“That’s right, it’s the weekend! Time to get sad!”, lanza al poco de empezar el propio Adams en su versión monologuista. Es habitual ver al músico de North Carolina haciendo bromas a menudo entre canción y canción, y los dardos van muchas veces dirigidos a su propia música en forma de logrados sarcasmos. Comienza el fin de semana en la frenética London Town y seguro que nadie entre el público pone una pega por el día o la hora.
El incombustible lider de Wilco está de vuelta. No es la primera gira acústica que realiza Jeff Tweedy, pero sí la primera en que le vemos acompañado de su hijo Spencer. Tras más de 20 años al frente de una de las bandas más exitosas del Alt-Country americano, el pasado 23 de Septiembre publicaba “Sukierae”, el que se supone su primer álbum en solitario después de una excelsa carrera. Decimos supone porque después de preparar todo el álbum con su hijo de 18 años a la batería, decidió lanzarlo bajo el nombre familiar de Tweedy y contar con Spencer tanto para la realización del disco como para la gira. Sigue leyendo →
A las puertas del 2015, y con el anuncio en Web Summitde la presencia de Vevo en la realidad virtual que supondrá el desembarco de Oculus el próximo año, no es de extrañar que se cuiden cada vez más los detalles de los videos musicales de los artistas.
Cada año se hace más difícil concretar cuales han sido nuestros discos favoritos. Se hace cada vez más y más música a pesar de las innumerables crisis del sector. Y el talento cada año parece crecer en pos de la creatividad y la búsqueda de ese elemento diferenciador que haga al artista sobresalir del resto.
Se nos quedan fuera montones de grandes artistas, muchos de ellos emergentes, que pueden disfrutar en la lista de singles y en las entradas que vamos publicando con más o menos frecuencia.
Estos han sido los 40 discos favoritos de ROCKAST de 2014. Y aquí la lista completa vía Spotify.
20 horas de música y más de 300 canciones con los mejores artistas emergentes de 2014, junto a la mejor nueva música que se está haciendo en la actualidad.
Todo al alcance de un click. Que no se lo cuenten.
Su nombre ha dado ya muchas vueltas por las salas españolas. Este talentoso manchego emigrado años atrás a Gran Bretaña y de vuelta ya en España, se ha ganado el cariño de los fans y el respeto de la crítica de un plumazo. «Don’t Give Up», es el LP debut de Jacobo Serra, un disco donde lleva la canción de autor a su mejor versión. Muestra un repertorio rico en texturas saliéndose de la clásica línea de cantautor con guitarra acústica en mano. Su música guiña el ojo al folk más cálido, con reminiscencias a RufusWainwright o a los mismos Beatles.
Hablamos con él para descubrir un poco más acerca de su nuevo álbum y cómo lleva la vuelta a España en un momento en que la situación aboga por lo contrario.
Qué tal estás Jacobo? Presentas tu primer álbum después del EP “The Word I Never Say” el pasado año ¿Cuáles son tus sensaciones?
Muy bien, gracias. The Word I Never Say me dejó con muchas de grabar un largo y al fin lo he podido hacer. La verdad es que me siento muy ilusionado por tocar este disco y por visitar muchos sitios para presentarlo.
El álbum es auto-producido pero grabas con los mismos músicos de Jero Romero si no estoy mal informado. ¿Cómo ha sido la experiencia?
Colaboré en la grabación del álbum con Nacho García y Alfonso Ferrer, dos de los miembros de la banda que acompaña a Jero Romeroy con los que, a parte de grabar, también estoy presentando el disco. Nacho se encargó de grabar la percusión y la batería mientras que Alfonso se ocupó de los bajos. Además hice la mezcla del álbum con Alfonso. En Don’t Give Up han colaborado también muchos otros amigos músicos, aunque de manera más puntual. La experiencia ha sido genial, son todos unos músicos estupendos y grandísimas personas. Quizás lo más duro fue asumir la producción del álbum y la manera en que decidí hacerlo, pues a parte de las bases, el resto lo fui grabando yo solo con mi estudio casero entre Valentia Island, Londres y Madrid. Supongo que a veces me resultó extenuante y que fueron numerosas las veces en las que pensé que no volvería a hacerlo de aquella manera… sin embargo, he de reconocer que, una vez acabado el disco, comencé a pensar en el siguiente…
Empiezas cantando “Don’t Give Up” casi en la primera frase del disco, ¿Una auto-declaración de intenciones viendo las buenas críticas recibidas?
Supongo que es intencionado, en realidad quería que todo el disco girara en torno a esta canción. Es un mensaje optimista y el tema surgió con motivo de una especie de carta que me escribí a mi mismo animándome a no rendirme.
¿Buscas alguna reacción en particular en el oyente?
En realidad no sé qué reacción busco o si busco una reacción concreta. Me quedo con el silencio del oyente que escucha atento y quizás lo que me gustaría es transportar al espectador a estados de ánimo implícitos en mi música y que no sé exteriorizar de otra manera.
¿Cómo se ve la universalidad de la música habiendo viajado tanto y tocado en pequeños recintos? Especialmente en Reino Unido, ¿Qué es lo que uno aprende allí en un país tan culturalmente rico en música?
Aprendí muchísimo de mi etapa en el Reino Unido. Cambió mi manera de ver la música y creo que fue allí donde realmente comencé a definirme como artista.
¿Imagino que te influye o te inspira ideas de alguna manera el hecho de vivir y escuchar lo que se hace allí?
Supongo que si. La mayoría de las canciones que componen Don’t Give Up están escritas allí y de alguna manera son expresiones de aquellas vivencias.
¿Se te hace extraño la vuelta a España después de tanto tiempo viviendo fuera?
Me encanta volver, me gusta mucho la sensación que uno tiene al regresar a una ciudad después de mucho tiempo. Quizás lo más extraño o tal vez interesante es ver cómo las modas cambian tan rápidamente hoy en día. Creo que eso se aprecia mucho cuando uno va y viene.
El disco tiene una mezcla muy rica de instrumentació ¿Te has querido demarcar un poco del binomio clásico cantautor-guitarra acústica para añadir más texturas a los temas?
Quizás esto obedezca a la necesidad, reconozco que a veces exacerbada, que tengo por tratar de incluir los distintos matices sonoros que quiero expresar en cada canción. Me encanta que los temas tengan pasajes de mucha riqueza instrumental y también que haya cierto contraste sonoro aunque por otro lado también aprecie mucho la presencia del silencio. Las canciones también han de funcionar desnudas, algún día me encantaría hacer un disco con guitarra y voz pero no sé si lo conseguiré.
Hay una carga de melancolía presente a lo largo del disco. ¿Es más sencillo o inspirador hacer canciones que tiendan más la melancolía que temas abiertamente alegres o festivos?
No sabría decir si es más sencillo. Es cierto que la melancolía me resulta más atractiva e inspiradora. Y que la tristeza es tal vez un elemento muy presente en algunos pasajes de este álbum, pero la mía es aquella tristeza de la más profunda felicidad de la que habló Nietzsche.
Se te compara con autores modernos como Ron Sexmith o Rufus Wainwright. pero realmente ¿creciste escuchando otro tipo de música? ¿Cómo llevas que te comparen con autores tan influyentes?
Que me comparen con autores así es para mi un gran halago y un honor. Crecí escuchando mucha música clásica y mucha ópera. También canté polifonía clásica durante unos años… Pero supongo que los Beatles lo cambiaron todo. Descubrí a RonSexsmith porque una amiga me dijo que le recordaba un poco a él en su manera de cantar. A veces descubro a autores modernos porque me comparan con ellos, para mi es como digo un honor.
«El público español está más preparado que nunca para consumir música de cualquier tipo»
¿Cómo llega uno a acabar tocando sus propios temas para Ron Sexsmith en casa de Ramón Arroyo como hemos llegado a leer?
Fue suerte, lo que ocurrió es que tras su concierto nos fuimos a tomar algo por Madrid con él y su banda y al final acabamos tocando en casa de Ramón… Me pidieron que cantara algo, así que acabé tocando The Word I Never Saycon Ron Sexsmith.
¿Es más difícil llegar al público español cantando en inglés? ¿O crees que por el contrario puede ser un factor positivo viendo la buena acogida que han tenido por lo general cantautores anglosajones en nuestro país?
Yo creo que el público español está más preparado que nunca para consumir música de cualquier tipo y en cualquier formato o idioma. Mi mayor reto es llegar al público.
Conseguiste que sonara alguno de tus temas en “Frágiles” de Telecinco. ¿Te ves componiendo música para cine / tv?
Creo que si tienes la necesidad de escribir música y además disfrutas haciéndolo, la composición para cine o tv puede ser algo muy divertido. He escrito música para tres documentales independientes y la verdad es que me gustaría seguir haciéndolo.
¿Cuáles son tus planes a corto y largo plazo en estos meses venideros y en 2015?
Tocar mucho. Ahora estoy centrado enteramente en Don’t Give Up y me gustaría seguir presentándolo por todas partes.
Teatro del Arte, Madrid Son Estrella Galicia 13/10/2014
Si es cierto aquello de que la primera impresión es la que cuenta, sin duda la que nos ha dejado esta noche el músico de Portland ha sido ciertamente inmejorable. Peter Broderick es un multi-instrumentista curtido en muchas batallas, que por primera vez se presenta en directo con banda completa en nuestro país. Podría ser un decir cuando él mismo es una banda andante, imitando incluso la trompeta con la boca en alguna ocasión. Pero viene bien acompañado con tres músicos con los que ha grabado su último disco, el EP “(Colours Of The Night) Satellite” (Bella Union, 2014). Especial mención para su percusionista, el cual lleva una colección de artilugios considerable, que le sirve para llevar firme el timón en muchos de los temas. La banda le aporta peso en muchas canciones, especialmente aquellas que empiezan en clave de folk y terminan en jam session de distintos estilos. Un acierto que esperemos sea un proyecto a largo plazo.
La sueca-japonesa Sumie ha sido la encargada de telonear a Broderick, interpretando sus delicados temas, que se bastan con su guitarra acústica y su voz como instrumento adicional. Broderick, que interpreta los dos últimos temas de Sumie, aparece como por arte de magia en el escenario para cantar a capella«Sideline«, mientras anima a los últimos rezagados a tomar sus asientos, antes de sentarse él mismo a finalizar el tema en un piano situado en una esquina de la sala. El Teatro del Arte proporciona una intimidad que le viene como anillo al dedo a la música de Broderick. La sala resulta muy familiar, con un silencio casi sepulcral. Apenas tiene capacidad para unas 100-150 personas, que se disponen alrededor de un funcional escenario situado a ras de suelo.
El concierto deja latente la extremada versatilidad del músico, mezclando géneros que van desde el folk, al funk o el soul, pasando por el jazz, el blues, música hablada, bases de hip-hop, momentos para la psicodelia e incluso algo de post-rock. Si alguien pregunta por innovación que llame por esta puerta. Hay momentos para cantar con el público, como en la interpretación de su ultimo single, “Colours Of The Night”, o dejando a un lado los micrófonos para aprovechar la buena acústica de la sala, como es el caso de “With The Notes In My Ears” o “Below”, con todos los músicos en primera fila en pie haciendo coros a Broderick y su guitarra acústica. Su música tira de raíces americanas clásicas, pero sin apego alguno por mezclar para conseguir un abanico musical realmente único.
Aprovecha para presentar temas de su último EP pero también para deleitarnos con alguna versión personalísima, como el “Get On With Your Life” de Stina Nordenstam, u otra canción de la americana Shelley Short, con Sumie a las voces devolviéndole el favor inicial. El cantante incluso acepta bises y se anima con el primer tema que le lanzan desde la primera fila, “Hello To Nils” incluido en el álbum “How They Are” de 2007.
Quizás Broderick no tenga el reconocimiento que se merece. Y seguramente el boca a oreja pueda ser uno de sus grandes aliados, pero apuesto a que cada persona que tiene oportunidad de verlo no duda en repetir y atraer más fieles. Su interpretación, o performance, que parece que la primera se queda corta, es muy original, es atrevida e innovadora. Su música está muy lejos de ser comercial, con un tímido intento quizá en este último EP, pero lo que transmite con todo su talento, su naturalidad innata y la imagen que deja tras un espectáculo en directo no son muy comunes.
Esperemos que el lleno que ha habido esta noche sirva para poder ver en más ocasiones a un músico excepcional con apego a salirse de las normas convencionales.
De Lydia Loveless. Luego les diremos porqué. Esta americana tenía una historia con el country perfecta. Creció en una granja en Ohio, donde tocaba en sus ratos libres en una banda, en la que estaba acompañada por su padre y sus hermanas. Llega a grabar su primer álbum a las 17 años, donde tira de country clásico y recibe una buena acogida. Pero en el tercer álbum es donde decide cambiar el banjo por la guitarra acústica.
Es posible que sea en este «Somewhere Else», en el que el efímero nivel de fama de la americana se iguale con la alta consideración que le guarda la crítica. Aunque complicado cuando prácticamente no cuenta con promoción alguna.
En esta ocasión se inclina definitivamente al folk-rock de cantautor, con un emotivo disco que ha pulido los fuertes elementos country-rock de sus dos primeros trabajos, si bien algo se podía intuir en el maravilloso EP “Boy Crazy» del año pasado. Las comparaciones e influencias de Neko Case, Lucinda Williams o Patti Smith están ahí, pero con solo 24 años, Lydia Loveless consigue minimizarlas para impregnar su presencia y carisma a lo largo de todo el disco. El timbre de su voz hace que suene convincente tanto en los temas más dramáticos como en los más seguros.
Tiene talento y se ve cómoda en medios tiempos redondos como “Chris Isaac” (+1, en el anterior álbum tenía un tema llamado y dedicado a «Steve Earl») o “Wine Lips”, donde termina literalmente lanzando besos, pero también en las unas enérgicas “To Love Somebody” o “Really Wanna See You Again» que ganan con banda completa
“Somewhere Else” es una inyección de buenrollo que puede acercar el género a nuevas generaciones de oyentes ávidos por escuchar música nueva interesante. Es un disco contundente, que suena sincero, y que devuelve la fe en el mejor folk rock americano de raíces.
Las alarmas no han tardado en saltar. Tras un reporte de la agencia Populous, que cuenta entre sus clientes con la Fifa, la SuperBowl o el Comité Olímpico Internacional, todos el entorno que rodea el legendario festival hace un análisis de los problemas más llamativos del festival.
El reporte viene a raíz del horrible siniestro del pasado año, cuando un individuo atropelló mortalmente a dos personas y dejó 24 heridos. La organización del festival, que siempre se ha tomado muy en serio el feedback que recibe de artistas, asistentes y lugareños, ha decidido replantearse su modus operandi antes de que sea demasiado tarde. Para ello, ha encargado a una prestigiosa agencia que contemple todas las variables presentes y futuras para la viabilidad del macro evento más importante de Austin.
Esto es lo que sugiere Populous y que está empezando a levantar ampollas:
“Si SXSW no puede mantener el éxito y el crecimiento en el futuro, como cualquier negocio, eventualmente tendrán que tomar decisiones acerca de si pueden o no seguir existiendo en su formato y ubicación actual. Es muy posible que SXSW no tenga otra opción que trasladar los conceptos de oferta su evento a otras ciudades para sostener su modelo de negocio. Esto sería un asunto muy serio para todas las partes teniendo en cuenta el significativo impacto financiero significativo y el retorno que SXSW ofrece a la comunidad, así como la contribución a la marca y el Valor de la Ciudad (PR)”
Aunque los mismos fundadores, de la voz de Roland Swenson han afirmado que no contemplan el traslado de SXSW fuera de Austin, la reflexión en torno al tema cobra mucho sentido.
El plan de seguridad incluye cacheos en las entradas de 6th Street, y otorgar a la organización un mayor control sobre las zonas comunes de la ciudad y los actos no oficiales. También contempla la creación de una denominada “Zona Limpia” que si bien no se ha especificado en que consistiría con exactitud, sería parecido a lo que acontece en eventos como la Super Bowl, quedando bloqueados todos los actos ajenos a la organización de SXSW en un amplio radio de acción. En términos cuantitativos, imaginen la desaparición de los míticos eventos de Hype Hotel, Fader o la práctica totalidad de los eventos de Rainey Street.
El informe, objetivo aparentemente, apuesta por mantener la “equidad de los esponsors”, viendo injusto que algunas marcas paguen cantidades astronómicas por patrocinar grandes eventos, veáse Doritos con Lady Gaga, por ejemplo, mientras otras puedan obtener buenos ingresos patrocinando pequeños eventos en establecimientos de menor capacidad, véase Spotify House, o Dr Martens en el Bar 96 de la mencionada Rainey Street.
La pelota está en el tejado de la propia organización. Empeñada históricamente en hacer un festival lo más organizado posible, escuchando a todas las partes y haciendo crítica constructiva de cada edición, ha llegado el momento en que deben decidir si restringen los eventos no oficiales, con el beneplácito de los mandatarios de la ciudad, o si consideran alejarse a una zona cerrada y acotada al estilo clásico de cualquier festival. En el primer caso, dar portazo a los actos no oficiales supondría mermar drásticamente el espíritu de SXSW. Pero en el segundo caso también, ya que SXSW es la calle, sus gentes, el bullicio y el hecho de que cada rincón de la ciudad tenga una banda tocando a cualquier hora del día y de la noche.
El corporativismo que mece la cuna de SXSW parece estar moviendo sus hilos para no encontrarse con competencia desleal. Por el momento las advertencias y sugerencias vienen en forma de distinguidos reportes, pero ya se ha abierto el debate en Texas y los cambios pueden tener consecuencias ya en la próxima edición.
SXSW se pregunta qué quiere ser viendo en que se ha convertido. Difícil lograr un consenso que deje satisfecho a todas las partes.
La historia dará que hablar.
El desencanto de Erika M. Anderson con la digitalización de la vida moderna no es nuevo. Son muchos los artistas que vienen mostrando su disconformidad de un tiempo a esta parte, con la abrasiva sobreinformación que sufrimos/disfrutamos en estos tiempos.
The Future’s Void, que es su álbum más reciente, vino envuelto en la máxima de ser el primer disco post-internet que se había escrito. ¿Pero que se entiende por post-intenet? Es lógico, que en una época en que la realidad virtual puja sin cesar por disminuir la importancia de la auténtica realidad, los creadores de arte empiecen a preguntarse cosas y a darse por aludidos. Y es lógico que alcen la voz, aunque paradójicamente los cauces elegidos para esparcir sus pensamientos tengan que ser obligatoriamente los mismos contra los que hablan.
Este álbum conceptual se ha enfocado en lo que EMA llama “enfermedad moderna”. Se pregunta: “Te ganas la vida haciendo selfies, es así como quieres vivir? Es tan narcisista, tan nuevo milenio” (‘Neuromancer’) Se muestra desencantada al contemplar la erosión que sufre la música mientras se convierte en un producto absoluto de marketing. Pero el álbum no ha sido premeditado. Erika escribe sobre lo que le pasa por la cabeza, y el compendio de canciones en ese momento ha dado lugar a este maravilloso álbum con este temática en concreto.
En The Future’s Void (Matador 2014), segundo álbum de la estadounidense, sintetiza la oscuridad de su anterior album, y se adentra un paso más allá, mezclando de manera inteligente los elementos para generar un folk industrial brillante. A lo largo del disco se muestra contrariada, hastiada y desilusionada con lo que palpa alrededor, pero también esperanzada. Contiene un buen puñado de temas que engordan su música y cuya intención es desmarcarse de modas e ir un paso más allá. En especial So Blonde, Satelites, o una Neuromancer donde podemos escuchar cristales rompiéndose al ritmo de percusiones metalizadas. Igualmente consigue el equilibrio perfecto con baladas redondas, que no cargantes, como Solace, When She Comes, una nana que cierra el disco como DeadCelebrity (Tell me what you wanna see when you click on the link of the dead celebrity) o una estupenda y exasperada 3Jane.
EMA es una artista que apuntaba maneras con su California de 2011, y que demuestra ser alguien que tiene algo que muy pocos artistas tienen hoy en día: algo interesante que decir. Es uno de los mejores trabajos del año que bien podría convertirse en un clásico y crear escuela. Un “espejo negro”, como afirma Erika, en el que podemos ver reflejada esa otra identidad virtual que existe y que vaga ahí fuera con toda nuestra información.