Son el último guiso de la cazuela de Rough Trade, los nuevos nuevos-Strokes que teloneaban el año pasado a los nuevos Strokes del 2011, es decir, a los Vaccines.
Howler están en el ojo del huracán pero es difícil fiarse de ellos. Han llamado a una puerta abierta de par en par hace 10 años, pero a la que ahora no quieren ver a nadie disfrazado sino alguien que les sorprenda con una jugada maestra. El indie propiamente dicho como etiqueta de los últimos 10 años está apunto de caducar. Lo maquillan, lo adulteran, lo engalanan, lo modernizan, lo idealizan… pero ya no cuela. Hay tanta basura ahí fuera que cuesta encontrar algo que valga la pena entre tanta porquería.
Éstos post-adolescentes de Minneapolis que no nacieron a tiempo de Achtung Baby, lanzan al vuelo un álbum con reminiscencias de Strokes / Franz Ferdinand, con riffs que hemos elogiado en Vaccineshace poco, o en Yuckhace menos y con unos paralelismos a los Drums más que curiosos. Pero aún con todo, como dicen por ahí, la riqueza está en la mezcla. Por eso, la primera escucha lleva a extraños, porque aunque perezosa es traicionera. En el sentido en que la sensación de refrito es tal que puede hacer aborrecerlos de inmediato. Pero lo cierto es que Howler consiguen realmente mezclar de alguna manera el sonido de la brillante California con el rock sucio y desaliñado del CBGB, viniendo de la tierra de los Replacements. Y cada palo que aguante su vela. Los tipos van a conseguir quedarse por H y por B. Porque su America Give Up, -guiño guiño- contiene temas que pretenden convertirte en creyente cuánto mayor sea el ruido y las voces que lo esparzan. Su single I Told You Once tiene todos los ingredientes puestos en fila de a uno. Y funciona.
«Well I hate myself, more than I hate you»
Aunque venga a la mente el Someone Else de Razorlight. La velocidad automática que le meten en This One’s Different o la tozudez de Black Lagoon es por momentos insultantemente Strokes/BRMC. Al final, la controversia es, si el fin justifica los medios o si no se les debe dejar pasar. Sea lo que fuera el disco no es malo ni mucho menos, es una banda que tiene el algo y que es disfrutable sobre todo si te has dejado guiar por las directrices de NME los últimos 10 años, aunque el sambenito de vintage de algo continuamente imitado no se le va a descolgar facilmente.
Hoy hablamos de una formación que merece ser más que mencionada. Una banda cuyas acusaciones de no hacer nada nuevo son inversamente proporcionales al aumento de adeptos con cada nuevo trabajo. Una banda que guisan solos y que siguen su propia lógica musical. Seguramente no sea un gran seguidor de Nada Surf si ha llegado a éste artículo, porque precisamente a éstos, les importa muy poco lo que se diga de la banda ahí fuera.
El trío de Brooklyn formado por Matthew Caws, Ira Elliot y el madrileño Daniel Lorca acaban de publicar nuevo álbum (séptimo, según contemos) llamado The Stars Are Indifferent To Astronomy, publicado por Ernie Records en España.
Nada Surf parece que siempre será visto a la sombra de Pixies o Weezer. ¿Cuestión de suerte o de estar en el lugar casi adecuado en el momento casi oportuno? No lo creemos. Hoy en día es noticia que una banda pueda estar 10 años seguidos con su misma formación o seguir en la ola sin proyectos varios que los seccionen. Pero planteemoslo de otra manera. El actualmente inválido término indie se utilizó otrora para acuñar a bandas que plasmaban sus primeros trabajos en pequeñas discográficas, las cuales ofrecían un margen de maniobra creativa total, para diferenciarse de los «sí pero no» de las grandes multinacionales. Que le pregunten a R.E.M, o Sonic Youth. Si partimos de esa premisa y seguimos con ella sin mirar atrás pero con la convicción del primer día, nos encontramos que Nada Surf no publica con Universal, Sony o Warner, sino que cumplen 20 años en la cresta con la pequeña Barsuk Records. Una pequeña compañía de Seattle en la que desembarcaron hace 10 años, después de que Elektra les dejara tirados poco ántes de ser absorvida por Atlantic, ahora de Warner. Entonces qué le pedimos a Nada Surf? Que llene estadios a lo Coldplay? Seamos realistas. Lo que hace Nada Surf tiene un mérito terrible.
Nada Surf juegan en otra liga. Sus discos no aceptan preguntas. Piden más que ofrecen. Te unes sin darle vueltas o te quedas fuera. Nada Surf pide diversión, pide ser compartido, pide ser gritado. Peticiones todas que caerían en saco roto si fallaran en el directo. Pero no es así. Los directos de éstos tres afables tipos se marcan en rojo porque sorprenden muy positivamente y son su mejor baza y carta de presentación. La energía en directo dobla la vitalidad que muestran en sus trabajos. Terminar invadiendo el escenario llevado por el delirio popular sin que a la banda le importe lo más mínimo es solo el culmen de los shows revitalizantes del trío de NY.
Precisamente ésta energía del directo es lo que han querido reflejar en The Stars Are Indifferent To Astronomy, pero aunque se acercan al objetivo nunca podrán lograr el mismo resultado. La inconfundible voz de Matthew y sus melodías adherentes irradian un positivismo propio de primavera a la vista. Posee temas potentes como Waiting For Something, Moon is Calling o Looking Through, o con añoranza incuída como el primer single, When I Was Young. Los puristas obviamente les echarán en cara su falta de originalidad, espontaneidad o modernidad, llamenlo como quieran, pero es una formula que Nada Surf siguen de unos años para acá y que de momento al gran público parece no importarle. Ellos hacen un rock desenfadado y efectivo, pero muchos extrañan la inocencia noventera DIY del High/Low.
En cualquier caso, purista, seguidor o sí solamente pasaba a saludar, The Stars… es un trabajo con el sello Nada Surf, parido para ser disfrutado en directo y sin complejo alguno. Sin duda la mejor manera de entender el concepto de Nada Surf, una de esas pocas bandas capaces de cambiar el humor o de dar en el clavo en el momento requerido, sin contar con el bombo de Goo Goo Dolls pero sabiendo perfectamente como mantener brillante su estrella.
El pasado sábado tuvimos la oportunidad de asistir a uno de esos conciertos en los que uno se siente un poco más identificado de lo habitual con la banda que va a ver. Porque se trata de una banda especial. Una banda que no llama la atención, que camina de puntillas y que deja huella donde la tiene que dejar. Profesionales de otra pasta, músicos labradores que juegan en una liga diferente al resto. En una liga en la que podrían jugar también otros mancunians como Doves o los americanos The National, por poner algún ejemplo. Una liga en la que parecen no jugar al mismo deporte que sus compañeros más mainstream.
Hablamos de Elbow. Una de tantas formaciones infravaloradas que muy lentamente se les empieza a hacer justicia. Sobre todo en su país, ya que fuera el proceso es aún más lento
Los de Manchester desembarcaron en España para presentarnos su álbum de manera más íntima. Sin el alboroto de un festival de por medio ni nada por el estilo. En una sala relativamente nueva como es el anexo al Palacio de Vistalegre de Madrid, con una acústica bastante decente para el apaño en que consiste.
Más que puntuales, nos deleitaron durante 2 horas con temas del último álbum, el fantástico Build A Rocket Boys! además de un buen puñado de temas de The Seldom Seen Kid, con el que ganaron el Mercury en Reino Unido.
Empezaron abriendo con The Birds, un tema para el que llegaron a hacer una audición a personas mayores para que pusieran su voz al mismo. Siguieron Bones Of You, Mirrorball y Neat Little Rows, pero no sería hasta Grounds for Divorce donde Guy Garvey sacudiera al personal con una serie de repeticiones al grito de eeeooos que le hizo meterse al público en su bolsillo y llevarles donde quisiera. Garvey es un tipo empático y bonachón, que sabe llevar la batuta del directo. Por eso existe ese afecto especial entre la banda y sus seguidores que no se da fácilmente en otras bandas.
Uno de los momentos mágicos de la noche fue The Night Will Always Win, donde un Garvey cantando casi acapella dejó la sala en absoluto silencio para poner la emoción a flor de piel. Su voz tiene la capacidad de llenar todo el espacio de la sala sin inmutarse. Es obvio que tiene una voz envidiable y muy característica, pero el directo le hace todavía más justicia.
Después de sonar Dear Friends, llegaba el turno de Lippy Kids, el tema estrella del último álbum, el que deja constancia de la carga de emoción contenida que tiene, y vuelve una vez más a hacer partícipe al público con el famoso silbido.
Justo después llegaría el momento de cantarles el Feliz Cumpleaños, ya que como Gurvey recordó, estaban celebrando su 20 aniversario como banda. Acto seguido, hizo una pequeña improvisación acústica con Weather To Fly para luego tocarla con toda la banda, no sin antes pedir amablemente a algunos paisanos ingleses que no estropearan la canción y soltándoles un amigable shut the fuck up.
Para los bises nos prepararon un atronador Starlings, donde todos los miembros ayudan con trompetas reales a las pre-grabadas que dejaron firmes al personal. Station Approach con el público entregado sería casi la guinda que finiquitaría el pastel, pero faltaba un colosal One Day Like This, donde brazos en alto la gente coreaba el que quizá sea el tema más conocido de Elbow.
En definitiva un concierto que deja muy buen sabor de boca, y que sabe aun mejor que otros porque sabes que de un modo u otro, vas a ver a tus Elbow. Estatus que consiguen contadas formaciones en la actualidad y que se gana con el respeto que tienen hacia todo lo que hacen y el cómo lo hacen.
Recordemos que Build A Rocket Boys! también estuvo nominado éste año a los Mercury que se adjudico PJ Harvey, pero que ha conseguido el reconocimiento unánime de público y crítica y ha situado a la banda en un escalón de absoluto respeto.
Si tienen oportunidad no se lo piensen, Elbow no defrauda y saldrán del concierto con una sensación muy diferente a la que entraron. Es música al fin y al cabo. Pero música que llega.
Lana del Rey es una enigmática chica de un pequeño pueblo de NY, cuyos hilos juegan a matarnos de curiosidad. En el tablero del marketing el todovale está a la orden del día y encontrar información de esta joven cantante resulta cuanto menos desconcertante. Su web oficial te lleva a su Myspace, el cual apenas cuenta con 2 canciones y ni un solo enlace para conseguir su disco. En iTunes tres cuartos de lo mismo y el disco anteriormente disponible en Amazon pasa a estar no disponible en formato MP3, físico ni hablamos. Todo ésto pese a anunciar el lanzamiento del álbum para el pasado 29 de Junio.
Ha vivido en varios lugares, a saber, Alabama, New Jersey, NY… aunque ahora está asentada en Londres. Bette Davis, Nina Simone, Elvis y el cine negro de los años 40-50, son algunos de sus puntos de apoyo y reconocimiento.
Pero la cuestión es que ésta gema no debería necesitar tanto secretismo. La autodenominada Gangsta Nancy Sinatra, destila glamour decadente, horas inapropiadas y guiños cinematográficos a otras épocas. Un cocktail que aunque la media esté dispuesta a recogerlo con toda su expectación y con los brazos muy abiertos, no está por la labor para que le anden por las ramas. Todos lo hacen en mayor o menor medida pero una mayor medida le puede costar el mismo precio de indiferencia que a la sueca Jonna Lee con sus famosos números, nunca mejor dicho.
Aunque estamos hablando de 2 artistas bien diferentes. Lana de Rey alias Lizzy Grant (¿por si el nombre latino no termina de cuajar?) tiene un potencial y un poder de persuasión que consigue de primeras captar nuestra atención y hacer un esfuerzo por recordarla. Aunque no tiene la fuerza arrebatadora de Anna Calvi, más artesanal en todo el tema promocional, no podremos olvidar su nombre.
Contar en pocos meses con sinceros admiradores de la talla de Brian Eno o Nick Cave es definitivamente un plus. Nacida en Londres con sangre italiana por sus venas, Anna Calvi ha lanzado al mercado el mejor álbum de lo que llevamos de año, uno en el que si habláramos de cine, sin duda uno de los Oscars que se llevaría sería el de mejor fotografía.
Los géneros que abarca son muy variados, aunque consigue dejarlos en un segundo plano para imponernos con su actitud lo que de verdad importa, el contenido y el fondo de la obra. Magistral. Su personalidad, su pose, y su enorme voz tienen una fuerza natural arrolladora que acaba por convencer al más escéptico. Puede que otros artistas estén convencidos de su obra pero no logren convencer a los demás de que así sea, pero en éste caso, ella es la obra en sí, ella es «Anna Calvi The Album», en todo su esplendor, formando un todo inseparable. No desvía la atención ni intenta engañar. De ahí su éxito.
Nominada como anteriormente Florence & The Machine para las votaciones del Sound of 2011 de la BBC, ha sabido guardar los aplausos y dejar los pies bien clavados en el suelo. Razones para levitar no le faltan: Nick Cave la eligió personalmente para telonear a sus Grinderman. Brian Eno ha comentado de ella que es lo mejor desde Patti Smith. Y por si fuera poco hace las segundas voces en la gran Desire y Suzanne and I. Incluso el diseñador Karl Largerfeld ha comentado que es su álbum favorito.
Sus influencias le vienen marcadas sobre todo, como ella ha afirmado, de la opera italiana que su padre le descubrió. Su emoción deriva de ahí pero también ha hundido sus raíces en artistas como Debussy, María Callas, Jeff Buckley o Leonard Cohen. Debemos señalar también el excelente trabajo que ha realizado el también productor de PJ Harvey Rob Ellis, que hace una labor encomiable para conseguir ese DIYfeeling que tan buen sabor de boca deja.
El leitmotive del album es realmente enigmático. La mezcla imposible de inocencia, descaro y miedo culmina una voz de soul sensual magnífica que se encuentra a gusto en ambientes de blues de bar humeante o rock detallista, y que hace que el álbum no pueda ser acusado de falta de contemporaneidad, si bien el estilo está más asociado a otras épocas.
Anna Calvi consigue dibujar un toque de lujo a la vieja usanza, con clase, modales y elegancia. Es más bien un cómo desmarcarse realmente del camino que cree marcar la moda musical y no morir en el intento, sino hacerle nacer.
Radica su talento precisamente en conseguir que el oyente se quede finalmente con ganas de conocer qué y quién está escuchando, cuando el álbum es ya de por sí lo más sincero y parecido a su embajadora posible.
Un álbum para amantes de la música. Imprescindible.
Foo Fighters, Soundgarden, Strokes, R.E.M., Wilco o Red Hot Chilli Peppers,son algunos grandes nombres que publicarán sus trabajos éste año. Pero si 2010 ya fue un año más que interesante para la música, 2011 promente lo mismo o más. Vayamos por partes y con intención cronológica para resaltar algunos nombres, muchos de ellos nuevos, que darán que hablar a lo largo del año:
Uno de los primeros álbumes en ver la luz ha sido el Ritual de White Lies, algo más de bombo que de platillo pero un muy buen álbum, con muy buenos temas como The Power & The Glory, Strangers o Bigger Than Us. También los estadounidenses The Decemberists empiezan el año con The King Is Dead, su 6º álbum de estudio en casi 9 años.
Los británicos Wire han lanzado un interesante Red Barked Tree con temas que nos llamaron la atención desde el principio como Two Minutes, Now Was y Bad Worn Thing y que pronto nos estarán visitando en España.
También los australianos Cut Copy nos quieren hacer bailar al son de su Zonoscope, con gira programada y paso por España en Marzo. Gran Need You Now por cierto.
Pero definitivamente confirmamos la buena entrada en 2011 con 2 álbumes publicados casi a la vez y que apuntan alto. Curiosamente ambos llegan desde la soleada california. El primero es el de una banda terrorífica de Newport Beach, llamada Young The Giant que no hacen rock al uso, sino rock más inteligente, apoyados por un productor como Joe Chicarelli, que ya sacó el máximo provecho de Jack White y de sus Raconteurs, y ahora nos ofrece a unos jovenes que apenas se les permitiría comprar alcohol en su país, pero que tienen un álbum debut tremendo. Temas con fuerza como My Body, Strings o Cough Syrup soprenden para un primer álbum. U otro que nos puede trasladar a otras épocas como es I Got. Mención aparte la gran voz de su cantante, Samaeer Ghadia, con un falsete de impresión. Otro día entraremos a valorarlo más en profunidad porque merece la pena. Abajo My Body:
El otro álbum californiano es el de los chicos de Long Beach Cold War Kids, que quieren insistir en que se les tenga en cuenta en otros ordenes del día y lanzan un trabajo llamado Mine Is Yours que nos ha dejado algunos buenos rastros como Lauder Than Ever o el pegadizo Royal Blue. Otra gran voz la de Nathan Willet sin duda.
A punto están también los londinenses The Boxer Rebellion, que lanzarán su tercer álbum intentando dar un pequeño salto definitivo, que acabará llegando viendo su potencial. Un primer single Step Out Of The Car muy Stereophonics pero que puede abrirles la puerta de otros lares donde seguro serán recibidos como en su isla.
Y no nos podemos olvidar de un álbum que ya está en streaming en The Guardian y que no es otro que el de los rimbombantes The Go! Team, que desde Brighton nos traen sus animadoras y buen rollo a ritmo de funky con un tema con Bethany Cosentino, de Best Coast, que nos puede evadir de todos los malos humos: Buy Nothing Day.
British Sea Power publica también Valhalla Dancehall, donde los de Brighton seguro intantan conseguir al menos el éxito del aclamado Do You Like Rock Music de 2008. Living Is So Easy es uno de los singles de lanzamiento.
El post-rock de Mogwai se hará finalmente visible en su nuevo álbum en febrero con Hardcore Will Never Die But You Will; así como Iron and Wine, Drive-by Truckers o PJ Harvey también tienen pensados sus lanzamientos por esas fechas.
Conor Oberst vuelve a la carga con Bright Eyes cuyo nuevo trabajo se llamará The People’s Key, en el que ya nos adelantó no hace mucho tiempo un tema llamado Shell Games.
En marzo también está previsto el lanzamiento del hype más grande que viene de las islas británicas como son los Vaccines, una banda punk con temas recurrentes de dos minutos y una intensidad vertiginosa en directo. Muy recomendables.
Los británicos Elbow lanzan su Build A Rocket Boys! el 7 de Marzo, un LP con el que siempre dentro de la modestia que les caracteriza, quieren dar un pequeño salto y poder llegar a audiencias más altas, de pabellones medios. Cosa que no dudamos que logren despues de trabajos sublimes como el anterior The Seldom Seen Kid. Los mancunians nos han adelantado ya el espeluznante Lippy Kids. Uno de los estrenos que no se pueden perder.
De Manchester a Glasgow porque Glasvegas ya han soltado su primer single llamado The World Is Yours que estará en su siempre difícil segundo álbum, llamado literalmente EUPHORIC /// HEARTBREAK \\\. Cierto es, que con ser la mitad de buen álbum que su debut nos podríamos dar por satisfechos.
También en Abril, Explosions In The Sky nos presentarán Take Care, Take Care, Take Care, del que de momento solo podemos disfrutar alguna fracción de 30 segundos.
Hoy nos levantábamos con la triste noticia de que R.E.M. no hará gira para el álbum Collapse Into Now, del que dicen las buenas lenguas que va a suponer otro gran éxito para Micheal Stipe y los suyos. Tienen colaboraciones de la talla de Eddie Vedder o Patti Smith.
Pero ahí no acaba todo, porque también disfrutaremos en 2011 de los lanzamientos de My Morning Jacket, Fleet Foxes, Ting Tings, Offspring, Death Cab For Cutie, Lenny Kravitz, Nick Cave & The Bad Seeds, Metallica, Beck o Aphex Twin.
Así como rumores de nuevo trabajo de dinosaurios por caminos distintos como Radiohead o U2.
2010 confirma la buena sintonía de unos años a ésta parte en cuanto a música se refiere. La música está más viva que nunca y no habrá ley ni piratería que acabe con ella, por mucho que nos quieran meter el miedo en el bolsillo.
La variedad de estilos, artistas y nuevos movimientos es prácticamente inagotable. Han aparecido grandes bandas a seguir y el debate de los mejores discos del año podría continuar hasta alcanzar una cifra ridícula de pretendientes. No obstante desde ROCKAST queremos compartir los que han sido nuestros discos favoritos durante éste año, que sin duda en días incluso horas podrían estar intercambiándose puestos pero es lo que hay. Cada uno tendremos nuestras listas físicas o no de favoritos y ahí está la riqueza.
Por eso os dejamos con 20 de los artistas que más nos han llamado la atención éste año, y que esperemos que sigan con fuerza los años venideros. Por favor no duden en hacer y deshacer a su gusto.
Salud
D.
20. LCD SOUNDSYSTEM – This Is Happening
El bueno de James Murphy sabe con certeza cómo subirse a la vanguardia de la música eletrónica y no bajarse fácilmente. Con pellizcos a David Bowie nos ha dejado un buen álbum digno de figurar en todas las listas de lo mejor del año. All I Want es sencillamente genial.
19. HOT CHIP – One Life Stand
Otro gran disco electrónico de unos maestros programadores como Hot Chip. Nos cuesta entender como temas como I Feel Better no pueden estar retumbando en las salas de todo el país. Pero no sólo I Feel Better, One Life Stand o Take It In son también destacables. Original video-crítica de I Feel Better:
18. THE DRUMS – The Drums
Los chicos de Brooklyn que bien podrían ser de alrededores de East London, ya nos habían adelantado un maravilloso EP con temazos imprescindibles como I Wanna Go Surfing o Best Friend. A ellos se les suman ahora otros hits comoForever And Ever, Amen o Me and the Moon entre otras. El porqué de The Drums es difícil de explicar, pero cada cierto tiempo aparecen bandas que saben dar con la tecla, así como los Kooks hicieron años atrás.
17. JOHN LEGEND & THE ROOTS – Wake Up Everybody!
Se dice que la unión hace la fuerza, y cuando unes a dos personalidades tan genuinas como los magníficos Roots con una de las voces soul por excelencia como es Mr John Legend el resultado nunca puede ser negativo. El disco de versiones -posiblemente encontrado en la atractiva sección de Urban music de tu tienda habitual- que lanzan es idóneo, tanto por los temas elegidos como por la forma de interpretarlos. Abajo, la reinterpretación que hacen del clásico de Teddy Pendergrass con Common y la estupenda voz de Melanie Fiona, y que Legend intentaría lanzar para el mundial de fútbol.
16. DELPHIC – Acolyte
En febrero comentamos ya cuánto nos gustaban estos tipos de Manchester que hacían una electónica inteligente y elegante. Lo que empieza a ser importante es que en un año a falta de por ejemplo Cut Copy, siempre nos va a quedar savia nueva que llevarnos a los oídos. Y eso cada vez pasa más a menudo. Acolyte es un gran álbum con joyas como Red Lights, Acolyte, Doubt, Counterpoint oHalcyon. Muy recomendables.
15. GASLIGHT ANTHEM – American Slang
Después de su épico álbum anterior, la banda de Brian Gallon tenían permiso casi para cualquier cosa. Adulados por el mismísimo Springsteen, los vecinos de New Jersey han lanzado un álbum no tan espectacular como fue The ’59 Soundpero aún así un gran álbum fiel a su escuela. No tiene temas que destaquen por encima de otros pero si un gran buen conjunto. Abajo The Diamond Church Street Choir.
14. VAMPIRE WEEKEND – Contra
Cierto es que el hype formado alrededor de ellos iba a eclipsar el álbum que sacaran. Pero quién ha formado toda esa aureola que no se ha formado con otras bandas con similares expectativas? Su propia discográfica? Lo cierto es que es un buen segundo álbum, inferior al sublime 1er LP pero válido. Cuesta ahora escucharlo sin que se le venga a la cabeza a uno un anuncio de coches o de ropa… Hablando de éste último: quizás más sarcasmo a las críticas de banda de niños bien por el tema para Tommy Hilfiger? De todos modos, una gran banda que disfrutan realmente de sus shows, solo hay que verlos, y con calidad y saber hacer para seguir adelante en su estilo, ya copiado por otros sin darse apenas importancia.
13. BROKEN SOCIAL SCENE – Forgiveness Rock Record
Hay otra banda ahí afuera, como sucederá con nuestro flamante número 3, que siempre siguen a lo suyo sin mencionar siquiera la atención. La superbanda de supermúsicos BSS hacen muy buenos discos sin mirar a ningún lado más que al suyo. Así nos llega éste Forgiveness Rock Record con varios puñados de grandes temas a tener muy en cuenta.
12. GRINDERMAN – Grinderman II
Posiblemente el álbum más pesado de la lista. Sin miramientos. El rock enfadado de Nick Cave no se discute. De esos temas que te harían en un mundo/país normal darte la vuelta al Dj y preguntarle qué demonios está sonando en ese momento porque realmente te ha llamado la atención. Heathen Child, Worm Tamer o la acusada de plagio Palaces of Montezuma hacen las veces de Yin, pero When My Baby Comes o What I Know las de Yang. Nick Cave trabajando. Por favor no molestar.
11. BEST COAST – Crazy For You
Nunca un vintage había sonado tan vintage. Porque éstas ideas normalmente caen en otro saco y nos suelen obligar finalmente a escuchar algo muy diferente. Profanan un inocente romanticismo por una puerta que nadie quiere ver abierta. Un dream pop no cargante ni excluyente en temas de sólo 2 minutos. Melodías y ritmos con mucha fuerza y positivismo musical a raudales, amén de posiblemente la mejor portada del año. When I’m with you, Boyfriend, Crazy For You o When The Sun Don’t Shine son algunos ejemplos de un buen disco para por ejemplo, descubrir una ciudad nueva. Esperemos que su éxito arrastre a otros compañeros.
10. CRYSTAL CASTLES – Crystal Castles II
Entramos fuertes en el Top 10 con seguramente la consagración de la temporada. La electrónica de Ethan Kath y Alice Glass seguro va a marcar estilo y pronto serán copiados con más o menos éxito. Nos visitaron en España hace poco y sus conciertos dejaron a más de uno boquiabierto. Sus shows más que nunca son una auténtica fiesta jugando siempre al límite de ese aburrimiento denominado “lo políticamente correcto”. Abajo la espeluznante versión de Not In Love que hicieron con Robert Smith de The Cure. Temazo.
9. WILD NOTHING – Gemini
Puro revival de principios de los 80 pero bien hecho. Un meneo a bandas como My Bloody Valentine. El resultado es un álbum con unos punteos adictivos y grandes temas, que es lo que al final va a marcar la diferencia. Summer Holiday, Live in Dreams o la chispeante Chinatown harán con creces las delicias de oídos de buenos propósitos.
8. SURFER BLOOD – Astro Coast
El descaro de ésta banda de veinteañeros de Florida les ha valido para marcarse uno de los mejores discos del año. Su manera de replantearse el rock de la otra costa por antonomasia es vibrante y suena terriblemente bien. Les hemos visto en festivales y teloneando a Interpol pero no tardarán en volar solos.
7. BAND OF HORSES – Infinite Arms
Robert Plant dijo en cierta ocasión: «Doy gracias a Dios por Band Of Horses. Menuda banda. Una aténtica revelación!». Tener la bendición del cantante de Led Zeppelin debe ser algo a tener en cuenta. Pero los de Seattle no son nuevos en ésto. Éste es su tercer LP después de los no menos interesantes Cease To Begin (2007) y Everything all the Time (2006). El cantante Ben Bridwell formaba parte también de la extinguida Carissa’s Wierd. Compliments forma parte de su último álbum, nominado a los Grammy’s 2010, Infinite Arms.
6. JÓNSI – Go
El cantante de los islandeses Sigur Rós ha debutado en solitario éste año con un álbum mágico. A principios de 2010 ya confirmó el descanso indefinido de Sigur Rós para poco después lanzar éste Go. Posee un buen puñado de temas formidables, con unas lineas orquestales e instrumentos de cuerda que envuelven el álbum con su reconocible voz cuasi angelical. Sonidos poco habituales hoy en día pero que no limitan su inmensa calidad. Abajo, el primer single Boy Lilikoi.
5. YEASAYER – Odd Blood
Ya a principios de Enero hablábamos del nuevo álbum de los americanos Yeasayer, una vuelta de tuerca a su sonido para deleitarnos con una explosiva mezcla de psicodelia funk con beats electrónicos. Algo así como unos Animal Collective digestivos. Están en medio del camino, aunque no dudamos de que éstos músicos con todas las letras, sabrán como desenvolverse. Abajo, el fantástico O.N.E.
4. THE NATIONAL – High Violet
En su quinto álbum, acentúan su tradicional elegancia y se ponen quizás demasiado serios. La sutileza y consistencia con la que han levantado su sonido les deja margen suficiente para que su sello personal sea ampliamente valorado y reconocido. En Mayo deshilábamos su álbum. Abajo, el tema Afraid Of Everyone. You’re the voice that’s swallowing my soul, soul, soul…
3. MANIC STREET PREACHERS – Postcards From A Young Man
No hay absolutamente nada que objetar a ésta grandiosa formación, porque nunca, nunca fallan. Send Away The Tigers (2007), Journal For Plague Lovers(2009) y éste Postards From a Young Man forman un trío formidable. Y éste último, no tiene ni un solo tema desechable. Los arreglos de cuerda, sus guitarras y melodías le hacen llegar fácilmente al sobresaliente. Si aún busca buena música, atractiva para sus oídos, no pase por alto a MSP. Imprescindible.
2. WOLF PARADE – Expo86
Tan buen disco se marcaron Wolf Parade que realmente dudamos de que se pudiera superar. Spencer Krugel y Dan Boeckner tienen un talento inmenso, ya sea con Wolf Parade o sus proyectos paralelos. Lástima que acaben de anunciar un descanso indefinido después de los últimos conciertos que aún les quedan por ofrecer. Yulia es sólo uno de los maravillosos temas del álbum, que llegó a single y éste es su videoclip oficial:
1. ARCADE FIRE – The Suburbs
El número uno parecía claro desde que apareció. En un año donde ha habido una gran cantidad de discos de calidad indiscutible, nos tenemos que quedar con The Suburbs. Un álbum que debe ser escuchado de principio a fin, sin prisas ni pausas. Éstos tipos raros han sabido llegar a los oídos de la gente sin mucha ayuda. Lo suyo es puro arte, y cuando nadie les escuche se irán por donde han venido, posiblemente tocando alguna canción. Incomodo número uno para gente tan humilde que no tiene tiempo ni casi conocimiento para creerse lo que se dice de ellos. Los canadienses saben lo que se hacen y el resto de bandas les miran con admiración. Porque lo han conseguido. Y no hay color.
Desconozco si debe llamarse fenómeno al caso de los mancunians Delphic. Una banda que algunas voces intentan desinflar por el marketing que supuestamente han recibido. Marketing que por otro lado apenas se percibe fuera de las islas británicas.
Delphic son sin duda una de las revelaciones de 2010. Son 4 tipos que se intentan marcar la enésima fundición de rock y electrónica desde la gastada perspectiva indie. Y todo para llegar a un público acomodado en los ritmos de Friendly Fires, Cut Copy o sus vecinos Foals. Como si la electrónica quisiera ser el nuevo rock.
¿Dónde está entonces la emoción de algo que ya está inventado? Pues precisamente reside en la facilidad para hacer temas bailables, energéticos, y más innovadores que lo que hayamos escuchado antes, sin caer del lado de la electrónica o el dance más clásico. Y hacerlo de modo que suene lo más original posible, sin caspa, para poder hacerse un hueco entre los ritmos más actuales. Ésto es, groso modo, lo que hizo Bloc Party, Justice, o los Klaxons, bandas de las que ahora beben los de Manchester.
Después sólo queda dar al play y disfrutar del viaje. El álbum se llama Acolyte y en conjunto tiene un ritmo frenético. De esos pocos que no importa repetirlo de nuevo apenas finaliza el último tema. Es la elegancia de la música más vanguardista. Un buen álbum para conducir. Delphic es una banda de rock que se codea con la electrónica, y no al revés. No tratan de repetir beats sin sentido, sino de acomodar su estilo y darle si hace falta la forma de post-rock que pueden tener temas como Acolyte.
Me parecen formidables los Red Light, el propio Acolyte, Halcyon o el tema que cierra el disco, Remain, que casualmente no fueron temas elegidos como singles, de momento. Y eso que éstos, Counterpoint, Doubt o This Momentary son tambien grandísimos temas. Ésto habla de la calidad del disco. Sin dejar un momento de respiro. Sus paisanos de New Order seguro están gratamente sorprendidos. Y es que ésto, es la definición del sonido más de moda.
Un disco que hace llamamientos a remixes se mire por donde se mire.
Nick Hemming y Christian Hardy son las cabezas visibles de Leisure Society, una banda compuesta junto con The Willkommen Collective, unos tipos de Brighton que le dan al folk como pocos. Después de varios proyectos, ambos cruzaron sus caminos en Londres para conseguir un álbum que de momento ya tiene una nominación a los premios Ivor Novello por su single The Last Of The Melting Snow.
Ésta noche hemos tenido la oportunidad de verles presentar su trabajo en la sala Moby Dick de Madrid, en lo que ha sido su segunda estancia en España, y previo paso por Barcelona también. Un gran directo que ha dejado a propios y extraños con un gran sabor de boca. Un directo, en el que a pesar de venir solamente 6 miembros de la banda, multiplica su álbum y medio varias veces y muestra toda la energía que realmente tienen dentro. En sus temas más acústicos han logrado ‘vaciar’ el local hasta volúmenes inaudibles. Pero es cuando han decidido dar una vuelta de tuerca y dar más potencia a todos sus instrumentos cuando hemos visto el nivel de ésta banda. No solo con las versiones de Gary Newman (Cars) o los Beatles (Something) si no con algunos temas de su álbum The Sleeper y con la generosidad de algún que otro tema nuevo.
La crítica les acaricia con timidez cual respuesta británico-indie a folkies americanos como Grizzly Bear, y Brian Eno les ha piropeado comentando que es la banda que más entusiasmo le origina. Al igual que Guy Garvey de Elbow. En The Sleeper, escuchamos pequeños y grandes temas pop minimalistas sin llegar al absurdo ni el aburrimiento, y un sutil folk despeinado sin importancia.
Su estilo se empapa de artistas como Brian Wilson, los propios Beatles o Sufjan Stevens. Ese aire que vienen tomando bandas como Fleet Foxes sin ir más lejos, y que sin ánimo ni poses de grandes estrellas/formatos, van haciéndose poco a poco un hueco en las vidas de muchos caminantes. Buenos y cercanos tipos Christian y Nick que han charlado entre bambalinas con nosotros al finalizar el concierto. Les gustaría repetir pronto aunque lo dudan si no es formando parte de algún festival veraniego.
Desde aquí les deseamos toda la suerte. Ellos la buscaron, y ellos la merecen.
El refrito está servido.
Son el último guiso de la cazuela de Rough Trade, los nuevos nuevos-Strokes que teloneaban el año pasado a los nuevos Strokes del 2011, es decir, a los Vaccines.
Howler están en el ojo del huracán pero es difícil fiarse de ellos. Han llamado a una puerta abierta de par en par hace 10 años, pero a la que ahora no quieren ver a nadie disfrazado sino alguien que les sorprenda con una jugada maestra. El indie propiamente dicho como etiqueta de los últimos 10 años está apunto de caducar. Lo maquillan, lo adulteran, lo engalanan, lo modernizan, lo idealizan… pero ya no cuela. Hay tanta basura ahí fuera que cuesta encontrar algo que valga la pena entre tanta porquería.
Éstos post-adolescentes de Minneapolis que no nacieron a tiempo de Achtung Baby, lanzan al vuelo un álbum con reminiscencias de Strokes / Franz Ferdinand, con riffs que hemos elogiado en Vaccines hace poco, o en Yuck hace menos y con unos paralelismos a los Drums más que curiosos. Pero aún con todo, como dicen por ahí, la riqueza está en la mezcla. Por eso, la primera escucha lleva a extraños, porque aunque perezosa es traicionera. En el sentido en que la sensación de refrito es tal que puede hacer aborrecerlos de inmediato. Pero lo cierto es que Howler consiguen realmente mezclar de alguna manera el sonido de la brillante California con el rock sucio y desaliñado del CBGB, viniendo de la tierra de los Replacements. Y cada palo que aguante su vela. Los tipos van a conseguir quedarse por H y por B. Porque su America Give Up, -guiño guiño- contiene temas que pretenden convertirte en creyente cuánto mayor sea el ruido y las voces que lo esparzan. Su single I Told You Once tiene todos los ingredientes puestos en fila de a uno. Y funciona.
Aunque venga a la mente el Someone Else de Razorlight. La velocidad automática que le meten en This One’s Different o la tozudez de Black Lagoon es por momentos insultantemente Strokes/BRMC. Al final, la controversia es, si el fin justifica los medios o si no se les debe dejar pasar. Sea lo que fuera el disco no es malo ni mucho menos, es una banda que tiene el algo y que es disfrutable sobre todo si te has dejado guiar por las directrices de NME los últimos 10 años, aunque el sambenito de vintage de algo continuamente imitado no se le va a descolgar facilmente.
Salud
D
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