Manchester llamados Bipolar Sunshine, el nuevo proyecto de Adio Marchant. Mezcla soul, funk, rock, gospel y hasta rap, y aún así suenan a una mezcla de Mike Skinner de The Streets y TV On The Radio. Tiene hits inmediatos como Love More Worry Less, Where Did The Love Go o Rivers, uno de los mejores temas que hemos escuchado este año.

Bipolar Sunshine

Bipolar Sunshine

También tocan Prides, un dúo electrónico muy interesante de Glasgow que pone la sala del revés con buenos ritmos y un batería energético como pocos.

La mañana siguiente tenemos cita con los artistas españoles en Sounds From Spain, así que es hora de recogerse.

Miércoles 12 de Marzo de 2014. 

Arizona Baby, SXSW

El Miércoles 12 era uno de los eventos que teníamos marcados en rojo desde hace semanas. Por 7º año consecutivo se celebraba el evento de Sounds From Spain, organizado por el ICEX, Fundación SGAE y Promusicae entre otros. Este evento trae todos los años una selección con los mejores artistas españoles, así como empresas del sector. En esta ocasión, tuvimos la oportunidad de ver los conciertos de Soledad Vélez, chilena de voz prodigiosa asentada en Valencia, Lori Meyers, Fuel Fandango, los vallisoletanos Arizona Baby, el rock de Betunizer, y la clase del maestro Kiko Veneno.

Los conciertos se celebraron en una carpa justo enfrente del Convention Centre, asi que el bullicio general, sumado a la paella y vino gratis (lo del vino se lo pensaron 2 veces, o se terminó antes de empezar el evento) hicieron que la velada matutina se convirtiera en una fiesta.

Muy buenas todas las actuaciones, con Arizona Baby abriendo las bocas de los yanquis y Kiko Veneno haciendo bailar a todo el pabellón. Tuvimos la ocasión de felicitar a las chicas de Digital Girl, una empresa de L.A. que consiguió que los 2 días de Sounds Of Spain salieran a pedir de boca. Y entre plato de paella y cerveza –mini vasos de sangría a 5 dólares no, gracias- pudimos también charlar un buen rato con Kiko Veneno, un tío grande donde los haya que desprende un aura de admiración allá donde vaya, y cuya entrevista verán pronto por aquí. Al igual que la que hicimos con Arizona Baby, una formación enorme que levantó pasiones en Texas entre los lugareños, en NY donde habían actuado esa misma semana, y seguramente en el bolo que tenían en Chicago a los pocos días.

No serían los únicos artistas españoles en Austin, ya que había un buen puñado de nuestros mejores artistas y algunos grandes noveles. Por allí pasarían L.A., en plena gira americana, Russian Red, Univers, Svper, Lost Tapes, Animic, Doctor Explosion, Animic, The Pepper Pots, Mujeres, Juan Perro, o las maravillosas Me and the Bees.

Kiko Veneno SXSW

Kiko Veneno

 

De ahí nos vamos a tomar una de “esas hamburguesas” a un bonito antro oscuro de la calle 6. Justo al lado está el Flamingos Cantina, donde resultan tocar nuestros queridos The Pains Of Being Pure At Heart. que se marcaron un gran concierto en el pintoresco garito de la calle 6. Una de las grandes virtudes del SXSW es que los artistas se encuentran más que disponibles a charlar entre bastidores. Así estuvimos hablando con Kip de los motivos de la nueva formación de la banda, ya que nos extrañó mucho ver a una teclista que no fuera Peggy. Por lo visto algunos miembros no podían dejar sus trabajos a jornada completa y han tenido que hacer algunos cambios. Contaban en las voces con otra asiática que es Jen Goma, de A Sunny Day In Glasgow, y con Kelly Pratt, que ha trabajado con Beirut, David Byrne o St. Vincent.

En el mismo escenario vimos la fuerza de EMA, que se atrevió con temas de su nuevo álbum y cuyo directo te hace repensar la oscuridad de sus temas de estudio.

EMA Austin SXSW 2014

Ese mismo día estuvimos en el mítico Stubb’s BBQ, una especie de rancho cerrado que es seguramente el recinto más grande de Austin en cuanto a locales se refiere. Esa noche tocaban varias grandes bandas. Para empezar, Perfect Pussy, una formación que dispara hardcore a cañonazos y que se ha convertido en uno de los hypes de la temporada. También los británicos Eagulls, que se esforzaban en ofrecer un buen set a partir de un post-punk con nervio, pero lo cierto es que después de Perfect Pussy lo suyo casi parecía música clásica… Más tarde Kelis haría su clásico R&B mezclado hasta en tres ocasiones con el “Feeling Good” de Nina Simone, y con una sorprendente puesta en escena con una banda compuesta por once músicos.

St Vincent

St Vincent

Al otro lado de la calle, en la puerta del Mohawks, un tarado huía de la policía y atropellaba mortalmente a tres personas. Un lamentable accidente que suponía el primer incidente grave desde el inicio del festival en 1987. Pero dentro de un abarrotado Stubb’s, ajeno por completo al accidente, el momento de la noche estaba a punto de comenzar. Era la hora de St. Vincent y se notaba en el ambiente. El show de Annie Clark es seguramente el mejor que hemos visto en todo el festival. La teatralidad que conlleva todo el espectáculo, la manera tan única que tiene de golpear la guitarra eléctrica, y el carisma de Clark sobre el escenario barren de un plumazo los conciertos anteriores. Y el posterior. Con una hora y cuarto de retraso hace acto de aparición Damon Albarn, con su clásica actitud pasota, que lejos de pedir perdón, culpa al resto de bandas y a la organización del retraso. Tiene una muy buena banda acompañándole pero su concierto resulta predecible y aburrido y a esas horas ya no todo puede valer.

Wild Cub en Mohawk, donde tuvo lugar el accidente.

Wild Cub en Mohawk, donde tuvo lugar el accidente.

Jueves 15 de Marzo de 2014. 

El Jueves nos acercamos al Flamingos Cantina de nuevo. Había un par de buenas bandas que tocaban allí y que por unos motivos u otros deseábamos ver. Los primeros eran Thumpers, el dúo londinense de Sup-Pop que más está dando que hablar de unos meses a esta parte. Indie rock a base de sintetizadores que logra convencer a la audiencia que entre cerveza y cerveza se anima a seguirles el ritmo. Los segundos que queríamos ver era la banda de Avi Buffalo, un tipo que lanzó un gran debut en 2010, pero que después se había dejado apagar durante 4 largos años. Sus melodías siguen igual de dulces pero su particular voz sonaba más aguda que de costumbre, llegando a desafinar en algunos momentos. Lo mejor, es que comentó que un nuevo álbum estaba de camino y hasta se atrevió a tocar algún tema nuevo.

Thumpers

Thumpers

De ahí pusimos marcha al Hype Hotel, un evento patrocinado por la web hypem.com que tenía el aliciente de añadir bebida y comida gratis a sus ya de por sí buenos conciertos. Llegamos justo al final de Painted Palms, una de las bandas más aplaudidas del festival. Pero nuestra intención era ver a Trust, quien pensábamos que era una única persona y resulto ser una banda, con teclados, samplers y batería, y a Future Islands. Los de Baltimore están a punto de presentar su cuarto álbum, detalle que suele causar sorpresa, pero lo cierto es que están a punto de desembarcar en lo más alto. La sola presencia de Samuel T. Herring en un escenario es algo digno de ver. Hacía mucho tiempo que no nos enfrentábamos cara a cara con un vocalista con tal personalidad, entregando el doscientos por cien, sintiendo cada nota y metiéndose la sala entera en el bolsillo con cada movimiento de baile. Tan pronto se pega en el pecho con fuerza o se zambulle entre el público, que baila como el Carlton Banks del siglo XXI mientras pone muecas a lo Jack Nicholson en “El Resplandor”. Todo un espectáculo.

Future Islands

Future Islands

Dejamos el vodka Tito’s a un lado e intentamos acercanos a Rainey Street a ver al bueno de Kurt Vile, nuestro artista del año en 2013. La cola no es muy larga pero los badges entran primero, y eso hace que lleguemos a la última canción del bueno de Vile. Al menos en la cola hemos conocido a Shane Butler, guitarrista de Quilt, una banda de Boston que hace folk-pop psicodélico y que también estaba como loco por ver los acordes imposibles del “hijo de Philadelphia”.

Aún así nos vamos a otra casita-bar a unos metros, y conseguimos ver a Real Estate, una apuesta segura de rock de guitarra en un concierto que se hace corto. Son ya las 2 de la mañana y Austin está cerrando. Existen algunas opciones para volver a nuestra casa de acogida. Coger una bicicleta del servicio de bicis público de la ciudad, robar un taxi, o llamar al tele-taxi de España, que probablemente lleguen antes y te harán más caso que los taxistas efímeros de Austin.

Viernes 15 de Marzo de 2014. 

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Una de las localizaciones más alejadas, pero con los mejores tacos de la ciudad, se encontraba en la zona Este. Concretamente en el garaje de una casa en medio de un típico barrio residencial, donde el sello Portals trajo un puñado de buenos grupos como Empress Of, Clipping, Pure Bathing Waters o unos invitados de última hora que causaron sensación, como son Hundred Waters, cuyo folk electrónico y la voz angelical de Nicole Miglis hicieron rebosar el pequeño garaje.

Hundred Waters

Hundred Waters

Allí conocemos a los creadores de Rabbl como ellos mismos nos explican, “la Kickstarter para conciertos”. Están patrocinando el evento y están muy ilusionados. Además de los cambios de cartel de última hora, han conseguido traer a Hundred Waters,  y eso les proporciona un importante aumento de curiosos por conocer el misterioso antro fuera del jaleo que existe en la 6 y aledaños.

En una pequeña caravana que se encontraba a un paseo de la Café
casa, encontramos una tienda de discos, una pequeña pizzería y un puestecito que rezaba un cartel de “Deliciosos Nachos”, y vaya si lo eran. Seguramente los mejores que probamos en toda nuestra estancia. Por lo visto, este es un barrio más hispánico y tiene algunos sitios no muy conocidos donde hacen estas cosas que solo se publicitan gracias al “boca a oreja”. Cerca de allí también había una de esas maravillosas caravanas de comida, o “food trucks” compuesta por apenas 4 roulottes, pero con una de barbacoa que según nos confirman, ofrecen comida hasta que se quedan sin existencias, así que la hora de cierre la marca el hambre de los clientes y el buen tiempo. Allí de hecho nos tomamos el mejor café que probamos en Austin. Café con pezones por cierto.

También al Este se encontraba The Sailor Jerry House, un
amplio local con jardín, escenario, y caravanas de comida rápida, que ofrecía a su rebaño un delicioso granizado especial de la casa de ron, naranja y cereza amarga que suponía el complemento perfecto para las bandas punk que desfilaban por el escenario. Curiosa también la ruleta rusa de tatuajes que había dentro del bar, en la que si te atrevías a jugar te atrevías a tatuarte en directo lo que te saliera en la ruleta. Que se lo pregunten a las buenas de las Dum Dum Girls.

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Una de las de las grandes sensaciones del festival han sido sin lugar a dudas los británicos Jungle. Los vimos de nuevo en el Hype Hotel.  Suponemos que el aterrizaje de su álbum debut está siendo detenidamente planeado después de construir una base de fans muy fuerte. Aunque se han movido el último año entre el anonimato y el lanzamiento de videoclips virales, dicen no hacerlo con ninguna doble intención. Lo suyo es una mezcla ganadora de funk, R&B, música electrónica con beats marcados y buenas melodías cuyo éxito es imparable. Se muestran además muy seguros sobre el escenario en todo momento.

También allí veríamos a Tourist, un productor londinense que lanza álbum este mes en el mismo sello que Disclosure, y que ya se le conocía por remezclar el tema que estos hicieron con Sam Smith.

Precisamente después pudimos ver a Sam Smith en la iglesia de St. David’s. Una iglesia donde en las inmediaciones de la capilla podías estar tomándote una fría cerveza a los ojos del Señor, pero que debías abandonar al entrar a la capilla. Aunque fuera a duras penas, verlo en una iglesia era posiblemente el lugar más adecuado para que el inglés hiciera alarde de sus dotes de crooner del soul británico.

Torres

Torres

Después de ver a Sam Smith, en el pequeño Lambert’s de la calle 2 vimos a Torres. Una auténtica gozada que aún te sorprende en 5º día de festival, sigue siendo ver a estos maravillosos artistas en lugares con encanto, diminutos y con 30 personas alrededor. Y la mitad de ellas hablando de sus cosas. Por lo visto lo del silencio en los conciertos es algo que no cambia mucho cambiando de país. Curiosa estampa ver a esta mujer a tus anchas cuando a 100 metros la gente hacia cola por ver a Pitbull tocar en el fashionista iTunes Festival. Pero para gustos colores, oiga. Esta singer-songwriter que sorprendió con un gran álbum homónimo el año pasado, vino acompañada de bajo y batería, y defendió la solidez y fuerza de unos temas viscerales, con una voz que en directo supone una auténtica gozada escuchar.

Y sí, eran otra vez las 2 A.M., así que tocaba caminar hasta el infinito, visto que los taxis que nos paraban no sabían donde se encontraba nuestra casa, ni tenían GPS. Si es que a veces cuanto mejor es peor.

Sábado 16 de Marzo de 2014. 

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El último día del festival las fuerzas empiezan a flaquear. Han sido ya 5 días con 14 horas de música cada uno y los artistas empiezan a sonar a sintonía de sala de espera de dentista. Nos decidimos por entrar en algún local en el que no hubiéramos entrado antes. Algunos locales como el Cheer Up Charlie’s tenían dos escenarios, uno dentro del local y otro fuera, de manera que cuando terminaba una banda tenías automáticamente a otra tocando cerca. Nos acercamos hasta allí y vimos a los americanos Boy & Bear, que tiran de rock clásico, con buenos riffs y una pose en ocasiones parecida a Dave Matthews Band, y a unos jovencísimos Oberhofer, que coqueteaban con el mathrock con tres guitarras eléctricas y mucho reverb. También a unos estupendos How Sad, australianos, que a pesar de lo diminuto del salón donde tocaban, tenían un indie rock contagioso que iba creciendo y que les valió para ser uno de los actos más aplaudidos de la tarde.

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También veríamos algún concierto punk de los que seguían poniendo en el Sailor Jerry House, para terminar en el Empire Control Room & Garage, donde estaban ya tocando Great Good Fine Ok, un dúo dentro del círculo de Passion Pit que realmente solo han lanzado 2 singles. No hay EP, ni hay disco. Del estilo también la sueca Tove Lo, hija de una oleada sueca que por momentos parece no tener fin. Nuevo pop de manual que ni chicha ni limoná.
Pero la noche tenía un nombre y era la de Haerts. Un quinteto de Brooklyn con miembros también de Reino Unido y Alemania, que con un EP han conseguido llamar la atención. Pop sencillo que recuerda un poco a Fleetwood Mac con una voz parecida a Gwen Steffani.

En definitiva, SXSW es un lugar al que se acude como los creyentes acuden a La Meca en acto de fe. Es todo el conjunto de pequeños detalles los que hacen de este festival una experiencia realmente única y diferente. Una fiesta de la música en todo su esplendor, que todo fanático no se debe perder.

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Esto es Austin.

Rockast viaja a la capital mundial de la música.

Rockast viaja a la capital mundial de la música.

South By Southwest (SXSW) es uno de los eventos musicales más grandes del año y del que menos información se proyecta más allá de sus fronteras. Su primera edición se celebró en 1987, aunque congrega ya 3 grandes divisiones para dinamizar el crecimiento que ha supuesto en estos últimos años. Así,  SXSW Film, SXSW Music, y SXSW Interactive, tienen lugar durante 10 días de Marzo en Austin, la capital del estado de Texas. También promueven nuevos eventos como SXSWedu, dedicado a las últimas innovaciones en el campo de la educación, SXSWeco, con el medio ambiente como leitmotive principal, y una edición en Las Vegas llamada SXSW V2V (Vegas To Vegas), cuya conferencia gira en torno al mundo de las startups.

Pero vamos a hablar a grandes rasgos de la idiosincrasia del festival de música. El SXSW es un singular evento en el que además del recinto oficial, el Austin Convention Centre, la ciudad se vuelca con el festival y cada rincón de Austin es un escenario improvisado o no, a disposición de las bandas de todo el mundo que hacen acto de presencia en Texas. El festival de música dura 5 días con sus respectivas noches. Es significativo porque los actos empiezan a las 9 de la mañana y duran hasta bien entrada la tarde, cuando convergen con todas las actuaciones de los locales de la ciudad. Más de 100 en total.

Más de 2000 artistas pasan oficialmente por el festival. Las bandas tienen que costearse prácticamente todos los gastos para llegar allí, especialmente si no cuentan con el apoyo de una discográfica detrás, si bien la organización les da a elegir entre 100 y 250$, o un “Music Badge” (cuyo precio original son 750$) con acceso a todos los actos musicales de la semana. Los artistas tienen un acto oficial dentro del festival, denominado showcase, de unos 40 minutos de duración, no obstante las bandas suelen aprovechar para tocar el resto de su estancia en Austin en fiestas y bares de la ciudad, ofreciendo habitualmente entre 2 y 6 actuaciones más durante la semana del festival. Algunas son semi-secretas, con line-ups e instrucciones anunciadas con pocos días de antelación, y otras pueden terminar en escenarios improvisados en jardines particulares o en las clásicas camionetas pick-ups acondicionadas sobre la marcha en el mejor escenario posible en mitad de cualquier calle.

El festival está enfocado a bandas noveles que quieren ser descubiertas, aunque el escaparate de marcas es tan alto que muchas veces eclipsan a los propios artistas. Ha sido a veces criticada la presencia de bandas contrastadas, a lo que la organización se defiende argumentando que forman parte del crecimiento del festival. Pero lo cierto es que más de uno ve una pérdida importante de encanto e identidad en la aglomeración en que se va transformando año a año.

Amén de las bandas noveles, con muchas de ellas tocando 2 conciertos por día durante toda la semana, hay artistas que aprovechan el festival para promocionar sus álbumes, aprovechándose de la confirmación instantánea que provocan sus nombres. Esto ha sucedido con Vampire Weekend, Yeah Yeah Yeahs o Flaming Lips. Además hay bandas veteranas que aprovechan para rascar nuevos fans e impulsar sus discografías, como es el caso de Blondie este año, o The Zombies el anterior.

Las entradas consisten en “badges” o acreditaciones. Se pueden comprar hasta con un año de antelación, y los precios van de los 400 a los 800$ para los Music Badges, hasta los 1800$ que pueden llegar a costar los Platinum Badges, que dan acceso total a SXSW Music, SXSW Film y SXSW Interactive. Todo ello con su correspondiente entrada garantizada a las conferencias, congresos, panels y ferias, donde se  cita el 75% de la industria musical mundial. Así pues no es un festival al uso como Coachella o Glastonbury. SXSW está ideado en las bandas noveles pero el plato fuerte está en el bolsillo e ideas de la industria discográfica y las empresas que de algún modo se pueden vincular a esta. Cabe destacar que el festival deja en la ciudad más de 200 millones de dólares, y lo convierte en el principal referente  de Austin.

Uno de los platos fuertes como decíamos, son las conferencias. Y la más popular es sin duda la que ofrece el conferenciante estrella, que en estos últimos años ha contado con la presencia de Bruce Springsteen, Dave Grohl o Bob Geldof, Pero para que se hagan una idea de la dimensión que tiene el evento, el honor de ser el conferenciante estrella ha llegado a contar con ilustres como Johnny Cash, Neil Young, Carl Perkins, Nick Lowe, Lou Reed, Robert Plant, Little Richard, Quincy Jones, Steve Earle o Daniel Lanois. Estamos en EEUU y de montar espectáculos de calidad saben unos años.

Toda la parafernalia del South By Southwest es digna de ser analizada en profundidad, con sus pros y sus contras, pero no debemos olvidar que hay muchos artistas que han conseguido sino salir de aquí como artistas consagrados, si dar el impulso definitivo a sus carreras a partir de este festival. Así tenemos a los hermanos Hanson, que fueron fichados en 1994, a John Mayer en el año 2000, a The Polyphonic Spree o James Blunt, o más recientemente actos ya tan familiares como José González, Odd Future, Alabama Shakes, The Lumineers, Alt-J, Japandroids, Haim, Grimes, Icona Pop o Guards sin ir más lejos.

Esto es Austin. Estamos en la denominada capital mundial de la música en directo e incluso las cosas pequeñas se hacen a lo grande. Solo queda disfrutar al máximo y dejarse llevar por el espíritu de la música como cuando abrimos nuestros primeros vinilos.

Saludos desde Austin.

Dave.

Sigue nuestra Especial Playlist: SXSW 2014 Resume // ROCKAST

 

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ROCKAST viaja a Austin en Marzo a la mayor celebración musical del mundo. En breve toda la información del festival y todas sus innumerables nuevas bandas.

De momento, les dejamos nuestra Playlist con los mejores nuevos y no tan nuevos artistas del festival. Más de 15 horas y 200 artistas a tan solo un click:

SXSW 2014 Resume // ROCKAST

Anna Calvi, One Breath.

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¿Qué es lo que hace bueno a un álbum?

¿Cuántos discos excepcionales han pasado por nuestra vida sin que les hayamos prestado atención?

En estos últimos años parece que la mayoría de la gente olvida que la música es una sensación sonora. Y que utiliza un lenguaje subjetivo cuya comprensión exige cierto esfuerzo.

Si de verdad queremos vivir una gran experiencia descubriendo un gran álbum, necesitamos un buen equipo de alta fidelidad a todo volumen y escoger un momento en el que podamos prestar atención al mensaje, personalísimo, que el artista intenta transmitirnos.

Basta ya de auriculares ridículos, altavoces para ordenador y críticos puntuando canciones y comparando bandas como si fueran ganado… ¡eso no es música! Eso es entretenimiento. Y distorsiona la manera en la que nos enfrentamos a las primeras escuchas de un disco.

Por lo tanto, después de que usted haya escuchado “ONE BREATH” con unos altavoces plenos de graves, a gran volumen y en una tarde inspirada, nosotros diremos hoy aquí que el último disco de Anna Calvi es maravilloso.

Por su libertad creativa, por su expresividad y por su sonido.

II

La música popular urbana se encuentra en continua (r)evolución. Su característica principal en este preciso momento, igual de hermoso que cualquier otro, podría ser que todo se nos presenta desdibujado.

Desde los estilos (¿qué significa la palabra “rock” hoy en día?), pasando por los formatos (¿realmente elegimos lo que escuchamos o simplemente nos llega por la red?), llegando incluso hasta el mundo de los directos (más festivales que giras, conciertos con hologramas de gente muerta, bandas que únicamente tocan los repertorios de otras…)

¡La Música Popular Urbana ha muerto! ¡Viva la Música Popular Urbana!

En este contexto es dónde ha sido creado “ONE BREATH” de Anna Calvi.

Intuimos que, durante la composición y los arreglos del disco, debieron de tener lugar conversaciones de este tipo:

“-¿Por qué no ponemos más aquí…?
-Un poco más…
-Más…
-¡¡¡Mucho más…!!!
-…y ahora lo quitamos todo.”

O bien:

“-Esto no cabe aquí…
-¡No me da la gana! ¡Hagamos que quepa!”

Las estructuras de las canciones no se dejan encerrar en estrofas o estribillos: partes y silencios que se alargan o se encogen a voluntad (“Love Of My Life”), puentes que construyen casi una nueva canción dentro de otra (“Carry Me Over”), solos de guitarra cuya cabezonería hace que entren donde les da la gana (“Eliza”).

La armonía también es moldeada a voluntad: disonancias en las cuerdas, en los sintes, medio tono arriba o abajo, acordes que van de mayor a menor…

Tal vez el mejor ejemplo de la libertad creativa que mencionamos se dé en “One Breath”. Una canción sobrecogedora, cuya sorpresa no desvelaremos aquí, y que nos hace suplicarles a ustedes de nuevo que escuchen este trabajo en un buen equipo y a un buen volumen.

No queremos decir que “ONE BREATH” sea un disco rompedor. Sino que bebe de la herencia musical anterior a la vez que da un paso hacia caminos nuevos. Caminos inexplorados, gracias a la originalidad del estilo propio de esta banda y a su valentía para crear canciones fiándose tan sólo de su propio criterio.

III

Al aproximarse a este conjunto, lo primero que llama la atención es la voz de su cantante. Si la han escuchado no hacen falta más explicaciones.

Y después su instrumentación.
Guitarra eléctrica y voz.
Percusiones, harmonio y sintetizadores.
Batería y coros.
Tres músicos. Con algunos colaboradores que incluyen para este disco un octeto de cuerda.

Tras una extensísima gira por todo el mundo con “ANNA CALVI”, el primer LP, se nota que Anna, Mally y Daniel han ganado en poderío. Y se lo creen. Y lo demuestran.
Ya el diseño gráfico intenta transmitir potencia. Ni una concesión: portada que nos mira vacía de nombres, títulos de canciones por detrás, libreto con fotografías sin rastro de las letras… La edición de vinilo impresiona aún más.

El peso de la banda parece que ha crecido en esta segunda grabación. En la primera la guitarra eléctrica ocupa un primer plano más convencional y aquí comparte espacio con colchones, percusiones y cuerdas. Todo al servicio de la expresión y ya no sólo de la canción. Las dos últimas pistas “Bleed Into Me” y “The Bridge” parecen querer darnos sólo eso.

IV

Por último ¿qué decir del sonido y de la producción? La mítica “Guerra del Volumen” no tiene cabida en este tipo de álbumes. Aquí un susurro suena bajo porque ha de sonar bajo y una ostia suena alta porque la furia ha de sonar alta.

John Congleton es el encargado de producir, grabar y mezclar este disco. Creemos que ha hecho un trabajo sobresaliente. En “Piece By Piece” una guitarra octavada hace un guiño al sonido de otras de sus producciones.

Como el formato de LP se está perdiendo para volver al consumo de singles individuales, tal vez hayan pasado por alto un detalle de producción sutil pero importante: el orden de las canciones. “ONE BREATH” es una obra que tiene sentido en su conjunto y de principio a fin. Con su centro de gravedad en el tema siete. Como muchos otros grandes álbumes.

No nos cansaremos de repetirlo: en este álbum es tan importante “lo que suena” como el “cómo suena” y Congleton ha llevado muy arriba las canciones. Esperemos que Anna Calvi y los suyos piensen lo mismo.

Aunque a la vista de su actitud durante tres años en el nivel super-pro, trabajando incansablemente por escenarios de medio mundo, seguro que sólo han sacado este disco cuando ha sido de su plena satisfacción.

Poco más podemos decir. Les recomendamos que escuchen este álbum con cariño. Con atención. Esperamos que, tal vez, lo disfruten tanto como nosotros.

V

Una última reflexión. Con cada año que nos alejamos de la juventud, la pregunta de “¿Cuántos discos excepcionales han pasado por mi vida sin que les haya prestado atención?” va dejando paso a esta otra:

¿Tendré tiempo para escucharlos todos si no lo hago ahora…?

Por si acaso, un servidor está recuperando las buenas costumbres: un buen equipo de alta fidelidad a todo volumen mientras trato de descifrar, con gran placer, el mensaje dentro de ese disco que se dirige, única y exclusivamente, a mí.

Á.C.

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Lo mejor de 2013.

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La lista de discos favoritos del año para Rockast no podía faltar. 2013 ha sido un gran año musical, aunque no ha habido ningún álbum que arrastrase a todos sin discusión como ha sucedido en otras ocasiones.En cualquier caso y como todos los años, hoy queremos compartir los 30 álbumes que más nos han gustado en 2013.   Aquí están:

30. ÓLAFUR ARNALDS – For Now I Am Winter


29. CRYSTAL FIGHTERS – Cave Rave


28. JON HOPKINS – Immunity


27. NEKO CASE – The Worse Things Get, The Harder I Fight, The Harder I Fight, The More I Love You


26. GUARDS – In Guards We Trust

25. WASHED OUT – Paracosm


24. JAGWAR MA – Howlin


 

23. UNKNOWN MORTAL ORCHESTRA – II


22. CHVRCHES – The Bones Of What You Believe


21. JOHN GRANT – Pale Green Ghosts


20. RHYE – Woman


19. PARQUET COURTS – Light Up Cold


18. FOALS – Holy Fire


17. BIFFY CLYRO – Opposites


16. JAMES BLAKE – Overgrown


15. BEACH FOSSILS – Clash The Truth

Fueron los mismos padres de Dustin Payseur quienes le animaron a dejar su North Carolina natal para probar suerte con la música en Brooklyn. Unos años más tarde, y superando la huida de 2 de sus miembros para formar Heavenly Beat y DIIV, presenta un segundo álbum que les asienta definitivamente en la escena junto a bandas como Surfer Blood, Best Coast o Wild Nothing. Dejan a un lado el DIY y cuentan con la ayuda del productor Ben Greenberg de The Men, que ha conseguido que el sonido de la banda tenga más fuerza que su debut. A sus ya conocidos reverbs añaden un batería real que graba en directo junto con el bajista. Su dreamy shoegaze va más allá y deja grandes temas como Careless, Generational Synthetic, o un pequeño intento de himno generacional como es Clash The Truth. 

14. MATTHEW E. WHITE – Big Inner

Una de las sorpresas del año la ha protagonizado este músico, productor, arreglista, y fundador de Spacebomb Records. Matthew E. White, que ya ejercía de líder en una banda de jazz vanguardista llamada Fight The Big Bull, ha lanzado Big Inner como era de suponer, en su propia discográfica. Es un debut que llama la atención por la fusión de sonidos folk, americana, groove, reggae o gospel. El álbum, originalmente de 40 minutos y 7 temas, ha sido expandido recientemente para una nueva edición del mismo que incluye 5 temas nuevos. Tiene momentos de salón como Will You Love Me o One Of These Days, y grandilocuentes como el incombustible Big Love, uno de los temas del año.

13. DAVID BOWIE – The Next Day

Anunciar el álbum sin previo aviso y entregar el primer single el día de su 66 cumpleaños ha sido uno de los momentos musicales del año. La expectación que consiguió seguramente fue mayor que si hubiera anunciado primero una portada, luego un tracklist, luego un teaser, y luego el single. A Bowie posiblemente no le emocionen estas estrategias. Este icono vivo del rock demuestra que no ha perdido la pasión por la música y mucho menos su talento en todo este tiempo. The Next Day tiene temas que podrían encajar con facilidad en décadas pasadas. Los 6 primeros temas solos pueden barrer fácilmente muchos Top 10 de los últimos años. Ahora solo queda los rumores que alimenten nuestras ganas de directo. Aunque nada más lejo de la realidad, según los agentes del artista.

12. LAURA MARLING – Once I Was An Eagle

Once I Was An Eagle es ya el cuarto álbum de Laura Marling.  En esta ocasión se ha mudado a Los Angeles y ha grabado sin su habitual banda el que es uno de ellos grandes discos de folk de 2013. Parece increíble como con solo 23 años puede escribir y cantar de una manera más propia de artistas que podrían ser sus padres. Marling modula la voz con maestría y crea un espacio en el que consigue persuadir fácilmente al oyente.
El resultado son 63 minutos y 16 temas donde podemos destacar I Was An Eagle, Breathe, Master Hunter, Little Love Caster o Where Can I Go. A menudo comparada con Joni Mitchell, el talento de Marling ya hizo sorprender al mismo Ryan Adams, que al escucharla llegó a desechar un álbum completo en el que estaba trabajando. La inglesa vuelve a demostrar que es una de las grandes referencias del folk actual.

11. DAWES – Stories Don’t End

Dawes son una de las mejores bandas de americana la costa oeste. Etiquetados habitualmente junto a notables leyendas como Jackson Browne o los Eagles, el tercer álbum, Stories Don’t End, supone una declaración de intenciones sobre todo para los nuevos amantes de un género que cada vez cuenta con más seguidores. Para este disco han trabajado con Jacquire King, productor también de Tom Waits, consiguiendo, un AOR perfecto, sin dejar lugar a riesgo alguno. Most People, Just My Luck, From a Window Seat o el single que abre el disco, Just Beneath The Surface, fluyen a velocidad de crucero. Gran soft-rock de manual para el nuevo milenio.

10. THE NATIONAL – Trouble Will Find Me

Resulta fácil acusar a Matt Beringer de hacer discos muy similares desde el célebre Boxer. Y no menos fácil ver en Trouble Will Find Me una continuación de High Violet. Pero es Navidad y no vamos a discutir. El talento de la banda es innegable. Amén de un líder carismático que acostumbra a beber vino en grandes cantidades para superar su miedo escénico, The National es más que el barítono del rock. Ahí quedan los proyectos de los hermanos Dessner, que se han ganado una buena reputación como serios productores / arreglistas. Demons, Graceless, Fireproof, o I Should Live In Salt destacan en un álbum de lenta digestión, altamente disfrutable. En este año también vio la luz la película – documental Mistaken For Strangers, grabada durante la gira de 2010 por el hermano pequeño de Matt, Tom Beringer. Muy recomendable.

9. PORTUGAL. THE MAN – Evil Friends

Portugal. The Man han dejado a un lado el eclecticismo de sus trabajos anteriores para encomendarse completamente a un gurú como es Danger Mouse. Evil Friends es ya el octavo álbum de la banda, y con diferencia el que presenta un lavado de cara más radical. Singles (y vídeos) resultones como churros y la mano de Danger Mouse por todo el álbum. Ordena ideas, añade texturas y pule las ideas psicodélicas para conseguir un sonido más serio y potente. Sonido que ya había aventurado en el proyecto de Rome, con las colaboraciones pesadas de Norah Jones y Jack White. Lleva todas las de ganar para convertirse en el sonido standard  al que dirigirán la mirada muchas bandas atrapadas entre ideas que creen buenas, e ideas que ven funcionales. El indie es el nuevo mainstream, ya saben.

8. FOXYGEN – We Are The 21st Century Ambassadors Of Peace & Magic

Una banda maldita que parece condenada a vivir situaciones cuanto menos dispares. Su segundo álbum les puso en la órbita mundial gracias a una formula que no era nueva, pero que les resulto aplastantemente efectiva. La mezcla de psicodelia y de ganchos ganadores de los 60 y 70 con sus propias ideas, resulta en temas adictivos como pocos. El álbum esta lleno de grandes momentos, desde el guiño al Sgt Pepper de los Beatles en el tema que abre el álbum, In The Darkness, pasando por un bombástico Shuggie, No Destruction, o un enorme San Francisco donde el cantante afirma haber dejado a su amor en San Francisco, mientras una voz le contesta: “that’s ok, I was born in L.A.”  Tan buenos como impredecibles, llegaron a cancelar la gira europea para “preservar la salud creativa de la banda”.

7. ANNA CALVI – One Breath

La inglesa de origen italiano tiene una fuerza que cautiva. Presenta su segundo álbum producido por John Congleton (St. Vincent) y con un miembro más en la banda, encargado de teclados y  bajo eléctrico que supone una gran ayuda en el directo para su fiel instrumentista, Mally Harpaz. One Breath supone un sonido más complejo que en su debut. Lejos de amilanarse, sigue apostando por un sonido propio único, al que añade más orquestación y nuevos giros que ponen los pilares al álbum. Creadora de pausas imposibles, en One Breath desarrolla emociones como nadie.  Te lleva exactamente por donde quiere y te sacude cuando menos lo esperas. Véase el mismo tema One Breath. Por favor, One Breath. El álbum parece estar hecho para ser disfrutado desde la intimidad más absoluta y silenciosa. Un vehículo fastuoso que no necesita chofer.

6. HAIM – Days Are gone.

A pesar de haber mareado la perdiz hasta la extenuación, estas hermanas de California por fin han lanzado su esperado debut en 2013. El hecho de lanzar un EP con 3 temas hace más de un año hizo que el hype empezara a rodar con una fuerza que ni ellas mismas podían creer. Pero lo cierto es que Universal pagó 2 millones de dólares por ellas sabiendo el diamante en bruto que tenían entre manos. A menudo comparadas con Fleetwood Mac, lo cierto es que tienen temas pop realmente enormes, desde el que las dio a conocer, Forever, pasando por Falling, Don’t Save Me, o el más reciente The Wire. La fórmula es la que es, pero seguramente ni los propios Fleetwood Mac lo podrían hacer mejor en la actualidad. Esperemos que el hype no acabe por engullirlas antes de tiempo.

5. ARCADE FIRE – Reflektor

Reflektor, oficiosamente lanzado por Universal, es un disco que como señalábamos en nuestro reportaje especial, está demasiado pintado de marketing, algo que le hace un gran favor a las ventas y un flaco favor a la propia esencia del disco. Esto lleva automáticamente a intentar escuchar el disco alejado del ruido. Alejado del número de disco, alejado de opiniones y alejado de prejuicios. Con todo, Reflektor es puro arte. Los canadienses tienen talento e ideas para poner encima de la mesa. A ello hay que sumar a James Murphy en la producción y la guinda de David Bowie coronando su single estrella. El punto de inflexión de la banda llega también el año en que Win y Régine han estrenado paternidad. Singles como Reflektor, Here Comes The Night Time, We Exist, o Afterlife, conforman el nuevo rumbo de la que posiblemente sea ya la mejor banda del planeta.

4. VAMPIRE WEEKEND – Modern Vampires Of The City

Imprescindibles. La banda de Ezra Koenig es de lo mejor que ha salido de EEUU en los últimos años y no se entiende cómo no se les concede más crédito. El bueno de Ezra crea melodías y ritmos como nadie lo hace ahora mismo, y consigue una colección de temas espectacular. Con beats más propios del hip/hop como en Step, momentos surf rock como en Diane, o el Walcott del disco en la casi navideña Whorship You. Vampire Weekend se han hecho grandes con este álbum, quitándose la etiqueta cursi que muchos les colgaban, y haciendo escuchar de nuevo a los más escépticos.

3. DEERHUNTER – Monomania

“Archivar como garaje nocturno”.  Curioso que antes incluso de abrir el álbum nos aconsejen la mejor opción para guardarlo. La palabra Monomanía significa literalmente “Locura o delirio parcial sobre una sola idea o un solo orden de ideas”. Y ese era el estado en que Bradford Cox decía encontrarse hace tan solo 2 años, después de sacar su último trabajo en solitario como Atlas Sound. Cox es una de las personalidades más influyentes en la música indie norteamericana, pero no oculta sus obsesiones. Este año ha lanzado el sexto álbum ya de Deerhunter, donde han sustituido al bajista y añadido una nueva guitarra. El resultado es un disco efectivamente garajero, lleno de riffs, con un sonido sucio muy cuidado que bien podría ser la banda sonora de una noche en un bar canalla. A destacar los afilados Pensacola o Leather Jacket, el accesible Missing, o el sexy Back To The Middle.

2. LOCAL NATIVES – Hummingbird

Local Natives vuelan solos. La banda que más kilómetros ha hecho en 2013, posee una personalidad tremenda a pesar de ser constantemente comparados con Fleet Foxes o Grizzly Bear. Desarrollan muy bien los temas  y son de esas pocas bandas geniales cuyo directo rompe el álbum a la mitad. El sonido del nuevo álbum parece ordenar todas las ideas que se amontonaban en su debut, aunque en ocasiones se echa en falta la urgencia y la mala leche de Gorilla Manor.  Han contado con Aaron Dessner en la producción, que ha colaborado también en la composición e interpretación, sumando a su hermano Bryce en los arreglos. Imprescindibles You and I, Heavy Feet, Ceilings, Breakers, o Colombia, el tema que el cantante Taylor Rice dedica a su madre Patricia fallecida el pasado verano: Patricia, every night I’ll ask myself, Am I giving enough? Emociones contenidas en una banda con un potencial enorme.

1. KURT VILE – Wakin On A Pretty Daze

Este año su Philadelphia natal ha declarado  el 28 de Agosto como el Día Oficial de Kurt Vile. Pero el artista favorito de J Mascis  (Dinosaur Jr), que llegó a comparar su sonido con el de David Gilmour, es una anti-estrella de rock de 33 años, casado desde hace 10 y con 2 hijas. Este año ha presentado Wakin On A Pretty Daze, un álbum del que ya hablamos largo y tendido por aquí en Agosto. Supone el quinto álbum de un prolífico artista que parece tele-transportado de décadas anteriores. Cuando el concepto de álbum empieza a perder fuerza, Vile ofrece un trabajo ciertamente gratificante de principio a fin. Un disco paciente, espacioso y sin apego a las prisas. Raro por atípico. Con un karma especial que solicita al oyente toda su atención.

Es un disco completamente autobiográfico, más latente en temas redondos como KV Crimes o Shame Chamber, y que carece prácticamente de estribillos. Además de los mencionados, hay temas muy destacables como el que abre el disco, Wakin On A Pretty Daze, Never Run Away, Was All Talk o una hipnotizante Goldtone que pone la guinda al pastel. Música para sus oídos.

Los 400 mejores videoclips de 2013.

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Un premonitorio MacPhisto ya lo anunciaba a bombo y platillo en una de las giras más espectaculares de todos los tiempos, realizada ya hace 20 años. La mítica Zoo TV de U2 utilizó toda la tecnología que tenía a su alcance para denunciar la saturación mediática que se producía entonces. Imaginen. O recuerden. 1992.

Han pasado 20 años y cualquier comparación en esos términos con la realidad actual es casi irrisoria. Con la vida emepecuatrizada y la aparición de más artistas que días tiene el año, se tiende a desvirtuar lo esencial para quedarnos con detalles secundarios. La música en los grandes headquarters de las 3 grandes discográficas comienza a ser concebida por y para una gran masa que devora y tritura a la misma velocidad. Música que entre por los ojos y no por los oídos.  Pero no hemos venido con la camiseta de viejo gruñón.

Al contrario. Como sugería MacPhisto, utilizando la tecnología disponible y a las puertas del ansiado paso al streaming de YouTube, -que hará temblar los cimientos llorones de Spotify and company- hemos querido destacar los videos y temas que más nos han llamado la atención de lo que ha caído en nuestras manos en 2013. Los géneros van del jazz espacial, al rock psicodélico, new-wave, alt-country o sencillo y efectivo pop. 400 videos y 27 horas de música resultona para mentes abiertas.
¿Dónde estaba usted en 2013?

Best 400 music videos of 2013  (1st part)

Best 400 music videos of 2013 (2nd part)

“I can change the world with my music” Exclusive interview with NILS FRAHM

Nils Frahm pics

We have the honour to talk with one of those musicians we especially love in ROCKAST. Because he’s not like the others. He’s not a rock star, but creates more emotion than most of them. German pianist Nils Frahm is one of those few artists extremely inspiring and talented who is always working in different projects and record production. He broke his thumb in an accident, but that didn’t mean he was going to rest as the doctor suggested. He kept going playing piano with just 9 fingers, and made a collection of beautiful peaceful songs, in a record he gave away. To his surprise, this no-record called Screws was inmediately loved by fans and critics. It’s an pleasure for us to talk with an outstanding artist in and out of the stage.

We catch the musician on his way to Brussels to perform at the Ancienne Belgique.

“Music is the highest art to create feelings.”

Hi Nils, How are you? What project are you involved with at the moment? Or what do you have in mind to do in short term?

Well, lot of things. Lot of things. I’m working on a live album right now, which will hopefully come out this year. I’m also working on collaborations, with the German singer Anne Müller, and I’m also working on my new solo album.

I’ve seen you’ve recently produced Sara Neufeld (Arcade Fire) debut album.

Yeah that was fun. She’s on tour now in Germany and Europe. She’s fantastic.. I’m working in the production of a Swedish songwriter doing her debut on Bella Union, and also, I’m doing the production for Sleeping Dog, a Belgium singer songwriter, and some more. These days I’m finishing the rework of Juno 12’’. I’m also going to US and Canada and some Europe dates now.

You’re working as producer quite often lately. But, in this area, what do you think we are missing in music nowadays? What do you like to try that you don’t see when listening music?

I don’t think there’s so much music missing. I mean, there’s still so much music that I love and I admire.  But usually that’s music from the past. I observe myself listening to a lot of old music. Maybe it has something to do with… I don’t know, honesty? Or people who record good sounding records, like recorded in a session, which is always very pleasure to listen to. I feel like this old skills of crafting a record has slowly disappeared because of the digitalization of music production. And people get used to scratch on their work from the computer, editing all the failures now, and edit way too much of the material and in the end things often become kind of plain. To be honest, I focus so much on the past right now. I’m listening to old classical records, jazz records, and all kind of crazy music. For me is important that I feel something really human and quite unique in somebody’s music. I think some of the bedroom recordings made these days are good and some are just not. Music in the past was usually produced in high quality studios done by really great technicians and producers. We should try to keep up the standard of music production and not let it go down. I feel like since I’m aiming for certain kind of perfection, I’m at the right spot to help people catching their vision of what they want to do, and I learn so much about all the recording techniques and I’m happy to help.

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 I’d like to talk about the noise possibilities. I’ve heard somewhere, that the most beautiful sound is the silence. So that’s why Screws sounds so minimalist?

That’s what they said about ECM master chief, “the most beautiful sound next to silence”, is Manfred Eicher music.(laughs). It is kind of a celebration of the silence. And the celebration of the countless and quietness. My expertise is that we try to push the loudness, there are many loud records out there, like Metallica’s, I don’t remember the title of the record. I feel like we’re pushing the possibilities of noise to a degree when all is possible and you can add anything to it. We have such a noisy and aggressive music out there that I feel that the most radical statement you can do is to make something really calm and quiet. Because then people wonder why is so calm, why is so quiet, maybe at least became impressed of people’s hearts and ears is actually dramatically quiet and dramatically calm. But without being just ambient music. I don’t want to see my music as something you only listen to in a background. I also want to tell a story, or read a poem in a music way. I feel like people can focus on the content of music, and the micro-universe of little detail sounds, tiny details and noise sounds, since I take care of all this little sounds like noise and mechanical sounds as a piano, and nothing is totally by accident. I really sculpture these sounds. I feel like there’s still enough musical information, but it’s on the edge. It’s so little, especially on Screws. There are so little efforts, so little noise, so little volume, so little everything, that is almost disappearing of the whole thing. That’s why I was curious about how little can you do and still feel like is music.

Also Screws was supposed to be a gift for your fans, but it has been very well received. Did you expect that?

No, totally not. I felt that it was so little music like I said, that I didn’t want to charge people for it. But when you give somebody, like you go somewhere and pick a tiny flower, and you give it to somebody, people will appreciate the gift, take the little flower and treat it like a gift, they won’t just throw it away. If people would have bought, there certainly would have been people who would have said, “well compared to the last record this is not so good because bla blab bla, it’s so minimalist, I like Felts better because there’s so much going on…”  I can already hear the criticism. But it sounds good for me this way. For me it was also a gift to myself because it kept me going in the time I broke my thumb, and I felt like maybe I could never really play piano again. I couldn’t play more because of my broken finger. But it was giving me all my hope and passion for music back. It gave me so much that I already feel like I got everything I wanted from this record, so the only thing I could do was to share this with my friends. It was a very spontaneous idea. I didn’t think of any critics of it because it wasn’t my next release really. I made it everything for free so people can’t really criticize like it’s a new album because… c’mon! I’m just improvising with my fingers but I feel like it’s my favourite record that I’ve ever done. Momentum of quietness and calmness and serenity. But also harmless. I heard something new when I play it, and I probably wouldn’t experience if I didn’t have the accident. So now I know that I can play that way. I’m very grateful. It’s all mono, one microphone, piano, and tape machine. That’s it. It’s so efficient and economical in that sense.

“The more pressure I have, the better my music is.”

 I think your music is very visual, as the note that follows the previous note seems like the only one in the world that could go there, pretty much like books, Do you think your music is more open to the listener imagination that pop music?

It might be. It’s visually inspiringly for sure. Lot of people ask me if I’m interesting in making music for films. I’m already doing this. But just without the movie. The movie people see, is what they see in their heads. They’re kind of directing their own movie at the moment they’re listening to my music. I think this is the potential my music has. It creates pictures, is like reading a book. My music is more like reading a book than watching a movie. Is up to the imagination of the listener what they feel, see or sense.
It’s the highest art to inspire certain kind of pictures or feelings. I try to have as much control as possible. I can write a piece and I know that people will think of water. I can write a piece and I know that people will think of love. It’s incredible that you can kind of connect certain images or reactions to the music.

So how is the creative process? Are you very perfectionist or do you prefer to improvise?  Do you ever think about the listener when composing music?

I do actually. I wouldn’t do music without people listening. It’s not that I only do this for myself, of course. I love playing music for myself too, but when I work on an album I want it to be something that people love. That doesn’t mean that I want to do it as flat as possible so everybody loves it. I consider that my music will be listened for many people, and I want it to be very good. That gives me a lot of motivation. The more pressure I have, and the more people listening to my music, I feel like, the better my music is. Playing live, for example. I know that the people are there. The concert wouldn’t be the same without the people. They give me certain feedback. They create a certain atmosphere in the room, and it comes back to me onstage. There’s a feedback between the audience and myself. The audience is a very big part of my music, and very big part of my motivation.

“We’re doing something pretty radical and unique”

I read that you like to work pretty late on the day. So the pianist life demands to sacrify somehow, the social life?

Yeah, I definitely sacrify my private life for doing this. In the past I couldn’t have a relation because I’m always on tour. I don’t see my friends and my family very much. I’m alone a lot. Even though I’m with people, I feel quite isolated sometimes. It comes to a point that there’s so much silence around me, and silence in myself that you really can listen to this quite pieces I play. It’s a certain kind of mind-set you have to enter before you can do this. You can’t do this in a noise part of Brooklyn. You just need to find this surrounding which is so quite and calmed that you enter a door where these very quite tunes and quite charm I’m playing, become something loud and powerful I guess. And this is what I expect from my listener too. When I play quite, I feel that people become quite as well, and they stop making noise with their hands and stop moving. After a while I realize that I’ve transformed the room into a different place where these very quite notes can still be heard, because everybody’s ready for it. But you need time for it. For me, to produce this music I need to be alone a lot. To be my myself

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We’ve seen your name in lots of modern music pages, or even indie music pages, and you’re playing Primavera Sound next week. Why do you think these modern music pages turn to your music or Olafur?

Because of the feeling that we’re doing something pretty radical and we’re not compromising ourselves. Sounds stupid when I say that, but this is what other artists do. They do what they need to do. I don’t try to do this or that to be loved. I just want to share something really honest, something which confirms me and my vision is that I can change the world, and people’s attitude with my music. I think people see that this quite radical and unique, and musicians don’t try to create some kind of pop phenomenon or whatever. They trust themselves and play classical instruments, and they still attract a young audience, and that keeps me going. And when I’m playing at a festival I’m never fitting in. Primavera is a rock indie festival, and I’m playing piano. And when I play at a jazz festival, I’m not the jazz guy,  and the people see it like something different and interesting. Same happens in classical contexts. When people play Mozart and I play my own music. When I play for young people is always odd, but at the end they’re really surprised for what they’ve experienced. And then they go on their blogs and don’t know how to labelled me. I feel very free. I could make an electronic album next. I could also play with a band. I could play piano and synthesizers shows, or classical shows. Even if I decided to be a songwriter.

Have you ever thought of adding voice to your compositions? Have you ever been offered that possibility? What do you think about it?

Yeah I’m also working on some choir ideas right now. Nothing myself, I don’t really like myself singing. But more in a way of, turning voices into sound, and sounds into voices.

“Melancholy is the happy side if being depressed”

Last time I saw you in concert was in Madrid last summer, in a free concert were the sponsor was also giving beer for free. I remember you invited a person from the crowd to play with you, and it was amazing, everyone was blown away. Do you always invite a person from the crowd to improvise with you?

No no no. It’s quite a long time since I don’t do it. Just if I feel comfortable with it. It depends. I can sense what is going on in the room, and if people need something different. It’s not only about playing piano, but make it a wonderful show. In the end is about the whole evening, and what the people think of it. People think it’s kind of brave to do so. Because it could be very horrible. But it’s never horrible. The intention of inviting somebody is wonderful and a loving thing. People might not really listen to the wrong notes we’re hitting. They just hear it with an open heart, because they think it’s a wonderful moment, it’s generous and it’s brave. These are all emotions that we as human beings feel and they’re conscious about love and peace, and they will go home and will feel better.

Are you happy?

Often. Often. I’m never scared of the future. No scared of the present or the past. But I’m a very melancholic person too and sometimes I get very frustrated about the world out there. Sometimes I shut everything down and listen to myself. I think melancholic is the happy and artistic side if being depressed. Without the art I wouldn’t be happy. The piano is like medication for me.

David Bernardo

“Puedo cambiar el mundo con mi música” Entrevista exclusiva con Nils Frahm

Nils Frahm pics

La música y el músico que traemos hoy no requieren prisa.
Porque de un tiempo a esta parte, parece reivindicarse en silencio, y sin atisbo de importancia, la música clásica contemporánea de la mano de algunos de los mejores pianistas de los últimos tiempos.
Sus nombres no son ni mucho menos conocidos por el gran público. Y difícilmente lo serán nunca. Estos pianistas contemporáneos se alejan del concepto clásico del piano para experimentar desde el minimalismo, la electrónica, o el post-rock, acercando este instrumento a un público cada vez más joven y con gustos musicales más cercanos a la música independiente que a la clásica.

Hablamos de esa escuela que se ha formado sin siquiera proponérselo, y que está compuesta entre otros por Nils Frahm, Ólafur Arnalds, Peter Broderick o Dustin O’Halloran. Nombres que empiezan a aparecer con fuerza en revistas, webs y blogs de música independiente de todo el mundo.

Aprovechando que Nils Frahm viene a tocar al Primavera Sound, hemos querido charlar con el alemán para saber como son los puntos de vista de un artista con un aura especial. Un fuera de serie que hace imposibles, dejando auditorios enteros boquiabiertos mientras toca simultáneamente más pianos que manos tienen sus brazos. Tremendamente inspirador para muchos artistas, Frahm es un workaholic que no se detuvo ni cuando un desafortunado accidente en su pulgar casi le deja sin volver a tocar. Al contrario. Tal fue su frustración, que decidió no escuchar los consejos de su médico y grabó un compendio de temas improvisados (Screws) que ofrecería de forma gratuita, y que se convertiría en uno de los no-álbumes mejor recibidos. De camino a Bruselas para su próximo concierto, esto es lo que nos cuenta:

¿Qué tal Nils? ¿En qué estás trabajando ahora mismo?

Bueno en muchas cosas. Muchas cosas. Ahora mismo estoy trabajando en un disco en directo que espero que salga este año. Estoy colaborando con la cantante alemana Anne Müller, y también estoy trabajando en mi próximo lanzamiento en solitario.

He visto que recientemente has producido el álbum en solitario de Sara Neufeld de Arcade Fire.

Sí, fue muy divertido. Ahora está en Alemania y Europa de Tour. Es fantástica. También estoy trabajando en el debut de una cantautora sueca de Bella Union, y en la producción de Sleeping Dog, un cantautor belga, y algunos más. Durante estos días estoy trabajando también en el rework 12’’ de Juno. Y me voy a Estados Unidos y Canadá de gira, además de algunos conciertos en Europa ahora.

“Para mi es importante sentir algo realmente humano en la música”

Estás trabajando mucho como productor últimamente. ¿Crees que en este área nos estamos perdiendo algo en la música hoy en día? ¿Qué te gustaría probar que no veas cuando escuchas un disco?

No creo que nos estemos perdiendo mucha música. Todavía hay mucha música que amo y admiro. Pero normalmente es música del pasado. Escucho mucha música antigua. Quizás tiene algo que ver con la honestidad. O con las personas que graban discos que suenan bien, como los grabados durante una sesión, que siempre es un placer escucharlos. Creo que el viejo oficio de crear un disco ha desaparecido lentamente debido a la digitalización en la producción. Creo que la gente se ha acostumbrado a hacer todo el trabajo desde sus ordenadores. Ahora editan todos los fallos, editan demasiado y al final queda un poco vulgar.

La verdad es que me concentro mucho en el pasado ahora mismo. Estoy escuchando viejos discos de música clásica, discos de jazz, y todo tipo de música rara. Para mí es importante sentir algo realmente humano y bastante único en la música. Pienso que algunos de los discos caseros que se hacen hoy en día son buenos, pero otros sencillamente no lo son. La música en el pasado normalmente se producía en estudios con mucha calidad y los hacían técnicos y productores realmente buenos. Deberíamos de intentar mantener el estándar en la producción musical y no dejar que disminuya. Yo siento que al pretender cierto tipo de perfección, puedo estar en el lugar adecuado para ayudar a la gente visualizar lo que quieren conseguir. Y aprendo muchísimo de todas las técnicas de grabación y soy feliz de poder ayudar.

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Me gustaría hablar de las posibilidades del ruido. En algún sitio escuché que el sonido más bonito es el silencio. ¿Es por eso que Screws (2012) y Felt (2011) son tan minimalistas?

Eso es lo que dijeron del jefe de la ECM (Edition of Contemporary Recordings, reputada discográfica alemana), “el sonido más bonito junto al silencio” es la música de Manfred Eicher (risas).
Es como una celebración del silencio. Y una celebración del sosiego y lo incontable. Mi experiencia me dice que intentamos impulsar el volumen alto. Hay tantos discos ruidosos ahí afuera, como Metallica, no recuerdo el nombre del álbum. Creo que impulsamos las posibilidades del ruido a un nivel en el que todo vale y puedes añadir cualquier cosa. Tenemos un ruido y una música tan agresiva que siento que lo más radical que podemos hacer es hacer algo realmente calmado y tranquilo. Porque entonces la gente se preguntaría por qué es tan silencioso. Y puede que para impresionar el corazón o el oído de la gente necesites algo dramáticamente silencioso y calmado.

Pero sin ser solamente música ambiental. No quiero ver mi música como algo que solo escuchas de fondo. También quiero contar una historia, o leer un poema musicalmente hablando. Creo que la gente se puede concentrar en el contenido de la música, y ese micro-universo de sonidos, pequeños detalles y ruidos. Cuido de todos estos pequeños sonidos como los ruidos y los sonidos mecánicos como los del piano, y absolutamente nada suena por accidente. Realmente esculpo esos sonidos. Creo que hay mucha información musical. Pero es tan diminuta, especialmente en Screws. Hay tantos pequeños esfuerzos, tantos pequeños ruidos, tan poquito volumen, y tan poco de todo que parece que desaparece del todo. Por eso tenía curiosidad de ver cómo de minimalista lo puedes hacer y sentir que todavía es música.

Screws se creó como un regalo para los fans, pero ha sido muy bien recibido. ¿Te lo esperabas? ¿Lo podrías considerar entonces como un disco y colgarlo junto al resto de tu discografía?

Definitivamente no me lo esperaba. Sentía que era una música tan pequeña como he dicho, que no quería cobrar a la gente por ello. Pero cuando regalas algo, como si fueras a cualquier sitio y cogieras una pequeña flor y se la dieras a alguien, esa persona agradecerá el regalo, lo cogerá, lo tratará como un regalo, y no lo tirará. Si la gente lo hubiese comprado, seguro que habría algunos que dirían, bueno, comparado con su último disco éste no es tan bueno por esto y por esto, bla bla bla, es muy minimalista… A mi me gusta más Felts porque hay muchas cosas en ese disco. Ya puedo oír las críticas. Pero a mi me gusta como está. Fue un regalo también para mi mismo porque hizo que siguiera tocando cuando me rompí el pulgar y pensé que nunca más volvería a tocar el piano. No podía tocar más por que tenía el dedo roto, pero me devolvió toda mi esperanza y mi pasión por la música. Me dio tanto que sentía que ya tenía todo lo que quería de ese disco, así que lo único que podía hacer era compartirlo con mis amigos. Fue una idea muy espontánea. Nunca he pensado en las críticas porque realmente no era mi siguiente trabajo. Lo hice completamente gratis así que la gente realmente no puede criticarlo como si se tratase de un álbum nuevo. ¡Venga ya!… Solo estoy improvisando con mis dedos, pero siento que es mi disco favorito de todos los que he hecho. Un impulso de placidez, de calma y de serenidad. Es inocente también. Escucho algo nuevo cada vez que lo toco, y probablemente no lo experimentaría si no hubiera tenido el accidente. Así que ahora sé que puedo tocar de esa manera. Estoy muy agradecido. Es todo en Mono, con un micrófono, un piano y una grabadora de cassette. Ya está. Es muy eficiente y económico en ese sentido.

“Tengo la sensación de que cuanta más presión tengo, y más gente escucha, mejor es mi música”

Creo que tu música es muy visual. Parece que cada nota que sigue a la anterior es única y que no existe otra en el mundo que pueda sustituirla. Parecido a lo que sucede con los libros. ¿Crees que tu música está más abierta a la imaginación del oyente que la música pop?

Puede ser. Es visualmente inspiradora, eso seguro. Mucha gente me pregunta si estoy interesado en hacer música para películas. Y ya lo estoy haciendo. Pero sin la película. La película que ve la gente, es la que ven en sus cabezas. Es como si ellos mismos la dirigieran en el momento en que escuchan la música. Creo que ese es el potencial que tiene mi música. Crea imágenes. Es como leer un libro. Mi música es más como leer un libro que ver una película. Lo que sientan o vean depende de cada persona. Es el arte más grande para inspirar cierto tipo de sentimientos. Intento tener tanto control como sea posible. Puedo escribir una pieza y saber que la gente pensará en agua. O puedo escribir una pieza y saber que la gente pensará en el amor. Es increíble como puedes asociar ciertas imágenes o reacciones a la música.

¿Cómo es el proceso creativo? ¿Piensas en la persona que va a escuchar el disco cuando compones?

Lo hago, de hecho. No haría música sin gente que lo escuchara. Por supuesto no es que solamente lo haga para mí. Me encanta tocar música para mí también, pero cuando trabajo en un álbum quiero que sea algo que a la gente le guste. Eso no quiere decir que lo vaya a hacer tan simple que le guste a todo el mundo. Considero que mi música va a ser escuchada por mucha gente, y quiero que sea muy buena. Eso me da mucha motivación. Tengo la sensación de que cuanta más presión tengo, y más gente escucha, mejor es mi música.

El hecho de tocar en directo por ejemplo. Yo sé que la gente está ahí. Y el concierto no sería lo mismo sin la gente. Ellos me dan un cierto feedback. Crean una atmósfera en el auditorio que puedo sentir en el escenario. Hay una retroalimentación entre la audiencia y yo. El público es una gran parte de mi música. Y una gran parte de mi inspiración.

“Cuando toco en un festival, nunca encajo.”

Te gusta trabajar hasta bastante tarde por la noche. ¿Sacrifica su vida social un pianista?

Totalmente. Yo sacrifico mi vida privada por hacer esto. En el pasado no podía tener una relación porque estaba siempre de gira. No veo mucho a mis amigos ni a mi familia. Paso mucho tiempo solo. Aunque estoy con gente, a veces me siento bastante solo. Llega un punto en que hay tanto silencio a mi alrededor que puedes incluso escuchar estas piezas silenciosas que escribo. Es como una actitud en la que tienes que entrar antes de poder hacerlo. No lo puedes hacer en una parte ruidosa de Brooklyn. Imagino que necesitas encontrar un entorno que sea lo bastante tranquilo, para que al cruzar la puerta esos temas minimalistas y carismáticos se conviertan en algo llamativo y poderoso. Y eso es lo que espero de los oyentes también. Cuando toco temas tranquilos, siento que la gente se tranquiliza también. Dejan de hacer ruido con las manos y dejan de moverse. Después de un rato me doy cuenta de que he transformado el auditorio en un sitio completamente diferente, donde todavía se pueden escuchar las notas casi inaudibles. Porque todo el mundo está preparado. Y necesitas tiempo. Necesito estar solo mucho tiempo para crear esta música.

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Nils, hemos visto tu nombre en importantes webs musicales más dedicadas a música indie, o últimas tendencias. Incluso tocas en el Primavera Sound en unos días. ¿Por qué crees que se fijan ahora en ti?

Por la sensación de que estamos haciendo algo muy radical, y de que no nos comprometemos. Suena estúpido cuando lo digo yo, pero es lo que hacen otros artistas. Hacen lo que tienen que hacer. Yo no hago esto o aquello para ser querido. Solo quiero compartir algo realmente honesto, algo que me autoafirme. Mi visión es que puedo cambiar el mundo y la actitud de la gente con mi música. Creo que la gente ve que es único y muy radical, y los músicos no intentan crear ninguna clase de fenómeno pop o lo que sea. Confían en si mismos y tocan instrumentos clásicos que todavía atraen a la gente joven, y eso es lo que me hace seguir adelante.
Cuando toco en un festival nunca encajo. Primavera Sound es un festival de rock indie y yo voy a tocar el piano. Cuando voy a un festival de jazz, no soy el chico del jazz, entonces la gente habla y lo ve como algo diferente e interesante. Lo mismo pasa en entornos clásicos. Cuando la gente toca Mozart yo toco mi propia música. Y cuando toco para gente joven es raro, pero al final se quedan sorprendidos por la experiencia. Y luego van a casa y escriben en sus blogs y no saben como etiquetarme. Me siento muy libre. El siguiente álbum podría ser electrónico. Podría también tocar con una banda. Podría ofrecer conciertos con piano y sintetizadores, o conciertos clásicos. Incluso podría decidirme por ser cantautor.

¿Alguna vez has pensado en añadir voz a tus temas?

Sí, estoy trabajando en algunas ideas con coros ahora mismo. Nada de mi mismo, no me gusto mucho cantando. Pero más bien en el sentido de transformar voces en sonido y sonido en voces.

“La melancolía es la parte feliz de la depresión”

La última vez que te vi en directo recuerdo cómo solicitabas la ayuda de un voluntario entre el público para que tocase contigo. ¿Lo haces siempre?

No no no. Hace mucho tiempo que no lo hago. Solamente si me siento a gusto. Depende. Puedo sentir lo que sucede en el auditorio y si la gente necesita algo diferente. No solamente es tocar el piano, sino hacer un buen show. Al final se basa en el concierto entero y lo que la gente piense de ello.

La gente es muy valiente por ofrecerse. Porque podría ser horrible. ¡Pero nunca lo es! La intención de invitar a alguien es maravillosa. La gente puede que no escuche las notas erróneas que tocamos. Escuchan con el corazón abierto, porque piensan que es un momento maravilloso. Es generoso y es muy valiente. Todas estas emociones las sentimos como seres humanos, y el público es consciente de ese amor y esa paz, y se irán a casa y se sentirán mejor.

Y la última pregunta. ¿Eres feliz?

A menudo. A menudo. Nunca tengo miedo del futuro. Nunca tengo miedo del pasado. No tengo miedo del presente. Pero soy una persona muy melancólica y a veces me frustro por el mundo que hay ahí afuera. A veces lo apago todo y me escucho a mi mismo. Creo que la melancolía es el lado feliz y artístico de la depresión. Sin el arte no sería feliz. El piano es como la medicación para mí.

David Bernardo.